La CUP mantiene su abstención y veta, por tanto, la elección de Jordi Turull como presidente de la Generalitat. El partido antisistema argumenta que no puede «condicionar su acción política a la acción represiva del Estado» para argumentar su negativa a investir in extremis al candidato propuesto por JxCat tras las renuncias de Carles Puigdemont y Jordi Sánchez.

Los cuatro diputados de la CUP son imprescindibles para aprobar la investidura en primera vuelta. El candidato necesita el apoyo de la mayoría absoluta del Parlament y los 64 diputados que suman que suman JxCat y ERC sin Carles Puigdemont y Antoni Comin quedan por debajo de los 65 que suman Ciudadanos, PSC, Comunes y PP. Ni siquiera la renuncia de los dos fugados en Bruselas hubiera sido suficiente, necesitan sumar 68, lo que implica un sí de la CUP.

Tras reunir a su Consejo Político, el partido anticapitalista ha emitido un comunicado en el que recuerda que «desde el primer momento dijimos que era necesario continuar el enfrentamiento con un programa de gobierno para esta legislatura que fuera valiente y siguiera el mandato del 1-O» y considera que el programa propuesto por los dos grandes partidos independentistas no avanza en este sentido.

No podemos hacer política a golpe de citación del juez Llarena» advierte la CUP

Por ello, concluyen que el Estado «no puede condicionar su acción política a través de la justicia» y deja claro que su idea de la resistencia no pasa por «hacer política a golpe de citación del juez Llarena».

Con esta decisión, la investidura de Turull es inviable. Sin embargo, si se sustenta el pleno y la votación, empezarán a correr los plazos para la repetición de elecciones en dos meses, como establece la legislación catalana.

Turull se puede someter a una segunda votación en el plazo de 48 horas, en la que sólo necesitaría mayoría simple para ser investido, Una sesión que, si el juez Llarena no dicta medidas cautelares de prisión en la vista de mañana, podría celebrarse el sábado.

Pero el resultado seguiría siendo el mismo, puesto que según fuentes de JxCat esas 48 horas no son plazo suficiente para formalizar la dimisión de Carles Puigdemont y Antoni Comin -en caso de que aceptaran- y nombrar a sus sustitutos en los grupos de JxCat y ERC para garantizar los 66 votos a favor de Turull.