Agrupa el frente más ortodoxo de ETA, el que arremete con dureza contra la izquierda abertzale que Arnaldo Otegi se ha propuesto ‘refundar’ desde que salió de la cárcel hace ahora un año y medio. El denominado Movimiento pro Aministía y contra La Represión (ATA), al que apoyan algunos de los presos más sanguinarios de ETA como Iñaki Bilbao ha emitido un comunicado en el que además de reiterar su rechazo a Sortu también se opone de modo contundente a la decisión del grueso de presos de la banda, el EPPK, de acogerse a los beneficios penitenciarios de modo individualizado.

Para ATA esta decisión supone claudicar al “golpe de Estado” dado por EH Bildu en 2009 para cambiar de estrategia y avanzar por “la ‘Vía Vasca’ para la paz”. Señala que sus compañeros de militancia en ETA con su decisión han “denostado” la “resistencia” llevada a cabo durante décadas tanto fuera como dentro de las cárceles. Este movimiento, minoritario entre el colectivo de presos de ETA, demanda la Amnistía para los presos. Recuerda al EPPK que la nueva estrategia acordado acarrea formar parte de actos como “participar en ofrendas florales a personas a las que mató ETA” y a hacerlo además “junto a representantes de las Fuerzas Armadas”: “Con quienes han torturado a miles de honestos militantes o con los mismo que mandaron a la cárcel a los jóvenes de Altsasu”.

ATA reprueba al EPPK unirse a la estrategia de Sortu y respaldar así declaraciones institucionales «que tildan de terrorista a la organización ETA»

Consideran que haber aceptado la legislación penitenciaria de modo individualizado supone un “chantaje” y de facto “renuncia a su militancia política” y la “aceptación del sistema que le mantiene en prisión”. ATA recrimina a sus compañeros que esta decisión supondrá además el “agravamiento de la situación” para los presos de la banda que no la secunden.

En el comunicado, al que ha tenido acceso El Independiente, ATA afirma que hoy en día ponerse del lado de EH Bildu y apoyar su actual línea política supone dar por buenas declaraciones institucionales “que tildan de terrorista a la organización ETA y por lo tanto a todos sus militantes encarcelados”. Por todo ello, concluye que ellos en ningún caso apoyará al EPPK por haber asumido una estrategia “absolutamente incompatible con la lucha que llevó a estos militantes a la cárceles”.

Denostar la ‘resistencia’

El pasado mes de junio el colectivo de presos agrupado bajo el EPPK aprobó con un 73% de apoyo y un 14% de rechazo acogerse de modo individualizado a beneficios carcelarios que les permiten solicitar cambios de grado, peticiones de destino o libertades condicionales, entre otras medidas. Lo hizo con la única salvedad de que el límite en ese camino hacia la reinserción será siempre “la delación y el arrepentimiento”, líneas rojas que complican la concesión de beneficios por parte de Instituciones Penitenciarias. El EPPK daba por concluida de este modo la “fase de resistencia” que ETA había impuesto durante décadas al colectivo de presos y por la cual no podían acogerse a beneficios carcelarios. La medida fue debatida durante meses dentro del colectivo y finalmente votada por el 87% de los presos de la banda. Actualmente en la cárceles españolas y francesas aún cumplen condena alrededor de 315 presos de la organización terrorista.

«La resistencia se ha convertido en el mayor revulsivo de las nuevas generaciones para sumarse a la lucha»

En su manifiesto, ATA asegura que la situación de los presos junto con la de “huidos y deportados y quienes perdieron o les robaron la vida mientras luchaban” ha sido uno de los resultados “más dolorosos de la represión devenida del conflicto que nuestro pueblo mantiene con los Estados de España y de Francia”. Cuestiona que ahora el EPPK haya optado por “rebajar la resistencia” y por haber sido víctima de la campaña que desde hace seis años se ha impulsado desde EH Bildu para “denostar” el concepto de la resistencia en las prisiones con frases como “pasar de la fase de resistencia a la fase de construcción”: “Sin resistencia no es posible construir nada”.

Un viraje de la mayor parte de militantes de la banda del que culpan a Sortu que desde 2004 tiene “el control del EPPK”: “Sortu ha utilizado todo su poder mediático, institucional y económico, dando pasos no acordados y llevando a cabo la ‘política de hechos consumados’: primero decido yo y después ‘acordaré con el resto el único camino que les hemos dejado para escoger”, afirma ATA.

Finalmente, proclama la vigencia de la posición histórica de la banda en el frente de las cárceles y que pasa por no entrar en el juego de los beneficios penitenciarios: “La mejor aportación es la de demostrar que la represión no es suficiente para doblegar su voluntad”. Y añaden que esa actitud de resistencia es la que durante décadas se ha convertido en el “mayor revulsivo” para captar nuevas generaciones de militante en ETA.