El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha elevado el tono de la confrontación con Corea del Norte este martes ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. Durante su discurso, el dirigente norteamericano ha acusado al gobierno de Corea del Norte de ser «una banda de criminales» responsable «de la matanza de millones de sus ciudadanos» y ha recordado que ante un ataque norcoreano, Estados Unidos «no tendrá otra opción más que destruir por completo» al país asiático.

Trump, además, se ha referido a Kim Jong-un como «el hombre-cohete», como ya hizo el pasado domingo a través de un mensaje en Twitter. Ante la Asamblea General de la ONU el presidente americano ha vuelto a utilizar el mismo término (rocket man) para referirse al líder juche, al que Trump acusa de estar embarcado en una «misión suicida» y de «amenazar al mundo entero con una pérdida de vidas inimaginable» consecuencia de su programa de desarrollo de armas nucleares.

En ese sentido, el dirigente estadounidense ha insistido en que el país no dudará en utilizar fuerza militar «si no tenemos otra opción». «Esperamos no tener que utilizarla, pero estamos listos para actuar», ha recalcado, subrayando además que «la ONU debería evitarlo». «Si la mayoría de los justos no se enfrenta a la minoría perversa, entonces triunfará el mal», ha sentenciado.

El discurso de Trump llega en plena escalada de tensión en la zona. En el último mes, Corea del Norte ha lanzado dos misiles que han sobrevolado Japón, obligando a activar alarmas y forzando a la población a buscar refugio, y ha llevado a cabo su sexto test nuclear.

De hecho, las últimas palabras altisonantes desde Estados Unidos se produjeron a inicios de este mes, después de que el régimen de Kim Jong-un testase una bomba de hidrógeno de una potencia estimada de unos 100 kilotones, la más potente hasta la fecha. Entonces fue Nikky Haley, la embajadora norteamericana ante la ONU, la que amagó con la respuesta: «Corea está suplicando que haya una guerra, nuestra paciencia no es infinita». Horas más tarde, el secretario de Defensa James Mattis tampoco rebajó el tono, después de reunirse con Trump en la Casa Blanca: «Cualquier amenaza para Estados Unidos o sus territorios, incluido Guam, o a nuestros aliados tendrá una respuesta militar gigantesca. Una respuesta efectiva y abrumadora».