Sectores del independentismo catalán han empezado a especular abiertamente con la necesidad de que el número dos de JxCat, Jordi Sánchez, renuncie a la investidura para poder proponer un candidato que permita la formación de gobierno y que la legislatura eche a andar. La manifestación convocada el domingo por la ANC, en la que se escucharon duras críticas a los partidos independentistas por su incapacidad de llegar a acuerdos, ha encendido las luces de alarma tanto en el PDCat como en ERC. Y el cambio de estrategia legal del Sánchez añade dificultades a la estrategia del bloque independentista.

Desde JxCat y ERC se barajaba el plazo de 48 horas que tiene el Tribunal Europeo de Derechos Humanos para responder a la petición de medidas cautelares como un plazo razonable para desbloquear la investidura. O el TEDH daba la razón a Sánchez y permitía su asistencia al pleno de investidura, o forzaba a la dimisión del número dos del PDCat. Pero al variar la estrategia judicial y recurrir primero ante el Tribunal Supremo -para agotar las vías ante la justicia española, como exige Estrasburgo- la batalla jurídica dilata sus plazos.

El Tribunal Supremo no tiene un límite de tiempo para responder al recurso de Sánchez asumible para los partidos independentistas, que empiezan a sentir la urgencia de formar gobierno. Después de tres meses de parálisis, el independentismo de base empieza a rechazar abiertamente la situación de bloqueo y el discurso legitimista marcado desde Bruselas por Carles Puigdemont cada vez tiene más dificultades.

A este escenario responden las palabras del portavoz de ERC, Sergi Sabrià, quien ayer insistía en la necesidad de completar la investidura y la formación de un gobierno independentista «sea con la propuesta de Sánchez o con otra». También la líder del PDCat, Marta Pascal, insistió en la necesidad de formar ya gobierno para acabar con la aplicación del 155. Y aunque aseguró que su candidato sigue siendo Sánchez, no obvió la posibilidad de una nueva propuesta, advirtiendo que en todo caso debería ser consensuada.

En esta tesitura, la solución pasa en opinión de muchos independentistas por que sea el propio Sánchez quien renuncie a su investidura, dando paso así a la proposición de un nuevo candidato, que previsiblemente sería Jordi Turull, ex conseller de la Presidencia, hombre de la máxima confianza de Puigdemont y miembro de la dirección del PDCat.

Nueva reunión en Bruselas

Ese será el eje del debate en la reunión que el Grupo de JxCat celebrará mañana en Bruselas, convocado por Carles Puigdemont. Un encuentro al que no podrá acudir el propio Turull, en libertad provisional e investigado por el Tribunal Supremo por su participación en la declaración de independencia.

En su momento Carles Puigdemont se comprometió a proponer como candidato alternativo a la presidencia de la Generalitat a un miembro del PDCat si él tenía que renunciar a la investidura. Una condición que se cumplió sólo a medias con Jordi Sánchez, ex presidente de la ANC, aunque siempre ha sido un dirigente próximo a Convergencia. Pero sectores de JxCat abogan ahora por proponer a otro independiente en sustitución de Sánchez para contentar a la CUP, en vez plantear la candidatura de Turull que hasta ahora se daba por segura.

Los antisistema han insistido tras cada negativa en que «no es un problema de nombres sino de programa» pero desde el entorno exconvergente recuerdan como en 2015 utilizaron el mismo argumento para reclamar la resolución del 9N -la que fijaba la declaración de independencia en 18 meses- y una vez aprobada en el Parlament forzaron la renuncia de Artur Mas.

De ahí la insistencia de los negociadores del PDCat en cerrar un pacto global de programa y estructura de gobierno. Desde el PDCat rechazan la opción de un independiente como Quim Torra, ex presidente de Ómnium, un nombre que ha sonado en las últimas horas. Torra fue el redactor de la resolución de «restitución» de la legitimidad de Puigdemont que el Parlament aprobó en el último pleno con el apoyo de la CUP.

Turull, investigado por el Tribunal Supremo por su participación en el 1-O y la declaración de independencia, tiene ante sí un complicado futuro judicial con una probable inhabilitación en el horizonte. Pero su investidura permitiría la formación de gobierno y que la legislatura echara a andar. La alternativa es la repetición de elecciones, un escenario que tanto ERC como el PDCat rechazan, aunque han empezado a prepararse para ello.