El gobierno de Venezuela ha confirmado la muerte del ex inspector de la policía científica, el piloto rebelde Óscar Pérez, en el operativo del ejército llevado a cabo el lunes. El ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Néstor Luis Reverol, ha confirmado que también habían abatido a otros seis integrantes de la banda, que ha calificado como terrorista.

Los fallecidos son: Óscar Alberto Pérez,  Daniel Enrique Soto Torres, Abrahan Israel Agostin, José Alejandro Díaz Pimentel, Jairo Lugo Ramos, Abraham Lugo Ramos y una mujer por identificar, según informa la cadena de televisión ntn24. También hay seis detenidos, “quienes actuaban en complicidad con este peligroso grupo criminal”, en palabras del ministro.

Ha asegurado Reverol que habían conocido la ubicación de los rebeldes, que estaban en el barrio de El Junquito, en Caracas, gracias a un medio internacional y dirigentes de la oposición participantes en la mesa de diálogo de República Dominicana. “En el marco del diálogo por la paz, algunos dirigentes políticos dieron la ubicación”, dijo este martes durante rueda de prensa.

Horas antes, el alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, exiliado en España, había declarado a El Nacional cómo Óscar Pérez había sido ejecutado por orden del presidente Nicolás Maduro. “Pido al pueblo que en homenaje a estos mártires no decline en su lucha”, ha dicho Ledezma. Según pudo verse en videos colgados en Instagram, el grupo trató de entregarse, pero no tuvieron opción de hacerlo. La llamada Operación Gedeón se consumó con la muerte del piloto y otros seis rebeldes.

El piloto, de 36 años, sorprendió al mundo en junio pasado al sobrevolar Caracas en un helicóptero y lanzar granadas sobre edificios oficiales, como el Tribunal Supremo, sin causar víctimas. En ese momento las manifestaciones contra Maduro en las calles se sucedían día tras día y hubo confusión en algunos cuarteles del país. En julio apareció en alguna marcha nocturna en la capital.

Desde entonces estaba en paradero desconocido. En diciembre reivindicó un ataque a una unidad militar donde desaparecieron varias armas automáticas.

El lunes 15  de enero terminó su singular periplo. El grupo fue descubierto en el barrio El Junquito, de Caracas, donde fueron asediados. “Negociamos nuestra rendición”, se escucha decir a Pérez, de llamativos ojos claros. Más tarde, aparece con el rostro ensangrentado. “Nos atacan con lanzagranadas… No quieren que nos rindamos. Quieren matarnos”. Al final se dirige a sus tres hijos, a quienes dice: “Quiero pedir a los venezolanos que no bajen los brazos, que luchen, que salgan a las calles. Es hora de que seamos libres”.

Después de horas de silencio, el gobierno ha confirmado su muerte, que prácticamente ha sido retransmitida en directo. El Observatorio venezolano de conflictividad social, una organización no gubernamental, se ha referido a esta muerte como “una posible ejecución extrajudicial”.

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, ha justificado la intervención y ha felicitado a los cuerpos de seguridad implicados. Según Maduro, el grupo pretendía atentar contra “una embajada de un país querido y prestigioso” en Caracas. Ha asegurado que disponían de armas de fuego y de un coche con explosivos y ha insinuado que Colombia financiaba a los sublevados. “Querían sembrar la violencia en el país y no lo han conseguido”, ha declarado contundente.