El varapalo duró lo imprescindible para sobreponerse. No esperaron a que nadie les salvara. Tampoco a que el milagro cayera del cielo. El horizonte era demasiado oscuro como para confiarse a él. Mientras los administradores concursales esperaban ofertas para salvar una de las cooperativas de referencia del País Vasco, Fagor Electrodomésticos, ellos prefirieron optar por confiar en su preparación y en su trayectoria. Lo hicieron para reinventarse y dar un paso adelante que les permitiera volver a levantar cabeza.

Así nació la que hoy es su nueva cooperativa, Sareteknika, con la que en apenas tres años han llegado a facturar casi 20 millones de euros por la prestación de servicios técnicos postventa. Para ponerla en marcha arriesgaron futuro y dinero y por ahora han ganado. El revés que en sus vidas supuso el derrumbe de Fagor se ha convertido en un amargo recuerdo para la treintena de ex trabajadores de la que un día fue buque insignia de los electrodomésticos.

En octubre de 2014 los antiguos trabajadores de Fagor Electrodomésticos hacía meses que habían dejado de maldecir su suerte. Su nueva empresa iba a abrir sus puertas. Un año antes, mientras se liquidaba al mejor postor la compañía a la que habían dedicado buena parte de sus vidas laborales decidieron sumar adeptos al nuevo proyecto de Sareteknika. El origen radica en el equipo de postventa de Fagor, con algunos de sus máximos directivos, como Gonzalo Fernández y Estibaliz Telletxe convencidos de que el reconocimiento alcanzado en el sector no podía malvenderse. La idea era sencilla, si eran buenos en lo suyo y si en Fagor se hacía complicado prestar sus servicios como servicios postventa podrían hacerlo para otras muchas marcas del mercado.

En 2014, tras la entrada en concurso de Fagor 30 trabajadores se unieron para crear su propia empresa de servicios postventa. Hoy facturan 20 millones

Ayudados por quien hoy es el gerente de Sareteknika, Kepa Unzilla combinaron el mantenimiento del servicio postventa de Fagor bajo la dirección concursal con la construcción de los pilares de la que sería su próxima empresa. “Decidimos hacer del desastre virtud”, recuerda Unzilla. Tras ir captando, uno a uno, a trabajadores de Fagor, “que renunciaron a ser recolocados porque creían en nuestro proyecto pese a no tener garantía alguna” comenzaron por ofertar sus servicios a los futuros propietarios de Fagor, convertidos en el primer ‘cliente’ de la nueva empresa multimarca.

Una aportación de 20.000 euros por socio

La apenas una treintena de nuevos socios arriesgaron futuro laboral y dinero, “cada uno pusimos una media de unos 20.000 euros”, asegura Unzilla. Los 600.000 euros en aportaciones de los socios se completaron con financiación ajena y en octubre de 2014, culminada la adjudicación de Fagor, vio la luz Sareteknika.

Su dilatada experiencia y conocimiento del mercado hicieron que la Corporación Mondragón les aceptara dentro del grupo y que contaran incluso con el respaldo del Gobierno vasco que vio cómo, al menos una parte del ‘problema’ Fagor se ‘autoreparaba’.

Sareteknika no sólo ha permitido en este tiempo dar una salida laboral a sus fundadores, sino a otros muchos compañeros que se habían quedado en la calle y que han visto en esta nueva empresa dedicada a la reparación y mantenimiento de todo tipo de electrodomésticos, -línea blanca y alta gama-, una salida al traumático hundimiento de Fagor. A los 32 trabajadores que forman parte de la plantilla de Sareteknika se suma ahora otros 80 que trabajan en el ‘contact center’ de Derio que trabaja para ellos, otra treintena de empleados en el almacén de Etxebarri (Vizcaya) además de las cerca de 800 personas de las empresas que conforman la red de franquiciados.

Sareteknika da empleo directo o indirecto a cerca de un millar de personas y cuenta con una red de 140 franquicias

Mientras en la antigua Fagor la nueva propietaria, la catalana CNA, no ha sabido dar salida a la delicada situación en la que adquirió la cooperativa y que pese a las promesas de reflotarla se ha visto abocada a presenta un ERE para la rescisión de más de 300 empleos, en Sareteknika no dejan de crecer. Hoy la cooperativa creada por los ex trabajadores de Fagor se ha convertido en uno de los grupos de postventa más importantes de la península, con cerca de 140 franquiciados en España, Portugal y Andorra y una facturación que a los 20 millones de euros de sus centros propios suma otros 30 millones en el conjunto de la red.

Sareteknika comenzó brindando servicios de asistencia técnica a Fagor, pese a que a medida que ha avanzado el tiempo la relación con su antigua compañía se ha ido reduciendo. Hoy representa apenas el 15% de su facturación que se completa con servicios a gigantes de los electrodomésticos como Panasonic, Aspes, Amica, Galvanety o Edesa. Actualmente gestionan los servicios postventa de nueve marcas de electrodomésticos y el objetivo fijado para los próximos años es liderar el sector en nuestro país. Sareteknika ha cerrado además convenios con algunas de las principales compañías aseguradoras, grupos energéticos y empresas de distribución.

“Nos duele mucho Fagor”

Una de las actividades más relevantes es la dedicada a los repuestos. Sólo en su centro de almacén en Etxebarri (Vizcaya) la cooperativa cuenta con 30.000 referencias y capacidad para duplicar esta cantidad, prestando servicio a cerca de un centenar de almacenes de proximidad de España. La modernización de su almacén, sustentado en un sistema informático que agiliza los procesos, sumado a la implantación de tablets para todos sus técnicos de mantenimiento que permite elevar los niveles de eficiencia en los pedidos, han logrado convertir a Sereteknika en un referente de los servicios postventa en electrodomésticos.

Unzilla: “Creo que la gente que cogió Fagor no era consciente de la magnitud de donde se metía”

El gerente de Sareteknika no olvida a quienes desde la propia Fagor les impulsaron para sacarlo adelante. Ahora Unzilla lamenta la situación por la que atraviesa su antigua empresa, “a todos nosotros nos duele mucho, hemos peleado por Fagor y nos duele ver cómo está evolucionando”: “Creo que a la gente que cogió la marca Fagor no era consciente de la magnitud de donde se metía. Estamos intentando ayudarles en lo que podemos pero somos una empresa pequeña”.

El responsable de Sareteknika considera que puede haber otras opciones para dar una salida a los actuales trabajadores de Fagor como la que ellos encontraron, “aunque no es sencillo”. Unzilla subraya que la opción por la que ellos se decantaron se basaba más en conocimiento que en grandes inversiones, “pero sí creo que proyecto como para relanzar la fabricación de ollas, calentadores y termos quizá se podría analizar, aunque claro, con algún inversor detrás”: “En nuestro caso eran cantidades manejables, no requería grandes heroicidades, pero la otra opción es diferente”, concluye.