China es el Estado comunista más próspero de los que quedan en el mundo. Junto a Vietnam, Laos, Corea del Norte y Cuba aún se fundamentan en un sistema político cuya base era lograr una sociedad sin clases en el que cada uno aporte según su capacidad y recibiera según su necesidad. En teoría. China aplica un capitalismo de Estado, cuyo éxito le convierte en un caso excepcional, y modelo para los otros. Son los paraísos comunistas del siglo XXI.

El centenario de la Revolución Rusa, en concreto del golpe de Estado de los bolcheviques encabezados por Lenin, coincide estos días con el XIX Congreso del Partido Comunista de China, fundado en 1921, el más numeroso del mundo con 89 millones de afiliados. Su todopoderoso líder Xi Jinping, (Pekín, 1953), que comienza su segundo mandato de cinco años, a quien la agencia Xinhua ya denomina “comandante supremo”, ejerce como un auténtico emperador rojo. Ha anunciado “una nueva era” en la China comunista.

Ha concluido el miércoles el congreso de su consagración con la elección de cinco nuevo miembros del Comité Permanente del Partido, el más alto órgano del país. Además de Xi y del primer ministro, Li Keqiang, los nuevos miembros son Li Zhanshu, Wang Yang, Wang Huning, Zhao Leji y Han Zheng, todos ellos mayores de 60 años, con lo que no podrán suceder a Xi en 2022. Es la primera vez que un presidente chino deja abierta así su sucesión, lo que muchos interpretan con que no descarta un tercer mandato.

En su discurso de inauguración ante más de 2.300 delegados, que se prolongó hasta tres horas y media, Xi Jinping repitió el pasado día 18 hasta 36 veces la expresión “nueva era” en la que China se consolidará como un “país socialista moderno» firmemente gobernado por el partido y a su vez abierto al mundo. Xi Jinping suele hablar del sueño chino. Y su sueño consiste en lograr “el gran rejuvenecimiento de la nación”.

Expuso en el congreso las prioridades bajo el lema Pensamiento sobre el socialismo con características chinas para una nueva era. Sus reflexiones pasarán a formar parte de la Constitución china, distinción reservada para los grandes líderes. Esta consagración de Xi Jinping como “emperador rojo” acaba con el liderazgo colectivo que propugnaba Deng Xiaoping. Es jefe de Estado, secretario general del Partido y presidente de la Comisión Militar central.

No deberíamos copiar mecánicamente el sistema político de otros países. Hemos de hacer más fuerte el partido», dice Xi Jinping

Ha defendido en el congreso de forma contundente el modelo chino, ese capitalismo de Estado que tanto éxito ha dado a la segunda potencia mundial que supone hoy en día un 30% del PIB del planeta, con un crecimiento anual de un 7%. “No deberíamos copiar mecánicamente el sistema político de otros países. Hemos de mejorar el liderazgo del partido, apoyarlo y hacer el partido más fuerte”, ha declarado en una crítica velada a quienes abogan por una mayor apertura política desde el exterior.

También ha aprovechado estos días para dejar claras sus diferencias con la democracia occidental. “La crítica política interminable, las disputas y los cambios, característicos de la democracia occidental, han retrasado el progreso económico y social, ignorando los intereses de los ciudadanos. China no tiene necesidad de importar el sistema político de partidos en quiebra de otros países”, ha difundido de forma previa al congreso la agencia Xinhua.

«El mensaje principal de su régimen es ‘Hacer China grande de nuevo’, ese sueño chino de rejuvenecimiento, de modo que sobrevive el nacionalismo de Mao. Es un partido leninista en términos organizativos. Pero no sigue el camino que marcó la Revolución Rusa: Stalin apoyó al Kuomintang no al Partido Comunista y Mao y Stalin no se entendían. Me temo que Marx no reconocería ese socialismo con características chinas», afirma Isabel Hilton, fundadora y directora de chinadialogue.net.

El temor a un colapso como el que sufrió la Unión Soviética lleva a Xi Jinping y sus fieles a defender al partido a la vez que a trabajar en pos del progreso ecónomico. Reconoció que ha llegado la hora de que los chinos “tengan una vida mejor”. Pero siempre manteniendo el control para evitar grietas. Precisamente de control político ha versado este congreso principalmente. Y del control se encarga el partido.

«Con Xi el partido retoma el control de todas las instituciones, gobierno, ley, seguridad, educación, y añade otras como células en las empresas privadas… El mensaje es que si Mao salvó el país, y Deng Xiaoping salvó la economía, la misión de Xi será salvar el partido», explica Isabel Hilton.

“La nación china ahora permanece alta y firme en el Este”, ha proclamado Xi Jinping en el Gran Palacio del Pueblo. Se hacía eco de las palabras de Mao Zedong en su declaración de 1949 cuando dijo: “El pueblo chino, que comprende una cuarta parte de la humanidad, se ha levantado”.

En términos temporales la modernización de China, cuya población casi alcanza ya los 1.400 millones de habitantes, ha de alcanzar sus primeros objetivos en 2035 para que en 2050 sea una potencia fuerte con influencia global. No habla de sobrepasar a EEUU como primera potencia pero se lee entre líneas. Xi Jinping termina con el “bajo perfil” en la esfera internacional que propugnaba Deng Xiaoping. En Davos ya dejó claro que quería marcar la agenda global.

