Alejandro Fernández (Tarragona, 1976) es el cuarto diputado del PP en el Parlament y el hombre señalado por muchos -dentro y fuera del PP catalán- como el sucesor más probable de Xavier García Albiol tras la dolorosa derrota popular en las elecciones catalanas del 21-D. Conocedor de las trampas que entraña una candidatura demasiado prematura, Fernández rechaza esa designación y exhibe una lealtad a García Albiol que ya casi nadie se atreve a abanderar en un momento de profunda crisis del partido, con unos cuadros que se debaten entre la depresión y la indignación.

Pregunta.- ¿Qué balance hace de los resultados y de cuales deben ser los primeros pasos del PP catalán tras el 21-D?

Respuesta.- Como cualquier resultado muy malo, lo que conviene es, con serenidad porque las prisas nunca son buenas consejeras, analizar el por qué. Ha coincidido con unas vacaciones navideñas, tendremos que dejar el análisis más exhaustivo para los días posteriores, pero evidentemente reflexionar, hacer examen del proceso y tomar las decisiones oportunas cuando hayamos podido extraer esas conclusiones.

P.- ¿Es necesario un congreso extraordinario a principios de año como reclaman voces como Juan Arza?

R.- Ninguna hipótesis está descartada, pero también creo que hay que apoyar las decisiones que en los próximos días y semanas adopte Xavier García Albiol porque sé que toda su vida ha tomado decisiones pensando en el bien del partido. Merece un respeto y la confianza para las decisiones que se tengan que tomar de cara al futuro.

P.- ¿Las conclusiones no obligan, más allá de las lealtades personales, a hacer un examen de conciencia a la dirección del PP?

R.- El examen lo vamos a hacer, pero eso tiene que ir acompañado de una decisión racional y no dejarse llevar por los impulsos del momento, más cuando no has tenido prácticamente tiempo de reflexionar y analizar los datos pormenorizadamente. Tenemos que ser capaces de analizar dónde hemos fallado y qué circunstancias son atribuibles a nuestros errores.

P.- Muchas voces le señalan como el relevo casi inevitable de García Albiol.

R.- Antes de hablar de personas tenemos que redefinir nuestro proyecto político, porque es evidente que ese proyecto no ha recibido el apoyo de la ciudadanía en estas elecciones. Lo tenemos que redefinir y siempre es antes el proyecto que las personas que lo tengan que liderar. Aquí cabe todo el mundo, no sobra nadie, entre todos rediseñemos el proyecto y luego ya veremos qué papel le corresponde a cada uno.

La responsabilidad de la derrota es compartida por la dirección nacional, la regional y los candidatos»

P.- ¿Qué parte de la derrota es responsabilidad del PP nacional en su papel de generador del discurso con el que han concurrido a las elecciones?

R.- Las responsabilidades en política son siempre compartidas, para bien y para mal. Compartidas por la dirección nacional, la regional y los propios candidatos. La victoria tiene muchos padres y la derrota es huérfana y tendría que ser al revés, todos tenemos que saber ganar y saber perder. Esta vez hemos perdido y tenemos que compartir las responsabilidades.

P.- ¿El 155 debería haberse aplicado a más largo plazo?

R.- Es muy fácil hablar a toro pasado pero creo que el Gobierno hizo lo que tenía que hacer. Decidió en función del interés general de España y no de las aspiraciones electorales. A veces el interés general de España no coincide con el interés estricto del partido y se ha demostrado, pero es más importante el interés de España.

P.- ¿Cómo se gestiona un grupo de cuatro diputados en el que dos tienen las máximas responsabilidades orgánicas?

R.- Trabajando mucho. No somos el primer grupo pequeño, ya veremos en qué fórmula acaba, muchos grupos pequeños han sido capaces de crecer multiplicando el trabajo y los esfuerzos.

P.- ¿Albiol debe ser quien haga el discurso de la sesión de constitución?

R.- Apoyaré todas las decisiones que adopte, porque sé que siempre antepone los intereses del partido a los personales.

P.- ¿Qué le pediría al partido para salir de la crisis?

R.- Yo también soy del partido, esto son responsabilidades compartidas, no va de pedirle al de arriba que haga tal o cual cosa. Tenemos que tomar decisiones entre todos y actuar conjuntamente. Nunca me ha gustado ubicar la responsabilidad en otros, los errores y los aciertos son compartidos. No voy a hacer cartas de los Reyes Magos a nadie.