Es la factura más cara y compleja de cuanta se van a costear en muchos años el Euskadi. Pero en sólo unos meses el Tren de Alta Velocidad a su paso por las tres capitales vascas ha logrado desbloquear el escenario en el que se encontraba inmerso desde hacía años. Si el pasado mes de mayo el acuerdo entre el PNV y el PP logró que el Gobierno de Mariano Rajoy se comprometiera con plazos e inversiones para dar un nuevo espaldarazo al proyecto ferroviario, el martes fue el Banco Europeo de Inversiones (BEI) el que en su reunión en Luxemburgo acordó acceder a la petición del Ministerio de Fomento y autorizar un crédito por valor de 1.030 millones de euros para financiar los trabajos de la ‘Y’ vasca.

La decisión supone un alivió para el departamento de Iñigo de la Serna que ve así cómo se rebaja la presión sobre el compromiso financiero adquirido con el Gobierno vasco y con las autoridades vascas y que suponía demás de la ejecución y culminación antes de 2023 de los tramos del trazado ferroviario abordar el soterramiento del TAV a su llegada a Bilbao y Vitoria, así como asegurar su conexión con la red ferroviaria francesa a su llegada a Irún (Guipúzcoa).

El BEI ya concedió en 2012 otro préstamo a la ‘Y’ vasca de 1.400 millones de euros

Con los 1.030 millones de crédito en condiciones ventajosas autorizado por el BEI al Gobierno de España son ya 2.700 millones de euros la financiación aportada por la entidad financiera comunitaria, ya que hace ahora cinco años autorizó otro préstamo de 1.400 millones de euros para pagar los trabajos del TAV.

Un proyecto estratégico que acumula años de retraso y cerca de 2.000 millones de sobrecoste sobre las estimaciones iniciales y que afronta actualmente su periodo más fructífero gracias al entendimiento institucional. Unas demoras que incluso han obligado a tener que actualizar una parte importante de su trazado para adaptarlo a las nuevas exigencias de seguridad.

Soterrar la llegada a Bilbao, 400 millones

Desde la llegada de Iñigo de la Serna al ministerio de Fomento las relaciones en materia de infraestructuras han mejorado de modo notable con las autoridades vascas. El acuerdo presupuestario entre el PNV y el PP incluyó un detallado cronograma de licitaciones y ejecuciones, así como compromisos de financiación de las actuaciones hasta el año 2025.

Entre los acuerdos más relevantes y con más intensidad demandado por las instituciones vascas se incluía el soterramiento del TAV a su llegada a Bilbao y Vitoria. En el caso de la capital vizcaína el acuerdo permitirá que el tren de alta velocidad llegue hasta el centro de Bilbao y lo haga permitiendo recuperar un amplio espacio urbano que ahora ocupa una playa de vías. El proyecto ideado permitirá que la actual estación de Abando cuente con dos niveles soterrados, uno para el tren de alta Velocidad y otro para las líneas de cercanías. Convertir en  subterránea la estación de llegada a Bilbao tendrá un coste que se estima en casi 400 millones de euros, de los que una parte se financiarían con el préstamo ahora autorizado por el BEI y otra con los aprovechamientos urbanísticos que se obtendrán en la amplia zona que se recuperaría en pleno corazón financiero y comercial de la ciudad. Los trabajos no comenzarían hasta el año 2020 y no se prevé que el tren de alta velocidad llegue hasta Bilbao antes del año 2023.