Hasta 2024 Vladimir Vladimirovich Putin (Leningrado, hoy San Petersburgo, 1952) será presidente de Rusia. Llevará entonces casi un cuarto de siglo en el poder, ya sea como jefe del Estado o primer ministro. Solo el dictador soviético Josef Stalin con tres décadas le supera al mando del Kremlin. Los rusos han ratificado a su zar con un 76,66% de los votos, según los resultados del 99,84% del escrutinio, en una convocatoria que ha registrado una participación del 67,43%, según la Comisión Electoral. No necesitará una segunda vuelta.

“Estamos destinados al éxito», ha declarado Putin, tras conocerse los resultados, en un concierto con motivo del aniversario de la anexión de Crimea, en la Plaza Manezhnaya de Moscú. «Veo confianza y esperanza, la esperanza de nuestra gente con la que vamos a seguir trabajando», ha declarado el actual mandatario ruso, quien ha agradecido a los electores su apoyo, según informa RT. Ha anunciado cambios en su gobierno. «Ahora necesitamos un salto adelante. Podemos hacerlo».

Oficiosamente se consideraba como objetivo que lograra el 70% de los votos y el 70% de participación. En 2012 logró un 64% de votos con un 65% de participación. Seis años después consigue sus meta de apoyo ampliamente y supera el temor a la abstención. Este abrumador respaldo queda solo cuestionado por las denuncias de fraude de la oposición extraparlamentaria, encabezada por Andrei Navalny.

Estamos destinados al éxito… Ahora necesitamos un salto adelante», ha declarado el presidente Putin tras conocer su reelección

Al parecer, los pronósticos del Kremlin eran peores sobre la movilización del electorado, según ha confesado el portavoz del presidente, Andrei Kondrashov, quien ha atribuido la mejora a las acusaciones del Reino Unido contra Rusia por el envenenamiento del ex espía Skripal y su hija Yulia con un gas nervioso de fabricación rusa. «Cuando empezaron a presionar fue justo cuando necesitábamos mayor movilización… Gracias al Reino Unido contamos con este apoyo», ha dicho Kondrashov.

Por primera vez, Putin, tras ser reelegido, ha hablado del caso Skripal. «Cualquier persona razonable entiende que las acusaciones de implicación rusa son un disparate. Es un sinsentido que alguien se haya atrevido a algo así en vísperas de las elecciones presidenciales y del Mundial de fútbol», ha declarado.

Cualquier persona razonable entiende que las acusaciones de la implicación rusa (en el caso Skripal) son un disparate», dice Putin

El presidente se ha ofrecido a cooperar con el Reino Unido en la investigación. «Rusia no tiene estos agentes nerviosos. Las armas químicas fueron destruidas en 2017. EEUU no lo hizo», ha apuntado, para concluir: «Si se tratara de agentes de guerra química, las personas habrían muerto en el acto».

Más de 100 millones de rusos estaban convocados este domingo a las urnas en el país más grande del mundo, con 11 husos horarios. Es la primera vez que vota la llamada generación Putin, los que únicamente han conocido al actual jefe del Estado al frente del poder. Solo el dictador Josif Stalin (que rigió la URSS durante tres décadas) supera la longevidad en la cúspide del ex espía de la KGB.

Han competido por la Presidencia de la Federación Rusa otros siete candidatos, pero ninguno tenía posibilidades de hacer sombra al zar del siglo XXI. Los más destacados han sido el millonario comunista Pavel Grudinin (11,8%) y el ultranacionalista Vladimir Zhirinovski (5,66%). La única mujer, Ksenia Sobchack, hija de un antiguo mentor de Putin y popular presentadora de televisión, tampoco convenció a los votantes (1,67%). Los debates de los opositores han sido decepcionantes.

El más combativo de sus opositores, Andrei Navalny, fuera de la carrera electoral por decisión judicial, ha promovido el boicot electoral. Por ello, el Kremlin consideraba muy relevante el dato de participación, que ha sido peor que en 2012, lo que ven compensado con el masivo respaldo al presidente.

Desde el gobierno se ha animado de forma creativa para que los rusos se acercaran a los colegios electorales, con fiestas para los niños o jornadas formativas para los padres. Navalny y diversas ONG han denunciado numerosas irregularidades, como urnas que tenía votos ya dentro antes de abrirse los colegios. Navalny ha presentado grabaciones realizadas por sus observadores. La Comisión Electoral estudiará las denuncias.

Es la primera vez que se ha votado en Crimea, que fue anexionada a la Federación Rusa tras una ocupación militar y un referéndum justo hace cuatro años. Hasta allí se ha ido a hacer campaña el presidente, que, sin embargo, apenas ha dado mítines y no ha participado en debates electorales. Ucrania, país al que pertenecía Crimea, no reconoce los comicios en esta península y ha tratado de impedirlos. La UE tampoco aprobó la anexión.