Con quien quiere equipararse Xi Jinping es con el Gran Timonel, Mao Zedong. Y la China actual es mucho más poderosa que la de tiempos de Mao, que accedió al poder en 1949, tras una cruenta guerra civil. Quizá por eso hasta el presidente Trump habla de Xi Jinping como “el hombre más poderoso que ha tenido China en un siglo”, o el “más poderoso del mundo”, sin contar a Trump.

Trump reconoce que Xi «es el hombre más poderoso que ha tenido China en un siglo»

Xulio Ríos, director del Observatorio de Política China, que está siguiendo en primera línea el congreso en Pekín, asegura que estamos ante “el nacimiento del xiismo”. Ríos afirma que esta “nueva era” en la que Xi Jinping quiere hacer historia tiene tres objetivos principales: “Mejorar la gobernanza para garantizar la perennidad del PCCh como fuerza hegemónica por largo tiempo, un aspecto descuidado en la reforma. Transformar el modelo de desarrollo para catapultar a China hacia la primacía económica global con base en la innovación, la mejora ambiental, el consumo, etc. Situar en el mundo una China desarrollada y fuerte, más implicada y más dispuesta a defender sus propios intereses en todos los órdenes”. La promoción de la Iniciativa de la Franja y la Ruta es su gran plataforma diplomática y de inversiones.

En suma, según Ríos, “Xi quiere sentar sobre bases firmes el fin de la hegemonía occidental, primero en la economía, después aspira a hacerlo también en el discurso”.

Xi Jinping quiere sentar las bases del fin de la hegemonía occidental, primero en la economía», afirma Ríos

En este trayecto no permite lecciones de Occidente en cuanto a libertades ni respeto a los derechos civiles. La reciente muerte del Nobel de la Paz Liu Xiabo que cumplía 11 años por subversión y ni siquiera pudo acceder a asistencia en el extranjero ya en fase terminal, ilustra cómo la nueva China seguirá siendo implacable con la disidencia.

También seguirá reclamando su soberanía sobre Taiwan, y perseguirá cualquier tendencia separatista, ya sea en Xinjiang o en Tíbet. La transformación de sus fuerzas armadas, en la que ha puesto gran empeño Xi, está en consonancia con el papel que quiere para China en el mundo. La purga de generales corruptos, como ha hecho con los dirigentes políticos, ha dado paso a jóvenes oficiales, leales a Xi Jinping y de amplia trayectoria. De los 300 delegados militares en el congreso, el 90% asisten por primera vez.

Xi aseguró que en 2035 el ejército será “de nivel mundial” y aclaró; “Un ejército se construye para combatir”. Es una llamada de atención a los vecinos regionales, a las zonas en disputa o con ganas de rebelión, y el recordatorio de que China será potencia global con responsabilidades globales. Ya está participando en misiones de paz y ha establecido su primera base fuera de su territorio en Yibuti.

Si algo ha distinguido el primer mandato de Xi ha sido su batalla contra la corrupción. De los 376 miembros del Comité Central, 38, es decir en torno a un 10%, han sido objeto de purgas, acusados de corrupción, en la mayor parte de los casos. Entre los afectados por estos castigos hay un miembro del Poltiburó, 19 miembros titulares y 18 suplentes.

Fue llamativo en 2012 el caso de Bo Xilai, ex secretario general en Chongqing, acusado de corrupción e incluso intento de asesinato de un británico al que supuestamente extorsionaba junto a su esposa, quien se suponía que podría haberle hecho sombra. Poco antes del cónclave comunista Sun Zhengcai, líder en Chongqing, ha acabado en la poderosa Comisión de Disciplina. A cargo de esta limpieza está Wang Qishan, mano derecha de Xi Jinping.

En cinco años han sido sancionados y/o expulsados del partido más de un millón de miembros», según un informe reciente

“La campaña contra la corrupción desatada por Xi nada más llegar al poder le ha generado una enorme popularidad. En estos cinco años han sido sancionados y/o expulsados del partido más de un millón de miembros y enviados a la cárcel, entre otros, gobernadores provinciales, generales del Ejército de Liberación Popular, banqueros, según el informe presentado al partido ya hace un año”, escribe Georgina Higueras, sinóloga en es.global.

Entre los purgados y los pendientes de retiro, más de un 50% del Comité por jubilación inminente, la renovación de puestos puede ser histórica, de más de un 70%, la mayor desde la Revolución Cultural. Por ejemplo, se cuenta con que sólo el 17% de representantes militares renovarán en sus puestos.

Lo que sí seguirá y con más poderes incluso es la campaña anticorrupción, muy ligada a apuntalar el control del partido sobre la sociedad. La Comisión de Inspección Disciplinaria se va a transformar en una super agencia, que supervisará todos los departamentos gubernamentales y también el partido. Sin embargo, según informa Financial Times, dejará de aplicarse el shuanggui, una práctica de detención extrajudicial, sin acceso a abogados ni familia, que se prolongaba hasta obtener la confesión.

