Entre el independentismo hay un mantra que se repite hasta la saciedad. Se echa en cara en debates, se esgrime en cada mítin y se saca a relucir en redes sociales cada poco tiempo. «El 80% de los catalanes están a favor de un referéndum pactado», como cimiento de una negociación con el Estado que debería ser irrenunciable y conducir a la celebración definitiva de una consulta independentista, previo acuerdo político o reforma constitucional. ¿Qué hay tras el dato? En realidad, muchas dudas.

Del famoso 80% empieza a hablar la emisora Rac1 en 2012 en un barómetro en el que cifran el apoyo a esta opción en el 82%. Pero el sondeo, elaborado por Feedback -la misma empresa que elabora actualmente el tracking diario de El Nacional-, iba más allá: siete de cada diez catalanes estaban de acuerdo en celebrar el referéndum incluso si el gobierno español lo impedía. Eso, trasladado al panorama político actual, supondría decir que todos los votantes de ERC, PDeCat y la CUP, pero también los del PSC y los comunes, sin fisuras, están a favor de desobedecer al Estado y proceder a la consulta por la vía unilateral. No es el caso.

Pero es que aquel sondeo, en general, acertó poco. Decía que CiU obtendría 67 diputados, y obtuvo 50. También que la CUP no entraría en el Parlament o que Ciudadanos conseguiría cuatro escaños, en lugar de los nueve que finalmente logró.

De cualquier modo, no ha sido la única encuesta que ha señalado hacia esta cifra, con distintas variantes. Una encuesta de Metroscopia para El País publicada en septiembre de este año repetía el mismo patrón: el 82% de los catalanes quieren un referéndum. El Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat, meses antes, había sido más cauto: el 48% quieren un referéndum unilateral y el 23,4% sólo si es pactado. En total, un 71,4% de los catalanes a favor de la consulta.

Encuesta del CEO sobre el apoyo en Cataluña a un referéndum de independencia.

Encuesta del CEO sobre el apoyo en Cataluña a un referéndum de independencia. CEO

Pero cuando se trata de precisar cómo se debería articular ese referéndum, pactado o no, dentro de la organización política de España, los datos se matizan bastante. Desaparece por completo el 80% de los catalanes a favor de un referéndum de independencia que defienden los partidos nacionalistas, y se descubre la verdad del dato. Basta mirar al último barómetro catalán publicado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).

Cuando se les pregunta por el modelo político, sólo un 44% de los catalanes son partidarios de un Estado en el que se permita a las Comunidades Autónomas celebrar un referéndum de independencia. Es decir, prácticamente la mitad del famoso 80%. También son un 29,7% los que apuestan por un Estado en el que las regiones tengan más autonomía que en la actualidad.

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Sumando ambas cifras, emerge un 73,7% que sí estaría en línea con el dato del CEO. Pero es una interpretación tramposa, porque supondría asumir que el 29,7% de los que prefieren comunidades con mayor autonomía están también a favor de un referéndum en el que los catalanes tengan que votar Sí o No a la independencia.

Buena parte de esos electores de los que el relato independentista se apropia corresponden al grueso de votantes del PSC, con Miquel Iceta a la cabeza, que defienden la ‘tercera vía’ y que proponen una consulta en la que refrendar o rechazar no la independencia, sino el Estado federal. Tras el mantra del referéndum pactado, por tanto, hay una verdad y una mentira. En Cataluña hay una enorme mayoría a favor de que se les pregunte, pero no una tan enorme mayoría a favor de que se les pregunte por la independencia.