La Policía Judicial ha despejado una de las incógnitas del caso en el que se investiga la presunta agresión a la dermatóloga Elisa Pinto. La persona a la que la doctora llamaba en clave el ‘infiltrado’ es un director de seguridad que trabajó hace años en el Centro Superior de Información de la Defensa (CESID), hoy Centro Nacional de Inteligencia (CNI).

Se trata de la causa que dirige el Juzgado de Instrucción 39 de Madrid y en la que están imputados el comisario ya jubilado José Manuel Villarejo, al que la doctora identificó en una rueda de reconocimiento como la persona que la apuñaló en abril de 2014, y el ex consejero delegado de OHL Javier López Madrid. Éste, a su vez, tiene denunciada a Elisa Pinto por amenazas y acoso en un procedimiento que se sustancia en otro juzgado madrileño.

El ‘infiltrado’ es M.Á.R.B., un profesional de la seguridad que conoció a Elisa Pinto a finales de 2013 a través de un investigador privado compañero suyo. Éste, que había entrado en contacto con la dermatóloga a través del padre del profesor de yoga de Pinto, le dijo que “si podía ir a ver a una doctora a la que estaban acosando para ver qué se podía hacer”. Así se detalla en el acta de la declaración que M.Á.R.B prestó ante la Unidad de Policía Judicial Adscritas a los Juzgados de Madrid el pasado 7 de agosto, a la que ha tenido acceso este diario.

La juez que investiga la supuesta agresión autoriza el volcado de un disco duro de la doctora

El testigo no supo explicar por qué la doctora Pinto se refería a él como el ‘infiltrado’. “Debe ser porque no quería que aparecieran los datos del dicente en los medios de comunicación, ya que este caso tuvo mucho eco mediático, y por la anterior trayectoria profesional del declarante”, se lee en el acta. Sí reconoció que le ayudó “en los temas legales” que aquélla le pidió.

M.Á.R.B reconoció la existencia de una entrevista con la dermatóloga en una cafetería de Madrid en la que Pinto le contó que estaba siendo “acosada sexualmente por teléfono a través de números que no conocía y que no le respondían a las llamadas” y que, “unos días antes, había irrumpido en su consulta el señor López Madrid, acompañado de una persona que decía ser su abogado, y que le dio mucho miedo”. Según le explicó, aquéllos le manifestaron que era ella quien estaba acosando a López Madrid y que “tenían geocalizadas las llamadas de unos móviles desde el domicilio o trabajo de Elisa Pinto, suponiendo que era ella la autora de dichas llamadas y que la Policía se estaba encargando del caso”.

“La dermatóloga sospechaba que el mismo que hace las llamadas sabía dónde se encontraba el terminal telefónico, sospechando que el autor de las mismas era López Madrid o alguien de su entorno”, declaró M.Á.R.B. Éste asegura que le dijo a Pinto que no podía ayudarla ya que no se podía saber quién era el titular de las tarjetas telefónicas y le aconsejó que denunciara los hechos.

Empresa de seguridad

El director de seguridad le hizo otra recomendación: que depositara ante notario el terminal donde recibía las llamadas telefónicas y que lo adjuntara a la denuncia, pidiéndole Elisa Pinto que le recomendara a alguien. Él le habló de un empresario que había trabajado con él en el CESID y que era el dueño de una empresa de seguridad, encargándose finalmente de esa tarea un hijo de su antiguo compañero cuya identidad se corresponde con las iniciales J.V.G.M.

El 23 de junio de 2014, J.V.G.M. acudió a la notaría madrileña de Antonio Luis Reina Gutiérrez para dejar en depósito el disco duro de un ordenador de la dermatóloga, un Ipod y la copia de seguridad del Iphone. Estos efectos se depositaron para que las evidencias informáticas quedaran bajo custodia de un fedatario público, ya que habían sido objeto de informes periciales y era necesario que estuvieran disponibles ante la posibilidad de que se pidiera un segundo peritaje.

El depósito se mantuvo hasta el pasado 27 de julio, cuando Elisa Pinto se personó en la notaría y retiró los efectos. Fue justo al día siguiente de que la dermatóloga prestara declaración como testigo ante la juez que instruye el caso durante tres horas. Durante el interrogatorio salió a relucir la existencia del santero al que Pinto recurrió para ejercer supuestamente malas influencias sobre López Madrid.

Volcado del disco duro

Tras incautarse la Unidad de Policía Judicial adscrita a los juzgados de dicho disco duro, la juez Belén Sánchez ha dictado un auto -fechado el 12 de septiembre y al que ha tenido acceso El Independiente– en el que acuerda el volcado del contenido de este soporte, del que podría extraerse información relevante para el esclarecimiento de los hechos que se investigan. Para ejecutar esta diligencia, el juzgado ha citado el próximo día 21 a las partes, pudiendo ir éstas asistidas de peritos.

Según detalla la instructora, la autorización se limita “a la visualización, examen y copia de aquellos programas, ficheros o datos extraídos de bases de datos que pudieran tener una relación directa con los hechos objeto de investigación” en esta causa, después de que la denunciante hubiera advertido de la violación de su intimidad si se accede a información relativa a terceros ajenos a esta causa, como pacientes y familiares.

“En el supuesto de que en el curso de la diligencia se descubrieran hechos nuevos que pudieran ser constitutivos de infracción criminal distinta a la que es objeto de la autorización, deberá comunicarse inmediatamente a la autoridad judicial al objeto de que pueda acordar lo procedente”, precisa.