La mirada siempre estuvo orientada al sur, al sur del sur, en dirección a Melilla, a Ceuta… Allí, cada día los medios policiales se hacen insuficientes para controlar los desesperados intentos por saltar la valla que separa la miseria y la amenaza de la oportunidad para alcanzar una vida mejor. Pero hace meses que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado miran con sorpresa hacia el norte, al norte del norte, al puerto de Bilbao. Allí, la valla no tiene seis metros, tampoco cuchillas ni separa dos mundos. En algunos de sus tramos la ‘valla vasca’, ante la que se apostan durante semanas decenas de inmigrantes desde hace más de un año, sí corona sus dos metros de altura con alambre de espino. También cerca de ella, a escasos 300 metros, decenas de personas esperan su momento para saltar.

Al contrario que en Melilla, sortear la ‘valla vasca’ se ha convertido casi en un juego de niños. Los éxitos en los intentos por rebasarla se cuentan casi por decenas cada día. Bilbao, por muchos aspectos, no es Melilla ni quienes intentan sortear los controles proceden del África más deprimida. Pero el fenómeno de la inmigración -de origen incierto y objetivos confusos, en algunos casos- en busca de otra vida sí lo ha convertido en una frontera prohibida y cada vez más deseada por inmigrantes venidos de lejos.

En realidad, el puerto de la capital vizcaína no está en Bilbao sino en la localidad vizcaína de Zierbena, donde los vecinos han comenzado a acostumbrarse a la presencia de estos inmigrantes. Todo comenzó siendo más bien anecdótica, allá por 2015. Hoy, dos años más tarde, se ha convertido en preocupante y en un inesperado quebradero de cabeza para las autoridades. En el Reino Unido comienzan a preguntarse qué sucede en el País Vasco para que desde hace más de un año los intentos de jóvenes inmigrantes para ocultarse en los camiones que transporta el buque de la compañía Brittany Ferries que comunica la costa vasca con la de Portsmouth se multipliquen.

Medios británicos como ‘The Time’ o la ‘BBC’ no han tardado en visitar Euskadi para informar sobre este fenómeno e intentar dar respuesta a la pregunta que muchos británicos han comenzado a hacerse: ¿Es Bilbao la puerta trasera de los inmigrantes para llegar a su país? La televisión pública británica emitió recientemente un reportaje en el que el periodista se pregunta si la capital vizcaína se ha convertido en “el nuevo Calais”. En el documento de la BBC varios jóvenes reconocen que llegar al Reino Unido desde Bilbao “es más fácil” o que incluso que desde el campamento de Calais (Francia) les habían recomendado esta ruta.

Los intentos de colarse como polizón camino de Porstmouth han pasado de 119 en 2015 a casi 1.800 en lo que va de año

Cada semana el ferry que parte del puerto de Santurtzi realiza tres viajes (martes, miércoles y jueves) hasta Portsmouth. Y los casi un centenar de personas que esperan en el campamento que han instalado en las cercanías del recinto portuario lo saben. Son tres intentos semanales para alcanzar su objetivo. Y no son los únicos. A apenas una hora de allí, en Santander, la compañía británica también realiza la ruta hacia Reino Unido (lunes, sábado y domingo). Tres intentos más.

Pese al incremento de los controles en busca de personas ocultas en los lugares más insólitos de los camiones que transporta en sus bodegas, la llegada de inmigrantes para intentarlo no ha cesado. En 2015 la Guardia Civil logró desbaratar 119 intentos de viajar de modo irregular entre la carga de los camiones. En menos de dos años el número de “intrusiones” detectadas se ha disparado de modo muy importante hasta rondar casi los 1.400 en lo que va de año, según la Policía Nacional, y los cerca de 1.800, según el registro de la Delegación del Gobierno en el País Vasco.

¿Por qué Reino Unido?

Y ¿por qué ese interés por llegar al Reino Unido? ¿Por qué, pese a ser un país que firmó en tratado de Schengen y por tanto requiere de visado –y otros requisitos-, que no poseen para poder acceder? Las autoridades policiales sospechan que pueda tratarse de grupos manejados por mafias con conexiones en aquel país y que podrían emplear a muchos de estos jóvenes para actividades fuera de la ley. La mayor parte de ellos son de origen albanés, una comunidad con amplia presencia en las islas británicas.

