Que una Cataluña independiente quedaría fuera de la UE es una evidencia que una parte del secesionismo aplaude y otra niega. Pero por mucho negacionismo u ocultamiento que haya al respecto, las consecuencias serían inmediatas, prácticas, para los ciudadanos catalanes. Cataluña saldría de la unión transfronteriza, esto es, tendría que levantar fronteras físicas terrestres, aéreas y marítimas, un escenario demencial por el que apuesta el secesionismo. Los ciudadanos necesitarían pasaporte y, muy probablemente, al principio, visado al tratarse de un tercer país. Todo ello sin olvidar las consecuencias añadidas de índole económica, con el pago de tasas e impuestos que no se cargan al comercio en el seno de la Unión.

Esteban González Pons, portavoz de los populares españoles en Bruselas, además de uno de los vicepresidentes del Grupo del PPE, ha puesto el acento en este punto tras asegurar que en Europa «se percibe la situación en Cataluña como gravísima». En declaraciones a la prensa en Madrid, el dirigente popular alerta de que romper con la Constitución española y las fronteras de nuestro país supone «una agresión a la constitución europea y un ataque a la integridad territorial» de toda la UE.

Ha recordado además que en los tratados de la Unión «está claro que si una parte se segrega, inmediatamente sale de la UE para ponerse detrás de Serbia» en la cola de aspirantes a formar parte del gran club europeo, siempre y cuando «no lo vetase uno de los estados miembros», caapcidad que podría ejercer España llegado el caso de una muy hipotética independencia.

El PP sitúa a Puigdemont al mismo nivel que los ultras alemanes y franceses

En este sentido, ha comparado el proceso independentista catalán con el ascenso de otros nacionalismos que buscan debilitar a la UE, bien sean la ultraderecha alemana o francesa además del Brexit y el apoyo que todos ellos reciben de redes internacionales, «que juegan contra la Unión Europea», aunque no ha querido explicitar nombres como el de Vladimir Putin. Sostiene González Pons que todas las fuerzas desestabilizadoras y ultranacionalistas «comparten los mismos principios que sustentan en discurso» del presidente de la Generalitat de Cataluña.

Puestos a hacer más comparaciones, y tras proclamar que la Constitución no puede cambiarse por un golpe de fuerza en la calle, en alusión a las protestas callejeras en la comunidad, ha dicho que «se prepara un 23-F anunciado de antemano», por lo que en este caso «las urnas no llegarán a colocarse».