El Rey Felipe VI podría dirigirse a la nación en un discurso institucional después del 1-O para reivindicar el respeto a la Constitución como pilar básico de la convivencia democrática y proclamar la unidad de España ante la amenaza independentista. Sería una imagen muy simbólica y rememoraría la aparición de su padre, Don Juan Carlos, hace 36 años en TVE tras el intento de golpe de Estado del 23-F.

Según ha podido confirmar El Independiente en fuentes de toda solvencia, esta opción es una de las que se baraja en la Casa del Rey a fin de respaldar la actuación del Ejecutivo y de la Justicia en su intento por frenar la celebración del referéndum de autodeterminación y la eventual declaración unilateral de independencia de Cataluña, siempre y cuando tenga luz verde de Moncloa. El jefe del Estado leería el discurso en función de cómo evolucionen los acontecimientos en los próximos días y después de recibir el refrendo del presidente del Gobierno, como establece la Constitución en su artículo 64.1.

Hasta ahora, el monarca se ha manifestado de forma prudente en sus discursos oficiales respecto al reto secesionista, que ha alcanzado la máxima temperatura coincidiendo con su mandato. Felipe VI sucedió a Don Juan Carlos en junio de 2014, cinco meses antes de la consulta alternativa del 9-N, impugnada por el Gobierno y suspendida por el Tribunal Constitucional.

La declaración requiere el refrendo del Gobierno y queda supeditada a la evolución de los acontecimientos en los próximos días

La última vez que el Rey se refirió públicamente a la situación catalana fue el pasado 13 de septiembre, con ocasión de la entrega de los Premios Nacionales de Cultura en Cuenca. De hecho, inició su discurso refiriéndose al desafío soberanista. «La convivencia, en una democracia constitucional como la nuestra, sólo es posible si las leyes que la regulan y organizan son atendidas y cumplidas por los ciudadanos y por las instituciones; si los derechos y libertades de los ciudadanos son tutelados y respetados por los poderes públicos», afirmó.

En su intervención, Felipe VI dio por sentado que los derechos del conjunto de los españoles se respetarían frente a los que «se sitúan fuera de la legalidad constitucional y estatutaria y fractura la sociedad» y que «la Constitución prevalecerá sobre cualquier quiebra de esa convivencia en democracia que es, ha sido y será base de nuestra vida en común en libertad, fundamento de nuestro progreso y pilar esencial de nuestra pertenencia a la Unión Europea», apostilló.

El monarca también hizo clara alusión al desafío planteado por los independentistas catalanes en el discurso ofrecido el pasado 28 de junio con ocasión del acto conmemorativo del 40 aniversario de las elecciones generales del 15 de junio de 1977. «Ningún camino que se emprenda en nuestra democracia puede -ni debe- conducir a la ruptura de la convivencia, al desconocimiento de los derechos democráticos de todos los españoles o a la negación de los valores esenciales de la Europa a la que pertenecemos. Y, menos aún, un camino que divida a los españoles o quiebre el espíritu fraternal que nos une», defendió aquel día en el Congreso de los Diputados. Y añadió: «Y porque fuera de la ley, nos enseña la historia, sólo hay arbitrariedad, imposición y, en último extremo, la negación de la libertad».

Cataluña fue la primera comunidad que visitó Felipe VI tras suceder a su padre; sólo este año ha acudido cinco veces

El jefe del Estado mantiene una relación afectiva e institucional muy estrecha con Cataluña, la primera comunidad autónoma que visitó tras su proclamación como monarca. Aquel viaje oficial tuvo lugar a finales de junio de 2014 y el motivo fue la entrega de los Premios Príncipe de Girona. Sólo en lo que va de año, Felipe VI se ha desplazado seis veces a Cataluña, la última el pasado 18 de agosto para asistir en Barcelona a la manifestación de repulsa por el doble atentado yihadista.

El Rey fue precisamente el abanderado español en aquella cita, en la que obtuvo diploma olímpico como miembro de la tripulación del Aifos al quedar en sexta posición en la modalidad ‘Soling’ de vela. Existen otros vínculos afectivos con esta comunidad. En 1981, durante la etapa del socialista Joaquim Nadal como alcalde gerundense, fue investido como Príncipe de Girona. Este título lo mantuvo hasta que sucedió a su padre al frente de la Corona, pasando entonces a su Heredera: la Princesa de Asturias, Leonor de Borbón.

El 17 de junio de 2014, siendo ya alcalde Carles Puigdemont, el Ayuntamiento de Girona aprobó una moción en la que manifestaba que el título de Príncipe de Girona «no representa» a la ciudad. Fue un gesto meramente simbólico, puesto que el Consistorio no tiene capacidad para retirar dicho título. Hoy lo sigue ostentando Leonor de Borbón.

Una aparición histórica

La aparición del Rey recordaría la de su padre en la madrugada del 24-F, mientras el teniente coronel Antonio Tejero y un grupo de guardias civiles retenían a los diputados en el Congreso. Vestido con el uniforme de capitán general del Ejército, Don Juan Carlos grabó a las 0.15 horas en su despacho del Palacio de la Zarzuela un mensaje de un minuto y 25 segundos de duración -emitido por TVE a la 1.12 horas- en el que pedía tranquilidad a la ciudadanía y proclamaba el compromiso de la Corona con la democracia.

«Al dirigirme a todos los españoles, con brevedad y concisión, en las circunstancias extraordinarias que en estos momentos estamos viviendo pido a todos la mayor serenidad y confianza y les hago saber que he cursado a los capitanes generales de las regiones militares, zonas marítimas y regiones aéreas la orden siguiente: Ante la situación creada por los sucesos desarrollados en el Palacio del Congreso, y para evitar cualquier posible confusión, confirmo que he ordenado a las autoridades civiles y a la Junta de Jefes de Estado Mayor que tomen todas las medidas necesarias para mantener el orden constitucional dentro de la legalidad vigente», declaró.

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Don Juan Carlos terminó su alocución asegurando que la Corona, como «símbolo de la permanencia y unidad de la patria, en modo alguno toleraría «acciones o actitudes de personas que pretendan interrumpir por la fuerza el proceso democrático que la Constitución votada por el pueblo español determinó en su día a través de referéndum».

Testigo directo de la grabación de aquel histórico mensaje fue el hoy jefe del Estado, que entonces tenía 13 años y que se encontraba detrás de las cámaras -junto a su madre y sus dos hermanas- mientras su padre leía el discurso. Sin guardias civiles tomando el Parlamento, Felipe VI podría pronunciar 36 años después un mensaje en otro momento clave de la historia de España ante el órdago de los separatistas catalanes.