Política

La región más pobre de Europa se fija en Cataluña: "Necesitamos a un Puigdemont"

Mapa de la región de Severozapaden, en el noroeste de Bulgaria.

Mapa de la región de Severozapaden, en el noroeste de Bulgaria. WIKIMEDIA

Cerca de 800.000 personas viven en Severozapaden, la región más pobre de toda la Unión Europea con una renta per cápita de 8.400 euros anuales. Apenas el 29% de la renta media del espacio comunitario, según los últimos datos de Eurostat. Las provincias de Vidin, Vratsa, Montana, Lovech y Pleven, en el noroeste de Bulgaria, constituyen una de las zonas más desoladas por el rápido desmoronamiento del régimen comunista a principios de los 90. Las industrias se fueron y con ellas casi todo, salvo la miseria. Lejos de los focos durante décadas, este rincón olvidado ha vuelto a los titulares en 2018: emerge el separatismo…con Puigdemont como héroe.

El movimiento es débil y su líder es un anciano, Boris Kamenov, que recoge firmas por las principales ciudades de la región, próximas a las fronteras serbia y rumana. Pero esto no es novedad en un país en el que, a diferencia de Rumanía, las protestas sociales no han prendido apenas nada pese a la situación: atenazado por la corrupción, con una población que desciende a marchas forzadas debido a la emigración y un aprovechamiento de la entrada en la Unión Europea que ha quedado lejos de las previsiones de hace una década, pese al progreso que el país ha experimentado en sectores en auge como el turismo en la costa del Mar Negro.

«El noroeste es combatiente», dijo esta semana Kamenov en una intervención en directo en la cadena Nova TV, que dio inicio a la cobertura de un tema que ha ganado atención en la zona por la coincidencia con la presidencia búlgara de turno en el consejo de la UE. «No deberíamos formar parte de esta corrupción», decía el promotor de la recogida de firmas.

En una región sin organización política propia, los separatistas reclaman: ‘Necesitamos a un hombre como Puigdemont’

Las referencias al tema catalán estuvieron presentes durante toda la entrevista. La periodista, irónicamente, llega a preguntar si quieren hacer de Vidin, Vratsa y Montana una especie de Barcelona. Kamenov se ríe, pero se recompone: «Eso es un sueño muy valiente, ¡y necesitamos a un hombre como Puigdemont!». «¿Lo tenemos?», abunda la periodista, ante las dudas del promotor: «Debería aparecer».

A las pocas horas de emitirse el reportaje, el tema estaba en los medios búlgaros y se hacía eco de él BulgarianPresidency.eu, el proyecto creado por el impulsor del portal europeo EuractivGeorgi Gotev. «Cuando dentro de pocos días lleguen a Sofia los periodistas invitados para el viaje de prensa de la presidencia búlgara, se les mostrará lo mejor del país. Pero si alguno hace un viaje privado al noroeste, definitivamente tendrá una historia diferente que contar», decía el artículo, para referirse a la región de Severozapaden.

El noroeste, combatiente o no, vota distinto al resto de Bulgaria. En las últimas elecciones parlamentarias, celebradas en 2017, el conservador GERB se impuso en la práctica mayoría de las provincias y logró formar gobierno junto a la coalición ultranacionalista de Patriotas Unidos. En las provincias para las que este movimiento reclama la independencia triunfó con claridad el Partido Socialista Búlgaro, y los ultraderechistas de Patriotas Unidos quedaron por detrás del MSF, que agrupa los intereses de las minorías turcas y gitanas.

La independencia de Severozapaden, además de inviable económicamente para una región hundida, es prácticamente imposible en un Estado centralista como Bulgaria, en el que los dirigentes regionales se nombran expresamente en consejo de ministros. «El noroeste ha recibido poca atención durante los tres últimos gobiernos, y poca financiación de la Unión Europea», analiza Gotev, que apunta al momento elegido: «No es de extrañar que sea ahora, cuando menos lo desea, cuando reciba una protesta a lo grande«.

Tampoco deja de ser curioso que el líder del movimiento sea un anciano. Severozapaden, entre otras muchas cosas, es la región de Europa con mayor porcentaje de jóvenes de entre 18 y 24 años que ni estudian ni trabajan: un 46,5%.

Rumanía como ejemplo

La anécdota está condenada a quedar en simbolismo. Sin organización política propia, ni asamblea, ni partidos regionales, un reto al Estado como el planteado en Cataluña es inimaginable. Pero no resta interés al objetivo último: independizarse de Bulgaria…para después unirse a Rumanía, que en efecto ya controló parte del norte del país vecino durante buena parte del siglo XX, y que en los últimos años se ha destacado como líder indiscutible en el desarrollo del este de Europa, hasta el punto de sacar a sus regiones más pobres de la lista negra de la UE, a costa de Hungría, Polonia y Grecia.

Regiones con mayor y menor renta en la Unión Europea.

Regiones con mayor y menor renta en la Unión Europea. EUROSTAT

Pero además del económico, el gran asunto tras el descontento de estas regiones y su preferencia hacia Rumanía es el judicial, que en la última década ha emprendido reformas que han dado con varios ex ministros en prisión. En Bulgaria, el país más corrupto de Europa, ningún político ni alto funcionario ha pisado todavía la cárcel. «Su sistema judicial se ha reformado y es mucho más democrático», enumera Boris Kamenov durante la entrevista.

El presidente de la República vetó esta semana la primera Ley Anticorrupción del país por temor a que se use como arma de persecución política

Con los focos puestos sobre Sofia, Bulgaria aprobó a finales de diciembre su primera Ley Anticorrupción, con el objetivo de unificar todas las agencias en una…controlada por el Congreso. Más escandalosa aún era la propuesta estrella: permitía que la comisión parlamentaria al efecto estableciera vigilancias y escuchas a discreción contra políticos a raíz de denuncias particulares. Con el riesgo de persecución por motivos políticos que eso acarrea.

En Rumanía, propuestas de reforma bastante más light han generado protestas masivas en Bucarest. En Bulgaria, apenas ninguno de sus 7 millones de ciudadanos salió a la calle. Tuvo que ser, finalmente, el presidente de la República quien vetase la ley cuando se le pidió su firma de ratificación: «Las herramientas que esta ley prevé para luchar contra la corrupción no son efectivas. En vez de golpear a los corruptos, estimula la corrupción».

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