Londres no está solo frente a Moscú. Los aliados del Reino Unido están dando muestras de contundencia frente al Kremlin por el ataque al ex espía ruso Serguei Skripal y su hija Yulia en Salisbury el pasado 4 de marzo. El presidente de EEUU, Donald Trump, ha ordenado el lunes la expulsión de 60 diplomáticos rusos y el cierre del consulado de Rusia en Seattle. Canadá y 15 países europeos, entre ellos España con dos expulsiones, también adoptan medidas similares.

El primer paso lo dio el Reino Unido, una vez que aseguró tener pruebas de que Rusia estaba detrás del primer ataque con un arma química en suelo británico desde la Segunda Guerra Mundial. Sus víctimas fueron Skripal, que había sido doble agente y vivía en el Reino Unido, su hija Yulia, de visita familiar, que están en estado crítico, y un policía, cuyo estado ha mejorado.

Londres ordenó la salida del país a 23 diplomáticos, en realidad, espías, una medida que Rusia respondió días más tarde en términos similares. El Reino Unido también aprobó otras medidas como que no acudiera representación oficial al Mundial de Fútbol. La Organización para la Prohibición de las Armas Químicas investiga el agente nervioso utilizado, novichok, de fabricación rusa, y cómo pudo aplicarse.

Entre los 60 diplomáticos expulsados por EEUU, hay 12 representantes de la delegación rusa ante Naciones Unidas. Están acusados de llevar a cabo «actividades desestabilizadoras». Considera que estos diplomáticos «han abusado de su privilegio de residencia en EEUU» y han recurrido «en actividades de espionaje».  El cierre del consulado en Seattle lo explica por «su proximidad con las bases submarinas y con Boeing», según informa Europa Press.

El presidente Trump había mantenido una amigable charla el martes pasado con Vladimir Putin,  a quien felicitó por su reelección. Incluso se plantearon celebrar una cumbre en breve. Contrasta este acercamiento con la represalia contra Moscú, en la que se implicó directamente Trump, según informa Politico.

El castigo no tiene precedentes desde la Guerra Fría. El gobierno de Ronald Reagan echó a 55 diplomáticos en 1986 en lo que se conoció como la guerra de la embajadas. En 2016 el presidente Barack Obama envió a Rusia a otros 35 agentes por interferir en las elecciones.

Es un acto despreciable, atroz e insensato, que pone en riesgo potencial las vidas de cientos», dice la ministra canadiense de Exteriores

Canadá y 15 países de la UE, entre ellos España, según confirmó Europa Press, también han anunciado iniciativas semejantes en represalia por el ataque de Salisbury. Cuatro funcionarios rusos tendrán que dejar Canadá. «El ataque a un aliado de Canadá es un acto despreciable, atroz e insensato, que pone en peligro potencial las vidas de cientos», ha asegurado la ministra de Exteriores, Chrystia Freeland.

Alemania, Francia, España, República Checa, Ucrania, Dinamarca,  Noruega, Lituania, Letonia, Estonia, Holanda, Polonia e Italia son los países europeos que de momento van a proceder así, según anunció el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.

«Como consecuencia directa del Consejo Europeo de la semana pasada, 14 Estados han decidido ya expulsar a diplomáticos rusos. No se excluyen medidas adicionales en los próximos días o semanas, incluidas más expulsiones en este marco común de la UE», ha avanzado en Twitter Tusk.  En total serán una treintena de expulsiones. Aún no se había sumado España, que hace el número 15.

«Con estos pasos, EEUU y sus aliados dejan claro a Rusia que sus acciones tienen consecuencias», señala un comunicado de la Casa  Blanca, rubricado por el presidente Donald Trump.  «Las acciones de hoy hacen más seguro a Estados Unidos al reducir la capacidad de Rusia para espiar y llevar a cabo operaciones encubiertas que amenazan la seguridad nacional», destaca el texto.

En primer lugar, el gobierno británico logró que los presidentes de EEUU, Francia, y la canciller alemana, firmaran un comunicado conjunto de condena a Rusia, en el que demandaban explicaciones al Kremlin por la acción con el agente nervioso en Salisbury. De las palabras prometieron pasar los hechos en la cumbre del jueves y viernes pasado. Y así ha sido.

El presidente ruso, Vladimir Putin, que estuvo en silencio hasta que se proclamó vencedor en las elecciones del domingo 18 de marzo, aseguró ese mismo día que era «un disparate» responsabilizar al Kremlin del ataque. Incluso fuentes del gobierno ruso fueron más allá e insinuaron que el agente podría haber sido fabricado en el Reino Unido.

«Son continuas campañas de desinformación», aseguran fuentes británicas. El gobierno de Theresa May está convencido de que no hay alternativa a la autoría rusa. También los aliados suscriben esta opción, y por ello han querido que el Kremlin sepa dónde están las líneas rojas. «La amenaza está clara y nos afecta a todos», señalan los británicos. Los aliados han entendido el mensaje.