Wall Street levanta una muralla contra las tensiones. En una jornada de continuos vaivenes, la bolsa de Nueva York ha logrado contener las caídas que vienen azotando a los mercados en los últimos días y que también tiñeron de rojo los principales índices estadounidenses por momentos durante la sesión.

Al cierre en cambio, el Dow Jones mostraba un notable repunte del 2,3%; el Nasdaq subía un 2,1%; el S&P 500 se anotaba un 1,74%. Ninguno de estos ascensos equilibra el impacto de los recientes descalabros, pero sí sirve para volver a situar a Wall Street en positivo en el año y aportar algo de sosiego a una situación en la que los nervios se empezaban a mostrar a flor de piel.

Con compañías como General Motors, Du Pont, Nvidia o Ford escalando más de un 5%, la bolsa estadounidense aporta un soplo de optimismo a un mercado que se encontraba en las últimas horas noqueado por el inesperado envite de una oleada bajista que ha pulverizado en sólo siete días unos 3,5 billones de euros de capitalización bursátil, tras llevar a Wall Street a firmar su mayor caída en siete años.

Los grandes índices de Wall Street vuelven a cotizar en positivo en 2018, tras las alzas de este martes

Resulta inútil buscar una razón que justifique el giro a positivo del mercado casi tanto como lo es la búsqueda de un argumento para explicar el súbito desplome del mercado en los últimos días. Y sería erróneo dar por sentado que la recuperación de este martes supone el fin de las caídas de las bolsas. En los mercados, no hay escalada sin retrocesos puntuales ni fase bajista que no admita un respiro.

De hecho, algunos analistas detectan que los últimos días han deteriorado el escenario del mercado, en el que todo se reviste ahora de un halo de duda que hacía tiempo que no campaba sobre los parqués. «Si bien hay alguna evidencia inicial de que las presiones bajistas están disminuyendo y las acciones podrían registrar un alivio, el mercado en general está viendo un deterioro significativo», aseguraba este martes Bruce Bittles, responsable de estrategia de inversión en Baird, en declaraciones recogidas por la CNBC.

La perspectiva de una inflación más fuerte de lo esperado, al menos en Estados Unidos, ha resquebrajado los esquemas de un mercado que se mostraba muy cómodo en el escenario de crecimiento económico, inflación moderada y apoyo de los bancos centrales. Con ese equilibrio ahora en cuestión, «los eventos recientes confirman nuestra opinión de que 2018 probablemente sea más turbulento que la calma observada en los últimos años. Los inversores deben volver a familiarizarse con la inflación», comentan en Deutsche Asset Management.

Una caída pasajera

Pese a todo, los analistas muestran, en líneas generales, la convicción de que las recientes caídas representan una corrección puntual, que no impedirá a las bolsas mundiales retomar el camino de las alzas en un periodo no demasiado largo.

«No creemos que existan factores fundamentales que pongan en peligro la tendencia alcista que nos ha venido acompañando durante los últimos años, que sólo se vería seriamente amenazada en el caso de que empezaran a
aparecer evidencias de recesión económica», observan desde el departamento de Dirección de Inversiones de BBVA Banca Privada.

Y esa hipotética recesión parece muy alejada a tenor de los datos macroeconómicos más recientes. Al contrario, lo que ha puesto en alerta a los inversores es un escenario de mayor fortaleza económica, que podría despertar de su letargo a la inflación. De este modo, el optimismo de inicio de curso ha dado paso a una fase de reajuste, mientras los inversores se preparan para un cambio significativo en sus esquemas.

La expectativa de mayor inflación obliga a los inversores a reajustar sus posiciones en el mercado

«La complacencia de los inversores ante la reforma fiscal estadounidense, que impulsará previsiblemente los beneficios corporativos en los próximos años, hizo que las valoraciones bursátiles se dispararan, especialmente en Estados Unidos. En un entorno de bajos tipos de interés, los excesos de valoración en las bolsas pueden permanecer sostenidos, ya que las alternativas al alcance del inversor son escasamente atractivas», explican en BBVA Banca Privada.

En cambio, añaden, «cuando los tipos de interés repuntan de forma significativa, los inversores disponen de alternativas más rentables, por lo que pueden empezarse a cuestionar las valoraciones alcanzadas por los mercados de acciones».

Y si ese ajuste ha tomado un cariz tan virulento, esto se debe en gran medida a los excesos acumulados en las subidas precedentes. La combinación de fuerte crecimiento económico con la ausencia de peligros evidentes en el camino había propiciado en los últimos meses una sensación de confianza extrema entre los inversores, que se han visto sorprendidos por el golpe de las tensiones con la guardia baja.

«La larga tendencia ascendente, junto con las cifras económicas sólidas, causaron una volatilidad del mercado inusualmente baja, por inusualmente larga. La reciente duplicación del Vix, que mide la volatilidad implícita en las opciones del índice S&P 500, finalmente ha llevado a los inversores a salir de su zona de confort».

Con los inversores ya en alerta, parece poco probable que se reedite una subida sin sobresaltos como la registrada por las bolsas mundiales en los últimos dos años, cuando se anotaron alrededor de un 50% casi sin prestar atención a eventos de riesgo como el Brexit o la victoria electoral de Donald Trump.

Ahora, la percepción del riesgo está de vuelta sobre los parqués. Y con la mano protectora de los bancos centrales de retirada es previsible que haya regresado para quedarse.