En un mensaje a la Nación marcado por un tono de gran dureza, acorde con los graves sucesos que están teniendo lugar en Cataluña, el Rey Felipe VI ha acusado al Gobierno de la Generalitat de «deslealtad inadmisible» hacia los poderes del Estado además de haber «quebrantado los principios democráticos» de todo estado de derecho «y socavado la convivencia y armonía» dividiendo a la sociedad catalana. Puigdemont, al que no ha citado explícitamente, ha incumplido la Constitución y el Estatuto de autonomía, que amparan a las instituciones catalanas y al autogobierno, «de manera reiterada, consciente y deliberada».

48 horas después del referéndum ilegal celebrado en Cataluña, Don Felipe denuncia el «inaceptable intento de apropiación de las instituciones » por parte del gobierno autonómico hasta el punto de que se «han situado totalmente al margen del derecho y de la democracia» además de pretender «quebrar» la unidad y la soberanía nacional.

 

«Todos hemos sido testigos de los hechos que se han producido en Cataluña con la pretensión de la Generalitat de proclamar ilegalmente la independencia» ha denunciado el  jefe del Estado en una aparición se produce tras el despacho mantenido este martes en el Palacio de la Zarzuela con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y que ha rememorado la intervención de su padre, Don Juan Carlos, hace 36 años en TVE tras el intento de golpe de Estado del 23-F.

Es responsabilidad de los legítimos poderes del Estado «asegurar el orden constitucional»

Ante esta situación que ha calificado «de extrema gravedad», Don Felipe, ha defendido que es responsabilidad de los legítimos poderes del Estado «asegurar el orden constitucional, la vigencia del Estado de Derecho y el autogobierno de Cataluña», para que en Cataluña «se cumpla la ley», lo que parece apuntar a la toma inmediata de decisiones por parte del Ejecutivo para frenar una declaración de independencia que podría tener lugar este mismo fin de semana. No se descarta un Consejo de Ministros extraordinario  que ponga en marcha los mecanismos del artículo 155 de la Constitución para intervenir la autonomía.

Tras alertar de que el independentismo puede poner en riesgo la estabilidad económica y social de toda España, ha querido dirigir  el Rey un mensaje expreso a todos los catalanes para recordarles que desde hace décadas «vivimos en un estado democrático que ofrece las vías constitucionales para que cualquier persona pueda defender sus ideas» y, a aquellos que estén preocupados «les digo que no están solos, que tienen todo el apoyo, solidaridad y garantía absoluta de nuestro Estado de derecho». Y  al conjunto de los españoles les han transmitido un mensaje de «tranquilidad, confianza y también esperanza». «Son momentos difíciles y complejos -ha insistido en su alocución de siete minutos flanqueado por las banderas de España y de la Unión Europea, – pero los superaremos».

Vivimos en un estado democrático que ofrece las vías constitucionales para que cualquier persona pueda defender sus ideas»

Consciente de que es probablemente una de las crisis institucionales más graves de la España democrática con un independentismo que, azuzado desde las instituciones autonómicas, se ha apropiado de la calle cree que los principios democráticos de nuestro país «son fuertes y sólidos por el deseo de miles y miles de españoles de vivir en paz. Hemos construido el camino con serenidad y con determinación. Y en ese camino estará también Cataluña».

Aunque no ha anunciado, porque no le corresponde, la asunción de ninguna medida para intentar poner coto al intento de rebelión en Cataluña, su mensaje tiene una dimensión internacional nada desdeñable hasta el punto de que puede contribuir a aislar, si cabe más, a un independentismo ayuno de apoyos exteriores que busca desesperadamente.