Los rusos siguen viendo a Putin como su “hombre fuerte”, su zar, imprescindible para que su país sea respetado en el mundo. Es quien les salvó del caso de los años 90, los años de quiebra económica y el desastre político, encarnados en su antecesor, Boris Yeltsin.

Las acusaciones del Reino Unido contra el Kremlin y Putin por el envenenamiento con un gas nervioso de fabricación rusa del ex espía Skripal y su hija refuerzan para muchos la idea de que están siendo objeto de una conspiración, como ha dicho su portavoz. Los más nacionalistas cierran filas en torno al presidente, que ha reaccionado con firmeza. El sábado, Rusia anunció la expulsión de 23 diplomáticos británicos y el cierre de actividades del British Council, tras revelar Londres medidas similares.

Esta crisis con las potencias occidentales está lejos de una solución fácil, debido a que Rusia busca que un reconocimiento como potencia con una red de Estados vasallos que la Unión Europea no puede aceptar. La política exterior de Putin seguirá su línea férrea, marcada por esa mentalidad de guerra permanente.

“Rusia es un país débil económicamente, pero fuerte militarmente. No va a aceptar que los Estados vecinos sean realmente Estados… Las posibilidades de un desastre son mayores que en la Guerra Fría”, explica Reinhard Kumm, responsable de la Oficina Regional de Cooperación y Paz en Europa de Viena.

Los liberales esperan que ahora anuncie un gran plan de modernización nacional», dice De Pedro

En el plano doméstico, sin embargo, son muchas las incógnitas sobre qué pasará el día después. “Los liberales del régimen confían en que Putin anuncie un gran plan de modernización nacional… Salvo una subida inesperada de los precios del gas y del petróleo, Rusia corre el riesgo de quedarse sin la liquidez que le permite engrasar el sistema clientelar alrededor del Kremlin y mantener la paz social”, escribe Nicolás de Pedro, investigador del CIDOB, en el artículo Interrogantes ante la nueva victoria de Putin.

Con gran dependencia de los hidrocarburos, Rusia logró volver a la senda del crecimiento en 2017, con un 1,5%. Más del 70% de la producción y distribución de los recursos naturales están en manos del Estado.

El ex ministro de Finanzas Alexei Kudrin lleva meses trabajando con expertos en la elaboración de un plan de modernización. Sin embargo, De Pedro es escéptico con la puesta en marcha de reformas porque de alguna manera supondría pérdida de poder, y de riqueza, de la élite actual.

“Rusia está de nuevo en el dilema de Gorbachov: introducir reformas necesarias pero que pueden costar el cargo, o bien seguir con el sistema autocrático. Putin no es Gorbachov”, asegura Mira Milosevich, investigadora del Real Instituto Elcano.

Nada más lejos en el imaginario de Putin que pasar a la Historia como otro Gorbachov. Acomete ahora el que sería su último mandato. Para seguir en el poder tendría que modificar la Constitución, y de momento se ha mostrado reacio a hacerlo.

No veo su fin en 2024. Cree que el sistema no sobrevive sin él. Va a continuar mientras su biología se lo permita», dice Barbashin

Pocos se imaginan ahora a Rusia sin Putin. Ha logrado encarnar el Estado ruso. Y el ejemplo de Xi Jinping en China, que acaba de conseguir que se elimine la limitación de mandatos, puede servirle de inspiración.

“Quiere estar en el poder tanto como sea posible. No creo que piense en una transición. No veo su fin en 2024. Cree que el sistema no sobrevirá sin él. Va a continuar mientras su biología se lo permita. Y realmente es un líder fuerte”, apunta Anton Barbashin, editor de Intersection de Vilna.

Al preguntarle tras su victoria si seguirá después de 2024, Putin bromeó con los periodistas. «Vamos a hacer cálculos. ¿Voy a estar aquí hasta que tenga 100 años? No», sentenció entre risas. Pero en 2024 cumplirá 72.

Vladimir Vlamirovich Putin se ve como un oso gigante que cobija a los rusos. Curioso su tuit de la víspera electoral sobre la protección del oso polar. «Al oso siempre tratarán de ponerle una cadena y, cuando le encadenen, le arrancarán los dientes y las garras. A veces pienso si no sería mejor que el oso se quedara tranquilo, comiendo bayas y miel. ¿Tal vez lo dejarían en paz? No, siempre tratarán de ponerle una cadena y, cuando lo encadenen, le arrancarán los dientes y las garras, que a día de hoy son la fuerza de contención nuclear”. El oso sigue en guardia.