Jordi Turull ha abierto el debate de investidura con un mensaje conciliador y la reclamación de diálogo al Gobierno. Partiendo, eso sí, de la reivindicación de lo que en su opinión fue una «victoria incontestable» del independentismo el 21-D. Un discurso al que la CUP ha respondido anunciando su ruptura con los dos grandes partidos independentistas y su paso a la oposición.

Turull ha asegurado asumir los riesgos judiciales que implica su candidatura, pero ha hecho un discurso a medida de la comparecencia de mañana ante el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena. 

El líder parlamentario de la CUP, Carles Riera, ha respondido con un sonoro portazo. «Entendemos su estrategia anti represiva» ha asegurado Riera en referencia a la estrategia judicial de Turull, que parece haber condicionado de forma determinante su discurso.

«Pero esto es un discurso de investidura», discurso que para la CUP se acerca demasiado a las fórmulas del PDCat. Por ello, ha anunciado que «damos por acabadas las alianzas que hemos construido durante el proceso, pasamos a la oposición».

Riera ha anunciado que su partido seguirá «combatiendo al Estado y el autonomismo, desde la calle y nuestros modestos cuatro escaños» para «iniciar camino de la república» convencido de que el único camino para conseguir es la unilateralidad y la desobediencia.

Conocida la abstención de la CUP, su única concesión en los primeros lances de su discurso de investidura ha sido la promesa de recuperar todas las instituciones desarticuladas por el 155. No ha habido mención a la independencia y la «construcción de la república» que reclama la CUP, aunque se ha definido como un «eslabón» de la cadena que une los meses anteriores con el futuro gobierno catalán.

Macià y Tarradellas como ejemplo

«Nos volvemos a ofrecer para sentarnos en la mesa de dialogo de gobierno a gobierno» ha señalado el candidato, quien ha recordado que «Macià negoció con el gobierno de la República, y Tarradellas con Suárez. ¿Por qué ahora no se puede hablar, por qué es imposible el diálogo del presidente de la Generalitat» con Mariano Rajoy, se ha preguntado.

Una idea en la que ha insistido al concluir su primera intervención, con apelación incluida al Rey. «Por nosotros no quedaáa, si hay la más mínima respuesta o esperanza de recibir una mano tendida del jefe del Estado o el Gobierno».

En un gesto inédito en un debate de investidura, Turull se ha dirigido en castellano a los ciudadanos del resto de España para buscar comprensión a la causa catalana, asegurando que el proceso independentista nace «sin atisbo de ir contra nadie, nos mueve la sed de justicia y paz».

«Compartimos muchas cosas, sabemos distinguir el pueblo español de sus gobernantes» ha añadido tras insistir, en referencia al 1 de octubre, que «jamás nos imaginamos tanta represión como respuesta a las urnas. Sabemos que el pueblo español es responsable».

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En este contexto, ha considerado «urgente» que el Gobierno «acepte los resultados del 21-D«, y ha defendido la necesidad de formar gobierno para «reparar todo lo que han destruido sin el permiso de los catalanes después de meses de represión contra maestros, periodistas, estudiantes, e incluso payasos» y ha denunciado «la tendencia recentralizadora, la intervención de las finanzas, el intento de ahogo de la economía catalana y la mala gestión de infraestructuras».

Turull ha negado además que su apresurada investidura busque agudizar la confrontación del Parlament y los partidos independentistas con la justicia. «No estoy aquí por provocación a nadie» ha asegurado, aunque también ha reconocido el riesgo implícito en su candidatura: «Prefiero el riesgo de ser victima de injusticias que desentenderme de momento como el actual».