Manuela Carmena está cansada, arrepentida de haber declarado en su día, al poco de coger el bastón de la alcaldía en 2015, que no se presentaría a la reelección. Aquel anuncio provocó una cascada de apoyos -sobre todo en Podemos- que la llevó a reconsiderar su negativa: “Ahora, con la resaca de los disturbios de Lavapiés y la torpeza de sus concejales, la alcaldesa abjura de su declaración inicial y opina que no merece más la pena seguir desgastándose”, dicen en su círculo más íntimo. En junio la alcaldesa cumplirá 75 años.

Y eso que esta vez la polémica no ha sido entre Carmena y los suyos, esto es, el ala más radical de Ahora Madrid representado por nueve concejales del Ayuntamiento de Madrid (las corrientes Anticapitalistas, IU, Ganemos o M-129) con los que la ex jueza mantiene trifulcas frecuentes. A pesar de que Ganemos apuntara directamente a la responsabilidad del Consistorio y de que la polémica Rommy Arce (reprobada por la oposición en bloque en noviembre) lanzara un tuit hablando de “xenofobia institucional” en el caso del mantero muerto por parada cardiorrespiratoria. “¿Dimisión por qué?”, zanjó este lunes Carmena. “Nadie ha tenido ninguna actitud que genere reproche”.

La alcaldesa cree que no merece la pena seguir desgastándose

Cuentan los que la conocen que si la regidora respaldó a sus concejales “es porque lo cree”. “Está harta de sobresaltos. Con los suyos y con la oposición”, confía un cercano. “Y cada día se levanta debatiéndose si seguir por motivos de salud. Su problema es que todos la pedimos que continúe porque su proyecto está inacabado. E incluso quienes tienen problemas con ella dentro de Ahora Madrid [Carlos Sánchez Mato, Arce, Montse Galcerán, etcétera] saben que no se puede ir a las municipales de 2019 sin ella de candidata”.

Sobre los sucesos de Lavapiés, Carmena volvió de París el pasado viernes, interrumpiendo su presencia en unas jornadas de lucha contra el cambio climático organizadas por la Unesco. No creyó que la situación fuese para tanto, y de hecho ella, que cree firmemente en los derechos de los sin papeles, lo sigue pensando: una muerte desgraciada en un momento de tensión y un jaleo comunicativo al que su equipo de Gobierno está bastante acostumbrado (como ocurrió con los titiriteros en enero de 2016). “Está enfadada con Begoña Villacís [Ciudadanos] porque cree que ha sacado tajada de la situación poniéndola en contra de la policía municipal”.

Con Lavapiés no se ha enfrentado tanto como otras veces con los suyos

PP y Ciudadanos saldrán a muerte este jueves en el Pleno municipal a pedir la dimisión de Rommy Arce. El PSOE de momento se ha centrado en preguntar por qué el delegado de Movilidad, Javier Barbero, tardó 20 horas en comparecer, “un largo lapso de tiempo que dio lugar a la circulación de bulos e informaciones imprecisas”, dice un comunicado  socialista. La portavoz Purificación Causapié tiene muy buena relación con Carmena: mejor que ésta con algunos de sus ediles.

Fin de Ahora Madrid

Lavapiés aparte, Manuela Carmena está cansada de gestionar disgustos. “Delega, deja hacer en los distritos (los más radicales no están en su equipo) y, llegado el momento, se encuentra el marrón”, confiesa un cuadro de Ahora Madrid. Su círculo lo componen Luis Cueto -coordinador sin acta de concejal-, Marta Higueras (teniente de alcaldesa), Rita Maestre (portavoz), José Manuel Calvo (Urbanismo), Jorge García Castaño (Economía) e Inés Sabanés, que gestiona Medio Ambiente.

Estos días Carmena ha sopesado marcharse definitivamente. Lo malo, la responden, es que sería el fin de Ahora Madrid.