La presidenta del Parlamento catalán, Carme Forcadell, afirmó hace menos de tres semanas que la Cámara no retrocedería aunque el Gobierno aprobara el artículo 155 de la Constitución para cesar al Gobierno autonómico y convocar elecciones, algo que terminó por suceder y que por entonces calificaba como un «golpe de Estado de facto».

«No daremos ni un paso atrás» porque la ciudadanía les ha elegido, afirmaba en una declaración institucional leída junto a los también miembros de la Mesa de la Cámara Lluís Guinó, Anna Simó, Ramona Barrufet (JxSí) y Joan Josep Nuet (SíQueEspot), todos ellos citados a declarar este jueves en el Tribunal Supremo.

Llamaba en aquél momento a los catalanes firmeza y esperanza: «Nos comprometemos hoy, en el ataque más grave a las instituciones catalanas desde su restablecimiento», a defender las atribuciones del Parlamento regional, a la vez que acusaba al presidente del Gobierno de utilizar a la Fiscalía y al TC contra la Mesa de la cámara durante el proceso soberanista.

Firmes ante las querellas

«Pese a las querellas nos hemos mantenido firmes», leía, advirtiendo a los catalanes de que «sin ley, legitimidad ni apoyo de la sociedad catalana, pretenden intervenir y dirigir las instituciones de este país».

Según ella, el Gobierno central iba a caer tarde o temprano en la»más flagrante inconstitucionalidad» porque su intención era acabar con el Parlament que eligió la gente, pasando por encima de la legalidad, afirmaba. Lo justificaba «porque el artículo 155 no les permite hacer lo que pretenden hacer, y lo saben».

También afirmaba que el presidente Mariano Rajoy «no es consciente de que atacando» a la cámara ataca a la gente, que se convierte en la gran víctima del 155 al vulnerarse sus derechos, y consideraba demostrado que a Rajoy no le importa lo que piensan, quieren y votan los catalanes. Para ella, el presidente quería «acabar con un Govern elegido democráticamente».