El pleno del Ayuntamiento de Barcelona rechaza los presupuestos de Barcelona en Comú (BeC) con la oposición de C’s, PSC, PP y la CUP y la abstención de ERC y PDCat. Tendrá que esperar una semana más para aprobar sus presupuestos -por la puerta de atrás- con una moción de confianza que ejemplificará por segundo año consecutivo la soledad de la alcaldesa Ada Colau en el pleno. Un pleno extraordinario que ha quedado convocado para el próximo viernes 2 de febrero.

Sólo el grupo de gobierno, en minoría con 11 de los 41 concejales, ha votado a favor de la aprobación definitiva del presupuesto del Ayuntamiento de Barcelona para este año 2018.

El PDeCAT y ERC se han abstenido, como habían acordado con BComú, mientras que el resto de grupos han votado en contra de las cuentas propuestas por los comunes.

Los comunes han contado con la abstención pactada de los independentistas -PDCat y ERC- pero la oposición del resto de los grupos, PSC incluido, ha empedido la aprobación de un presupuesto en el que toda la oposición le ha recriminado falta de voluntad de consenso. «Aprobará los presupuestos con 11 votos contra 30» le ha recordado la oposición para señalar que «su equidistancia le ha llevado al aislamiento más puro»

El debate ha servido además para mostrar la fractura política catalana fruto del procés, con un bloque independentista empeñado en responsabilizar a los socialistas del fracaso presupuestario tras haber presionado a Colau para que los echara del gobierno, y unos partidos constitucionalistas que han ironizado sobra la alianza Trias-Colau y han afeado el «intercambio de cromos» entre comunes e independentistas en el Ayuntamiento y el Parlament, donde Catalunya en Comú avaló la elección de Roger Torrent como presidente con su abstención.

La ironía del debate ha llegado al extremo cuando la portavoz de la ex CiU en economía, Sònia Recasens, ha recriminado a Colau «hemos perdido la Agencia del Medicamento,  perdemos congresos y la CNN nos ha puesto en lista de ciudades que no vale la pena visitar. Y ahora», ha concluido, «digan que es culpa del procés». Recasens, última regidora de Unió en el Consistorio, decidió seguir en el Grupo Demócrata tras la disolución de su partido.

Exigirnos que rompamos con el PSC y después decirnos que no somos capaces de llegar a acuerdos con ellos es como mínimo cínico» recrimina Pisarello a ERC

En este contexto, el portavoz de ERC, Alfred Bosch ha recriminado a PP y C’s oponerse a las cuentas de Colau «porque las ha pactado con los independentistas» y ha añadido que «el súmum es que el PSC se sume al festival, que se sume a la caza de brujas, se desacreditan como fuerza de ciudad». Una recriminación que le ha valido la acusación de cínico por parte del primer teniente de alcalde, Gerardo Pisarello: «exigirnos que rompamos con el PSC y después decirnos que no somos capaces de llegar a acuerdos con ellos es como mínimo cínico».

El debate más ácido lo ha tenido precisamente con su ex socio, Jaume Collboni, quien ha ironizado sobre el «pacto Trias-Colau de las renuncias. Es la primera vez que veo una negociación para no hacer» ha añadido tras recordar el ex alcalde ha condicionado apenas un 0,2% del presupuesto de Colau. Collboni ha asegurado que su pacto con Trias como alcalde para aprobar sus últimos presupuestos «movilizó 100 millones del presupuesto municipal y entonces nos dijo que estábamos pactando con la mafia, con el rey de la corrupción».

«No le admito lecciones desde la izquierda» ha respondido el número dos de Colau, que «no les vimos» en la lucha contra los desahucios o contra los oligopolios». «En lo que seguro que no podré darle lecciones es en populismo» ha concluido el socialista.

En lo que seguro que no podrá darle lecciones es en populismo» responde Collboni a Pisarello

La líder de C’s en Barcelona, Carina Mejías, ha criticado a Colau que «se permiten despreciar a los adversarios, humillar a los aliados y arrojarse en brazos de los independentistas. Vaya balance» ha concluido para advertir a los comunes de que «no es a nosotros a quienes tiene que dar explicaciones, es a sus votantes a los que tienen que explicar que han pactado con los que han provocado la huida de empresas, los que entregaron los servicios funerarios a grandes empresas, diseñaron la subida de precios de transporte y no pagan las guarderías, y todo para mantener a Barcelona en la parálisis».

También el líder del PP, Alberto Fernández, ha recordado a Colau que «la financiación de la Generalitat a Barcelona es testimonial, niega inversiones y servicios que nos corresponden». Frente a ello, Fernández ha acusado a la alcaldesa de «renunciar a defender intereses de la ciudad. Es condescendiente cuando no se suma a sus propuestas independentistas y en correspondencia el independentismo agradecido acepta abstenerse. Es un inaceptable intercambio de cromos».