El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha querido dejar claro que las pensiones, el pacto entre generaciones en que se basa nuestro sistema, “son irrenunciables” y que mientras él esté en Moncloa “no se van a  congelar, subirán todo lo que sea posible”. Así ha arrancado su intervención en lo que él mismo ha calificado como el más importante debate de la legislatura. Aunque en general se ha hecho gala de un tono mucho menos duro del previsible, incluido Pablo Iglesias, el jefe del Ejecutivo ha espetado a la portavoz socialista, Margarita Robles,  que “no haga demagogia” para agregar que los socialistas “no tienen autoridad para pedir que las pensiones suban el IPC porque recuerdo al anterior presidente cuando las congeló”, en alusión a José Luis Rodríguez Zapatero en 2010.

A continuación ha recordado el resto de las reformas que incorporó su antecesor como la ampliación de la edad de jubilación de 65 a 67 años, el aumento de los años de cotización para el cálculo de la pensión de 15 a 25 o la elevación, también de los años para poder cobrar el 100 por 100 de la pensión, de 35 a 37 años cotizados. En definitiva, ha reprochado a la socialista, “no he visto ninguna aportación constructiva”, a lo que ésta ha respondido que “debería darle vergüenza y no cargar el peso de la crisis a los pensionistas”.

De hecho, ha sido Ciudadanos el único grupo político en recoger el guante de una reflexión a fondo sobre el modelo en el seno del pacto de Toledo y con quien Rajoy ha admitido puntos de coincidencia. Aún siendo crítico, Rivera le ha dicho al presidente del gobierno que Ciudadanos “va a ayudar en reformas de futuro. Si nos vamos a pelear por subir 1 o 5 euros, no cuenten con nosotros”, ha agregado en alusión a la que ha sido la posición de PSOE y Podemos.

La portavoz socialista, Margarita Robles, le había exigido antes que, de forma inmediata, suba las pensiones con arreglo al IPC y derogue su reforma laboral, mientras que Pablo Iglesias ha ido más lejos al pedir la retirada de las dos últimas reformas laborales, también la del PSOE de 2010, y ha reiterado sus argumentos respecto a los 2.000 millones del rescate de las autopistas o los 60.000 para el rescate de la banca, aunque realmente lo fue para cajas de ahorro, aunque su tono ha sido bastante moderado. Sólo lo ha elevado algún grado para ironizar con que “ustedes manejan las cuentas de España igual de bien que las de su partido”.

Por su parte, Rivera ha vuelto a poner sobre la mesa la bajada del IRPF para el tramo de ingresos comprendido entre los 12.000 y los 17.000 euros, un plan de natalidad para dar la vuelta a nuestra pirámide poblacional y un plan de lucha contra la precariedad laboral.

Rajoy pide un debate “sereno” en el Pacto de Toledo y que no hay motivos para el desasosiego

En su primera intervención, Rajoy ha dicho ser consciente de que esta cuestión ha creado “desasosiego”, en alusión a las movilizaciones sociales que han llevado a un sector de jubilados a protestar en la calle por la subida del 0,25 por ciento, pero que “no hay motivo para ello”. El Gobierno, “está comprometido” con este asunto y hará “todo lo que esté en mi mano para revitalizar el consenso y el diálogo, que tiene en el  pacto de Toledo su más genuina representación”.

Tras defender que España es un referente internacional en protección social, ha alertado que nadie puede “patrimonializar” este debate, un debate que no atiende a generalidades “sino a españoles que han trabajado toda su vida”. En definitiva, las pensiones, de presente y de futuro, ha dicho, “son irrenunciables” y, frente a las críticas, ha defendido que su Gobierno, a pesar de aterrizar el plena crisis económica “logró subir las pensiones todos los años y sentamos las bases para asegurarlas”, de modo que, mientras sea presidente “no se van a congelar, subirán todo lo que sea posible”, sin aclarar un horizonte temporal.

Tras subrayar que éstas suponen el 29 por ciento del gasto de toda la Administración, ha puntualizado que “los buenos deseos no son suficientes”. Para abordar esta cuestión apuesta por un “consenso” que permita poner en marcha “las reformas y crear empleo”, con un debate sereno en el seno del Pacto de Toledo.

Robles le acusa de mentir y de acudir al Congreso por interés electoral

Cree el presidente que la creación de empleo y la demografía son las dos grandes cuestiones sobre las que debe  sostenerse el sistema, esto es, el llamado factor de sostenibilidad como garantía de futuro. En todo caso “tenemos motivos para ser razonablemente optimistas, motivos sólidos para pensar que recuperaremos el equilibrio del sistema”.

En definitiva, “lo único que puede amenazarlo es volver a las políticas erróneas y llevarlo al terreno de la política partidaria”. Guante recogido por la portavoz socialista, Margarita Robles, al acusarle de mentir, de comparecer “obligado por la presión de la calle, de los pensionistas, de los grupos parlamentarios y por interés electoral”. Al tiempo que le ha acusado de no haber aceptado no una sola de las 24 iniciativas que, en este tiempo, ha presentado el Grupo Socialista sobre pensiones.