La preocupación de los españoles por la independencia de Cataluña se ha triplicado desde el mes de julio, según indica el último barómetro publicado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) elaborado durante el mes de septiembre. Pero, según los datos, sigue siendo baja en comparación con el resto de problemáticas que quitan el sueño a la sociedad: sólo el 7,8% de los españoles nombran la independencia entre uno de los tres problemas principales que afectan al país.

Esto, que representa un importante aumento respecto al 2,6% del barómetro estival, no consigue situar al independentismo en lo alto de la lista. De hecho, es el noveno: todavía siguen por encima de él los problemas de índole social (7,9%), la educación (8,4%), la sanidad (9,7%), el terrorismo internacional (15,6%), los políticos (20,7%), problemas de índole económica (21,7%), la corrupción (38%) y el paro (69,5%). El independentismo es un término novedoso en la lista de preocupaciones, en la que estuvo incluido hasta este mismo año bajo el paraguas de «los nacionalismos».

El impacto del independentismo es mucho mayor cuando se pregunta a los españoles por los problemas que más afectan a su vida diaria. En este caso, sólo el 2,4% de los españoles mencionan la independencia de Cataluña entre sus tres problemas más acuciantes, y únicamente el 1,2% como el mayor. En este ranking, el independentismo no entra siquiera en el top-15 y permanece por debajo de problemas como la juventud, los recortes o la subida del IVA.

A los votantes de Podemos no les importa

Por partidos, la independencia de Cataluña es lógicamente una preocupación más relevante para los partidos de ámbito catalán. Especialmente para los votantes de ERC, que lo mencionan en el 23,5% de los casos. Este porcentaje es del 17,1% para los votantes del PDeCat y del 15,2% para los de En Comú Podem.

Entre los partidos nacionales, la preocupación es mayor en la derecha que en la izquierda: preocupa al 12,7% de los votantes del PP y al 9,5% de los Ciudadanos. Este porcentaje se reduce al 7% entre los electores del PSOE y, lo que es más sorprendente, sólo al 0,5% entre los de Unidos Podemos.