La Unión Europea ya ha dado la espalda al desafío independentista de Cataluña. Sin embargo hay un rincón de Europa que está en plena movilización a favor del referéndum: es Cerdeña, la isla a medio camino entre Italia y España. «Nos sentimos muy cercanos a los catalanes. Cerdeña es una región que también quiere ser independiente», dice a El Independiente Gianfranco Congiu, abogado y portavoz del Partido de los Sardos en el parlamento regional local.

El pasado día 21 el Consejo Regional, el parlamento de Cerdeña, aprobó un texto de solidaridad con el referéndum del 1-O en el que se habla del «sufrimiento del pueblo catalán por su derecho a la libertad». Se reprocha la «reacción represiva y cerrazón del Reino de España», se demanda la intervención de la comunidad internacional para garantizar el derecho de autodeterminación y se expresa «solidaridad y apoyo moral a Cataluña».

La propuesta fue aprobada por una aplastante mayoría absoluta: solo dos diputados sobre 60 se abstuvieron. A la petición se sumó también el presidente de la región, el izquierdista Francesco Pigliaru, que considera «la negación del derecho de expresión como una lesión de los valores sobre que se fundan las democracias modernas».

Amistad con Cataluña

«Entre Cataluña y Cerdeña hay una gran hermandad debido al pasado común, cuando la isla fue domino español», destaca Congiu. «No queremos entrar en polémica con el Tribunal Constitucional, simplemente reafirmar un derecho que los sardos también quieren ejercer. Aquí un 40% de la población es independentista y quiere separarse de Italia». Cerdeña es una región con un estatuto especial, con más autonomía con respecto a las otras regiones de Italia. Aún así Congiu afirma que el estatuto de las autonomías ha fracasado en Italia: «Nuestro modelo ahora es parecido al que existe en las islas Canarias, pero no es suficiente. Abogamos por la independencia como la mejor solución a los problemas de Cerdeña».

El 22 septiembre, dos días después de la detención de 14 cargos de la Generalitat, en Cagliari, la capital de Cerdeña, los independentistas sardos organizaron una protesta en la que participó también Joan Elies Adell, representante de la Generalitat en Cerdeña. De hecho una de las primeras ‘embajadas catalanas’ en el extranjero fue en Alguier, la ciudad en el norte de la isla donde un 25% de la población habla catalán. Es la comunidad más grande fuera de España. La Generalitat ha prometido incluso otorgar a los habitantes de Alguier la ciudadanía catalana en caso de independencia, como se puede leer en la Ley de Transitoriedad Jurídica, suspendida por el Tribunal Constitucional.

El apoyo de Cerdeña a los catalanes no se limita a las declaraciones institucionales. Un diputado sardo ha llegado a proponer que se impriman y custodien en Cerdeña las papeletas para el referéndum del 1-O. Además treinta independentistas sardos volarán a Cataluña este fin de semana, algunos de ellos como «observadores internacionales» en la consulta ilegal.