En la mayor parte de los casos se trata de personas con su documentación en regla y que incluso poseen medios para subsistir. Grupos bien conectados por teléfono, subrayan las autoridades. En apenas dos años, los intentos por saltar la valla que separa el municipio vizcaíno de Zierbena con la terminal portuaria para viajar hasta Reino Unido ocultos en el ferry que comunica Bilbao con Portsmouth se han multiplicado por doce. Los alrededores de la terminal portuaria tienen ya un asentamiento permanente, con decenas de tiendas de campaña y jóvenes pululando en busca de su oportunidad para saltar, desde hace más de un año, con picos con hasta 120 hombres en busca de un camión o un contenedor donde ocultarse en su viaje hacia Porstmouth.

La situación ha llevado a la Autoridad Portuaria a estudiar la construcción de un muro de hormigón

La situación ha llevado a la Autoridad Portuaria a barajar incluso un plan para levantar un muro de hormigón con bloques prefabricados que dificultaría el acceso a los inmigrantes. La actual valla metálica que separa el perímetro portuario, además de saltarla en ocasiones, los jóvenes han procedido a cortarla para crear accesos ocultos hacia el interior de las instalaciones portuarias.

Uno de los puntos que también se ha solicitado revisar es la actuación judicial. Pese a que en la vecina Cantabria la ruta que realiza el ferry también comunica con el Reino Unido, allí la situación no es tan preocupante. Fuentes consultadas por El Independiente apuntan a que la aplicación de las ley de extranjería y de las órdenes de expulsión que hacen los jueces son más firmes de lo que lo están siendo en el País Vasco, donde en muchos casos a los polizones localizados tan sólo se les impone una sanción administrativa y, tras quedar en libertad, días después vuelven a intentarlo. Fuentes policiales aseguran que se han detectado casos de personas que han intentado hasta en 15 ocasiones colarse en el ferry camino del Reino Unido.

Jóvenes albaneses

Se han reforzado los sistemas de vigilancia de modo muy importante, en especial en los accesos al puerto. Durante las 24 horas agentes de la Guardia Civil inspeccionan cada vehículo, empleando para ello incluso sensores de CO2 en busca de personas ocultas en los contenedores. A muchos de ellos se les ha localizado en condiciones muy duras y en situaciones muy delicadas, imposibles para resistir las 24 horas que dura el viaje Bilbao-Porstmouth. Este refuerzo de la vigilancia ha logrado abortar la mayor parte de los intentos por colarse en el buque y llegar hasta el Reino Unido. Las Fuerzas de Seguridad del Estado creen que en lo que va de año apenas medio centenar de los inmigrantes lo ha logrado.

Lo que nadie acierta a explicar con precisión son las razones que han provocado el surgimiento de este inesperado asentamiento de jóvenes deseosos de saltar la valla portuaria para viajar al Reino Unido. Las versiones oscilan entre la teoría de que se trata de personas movidas por mafias y cuyo destino es emplearlas en Reino Unido para posibles actividades delictivas hasta que proceden del asentamiento de refugiados de Calese (Francia), que fue desmantelado, y que tan sólo buscarían llegar a Reino Unido para agruparse con familiares que ya se habrían asentado en aquel país. En su ruta la mayor parte de ellos ha rechazado buscar asilo en Francia o en el mismo País Vasco, donde las autoridades han comprobado cómo el deseo de llegar hasta las islas británicas es firme.

Las órdenes de expulsión decretadas en Cantabria son más elevadas que en el País Vasco, lo que favorecería la presencia de inmigrantes en suelo vasco

En un porcentaje muy elevado se trata de varones, jóvenes, procedentes de Albania y con pasaportes en regla y dinero para mantenerse. Son menos numerosos los casos de ciudadanos procedentes de países como Siria, Afganistán, Marruecos o Irak. Las autoridades policiales subrayan que no pueden impedirles que circulen por los alrededores del Puerto ya que su situación es legal y la documentación la tienen en regla. Pese a ello, la semana pasada cerca de 70 hombres fueron identificados para verificar si tienen algún tipo de causa pendiente.

Desde la Policía Nacional se asegura que “no se trata de refugiados” sino que su condición se asemejaría legalmente a la de “turistas, aunque obviamente no hacen turismo”: “Ellos nos dicen que tiene familia allí y amigos y que por eso tiene interés en llegar a Reino Unido”, asegura un portavoz de la Policía Nacional. Desde la delegación de Gobierno en el País Vasco se subraya que en ningún caso responden al perfil de otros puntos similares, “aquí no hay ni niños, ni mujeres, no son refugiados, no diría que son personas movidas por la necesidad ni la precariedad extrema”.

La situación ha provocado que se constituya un comité consultivo integrado por la Autoridad Portuaria de Bilbao, la Ertzaintza, al Guardia Civil, el Cuerpo Nacional de Policía, Capitanía Marítima, Aduanas y la Subdelegación del Gobierno .