Hay documentadas 11 muertes durante estos interrogatorios y en China es ilegal obtener confesiones mediante torturas desde 2010. El procedimiento se va a abolir y se impondrá otro sistema de arrestos.

De este modo, la doctrina comunista sigue siendo el centro. Incluso hay un repunte de estudios sobre marxismo. “El comunismo sigue presente. En el partido, el ejército, un sector público ni mucho menos desdeñable, una sociedad ocupada por sus células implantadas por doquier que aseguran la implementación de sus políticas con una eficacia que ya quisiera para sí el viejo mandarinato. En el congreso se ha constatado un claro afán de perseverancia en dicha vía con una concepción del proceso claramente estratégica”, señala Ríos.

En el plano económico, Xi Jinping ha prometido mayor acceso al mercado de la inversión extranjera, que está en clara desventaja, como se quejan la Cámara de Comercio de la UE en China, que dice sufrir “fatiga de promesas”, según Reuters. Augusto Zamora, autor de Política y Geopolítica para rebeldes, irreverentes y escépticos, recuerda cómo “en China el Estado controla bancos, infraestructuras, divisas, sectores estratégicos como el aeronáutico y espacial, etc. La empresa privada tiene libertad, pero una libertad determinada y dirigida por el Estado, que, en última instancia, aprueba o desaprueba actividades empresariales privadas. Esa es una de las razones del éxito del modelo chino”.

En China el Estado controla bancos, infraestructuras, divisas, sectores estratégicos, es una libertad dirigida por el Estado», aclara Augusto Zamora

Según Mario Esteban, investigador del Real Instituto Elcano, “el reto ahora es mantener el crecimiento porque está llegando al límite con el modelo actual, basado en la inversión pública y en las exportaciones. Hasta ahora las empresas públicas y los gobiernos locales gozaban de estímulos financieros. Ahora el objetivo es generar valor añadido con innovación”.

En este sentido, el objetivo de Xi Jinping es que China deje de ser “la fábrica del mundo” para consolidar el consumo interno, y a la vez luchar contra la pobreza. Presume de haber logrado en su primer mandato que 60 millones de chinos dejen de ser pobres. El objetivo es reducir la pobreza rural a cero en 2020. El siguiente paso es evitar que no aumente en la indigencia en las ciudades, que reciben en pésimas condiciones a muchos de los que huyen de las duras condiciones rurales. La renta per capita es de 8.125 $ si bien la desigualdad es un problema crucial.

Tras labrarse el control en las más importantes provincias, a través de gobernadores y secretarios de partido, en este congreso se consagra el poder de Xi Jinping y se alumbra el xiismo, rodeado de un culto a la personalidad desconocido desde tiempos de Mao. Deng formuló el liderazgo colectivo como una vacuna para evitar la confrontación interna vivida en tiempos de la Revolución Cultural.

La biografía de Xi Jinping, hijo de Xi Zhongxun, uno de los héroes revolucionarios que luchó junto a Mao, está marcada por la Revolución Cultural precisamente. Como otros príncipes rojos, tuvo que trabajar en el campo entre los 15 y los 22 años. Vivió con otros tres compañeros en una cueva en Liangjahe, hoy lugar de peregrinación, situada a mil kilómetros de Pekín, donde había vivido cómodamente.

China necesita héroes que puedan guiar a una nueva generación, héroes como Mao Zedong, Deng Xiaoping y Xi Jinping»

La experiencia le transformó en el “más rojo entre los rojos”, según sus compañeros de entonces. Luego estudió Marxismo Aplicado en Pekín. Escaló poco a poco en el partido y hasta se casó en segundas nupcias con todo un mito popular, la cantante tradicional Peng Linyuan.

En un libro reciente titulado los Pensamientos de Xi Jinping se dice en la introducción: “China necesita héroes que puedan guiar a una nueva generación de pensamiento y logros, héroes como Mao Zedong, Deng Xiaoping y Xi Jinping”. Xi admira a Xi.

Vietnam, a imagen y semejanza de China

Tras una guerra cruenta de dos décadas /(1955-1975) en la que intervino malogradamente Estados Unidos, el norte comunista se impuso sobre el sur. En 1976 se instauró el régimen comunista. Habían muerto cuatro millones de vietnamitas. Los primeros intentos de establecer una economía centralizada tuvieron efectos devastadores en un país desabastecido, sin empleos y con gran deuda externa.

En 1986 el sexto congreso del Partido Comunista de Vietnam, renunció al modelo económico comunista, tras confirmar una inflación del 700% anual y un gran déficit presupuestario. Comienza la Doi Moi o Renovación, sobre todo económica. El partido comunista sigue al mando. Las reformas dieron fruto y es una de las economías de mayor crecimiento, con un 7,5% anual. Su tasa de alfabetización supera el 90%.

La tasa de pobreza, que era del 70% en 1975, ahora es de un 13%. Sin embargo, también es el país donde el número de multimillonarios crece a mayor velocidad, según la consultora inmobiliaria Knight Frank. El Banco Mundial califica de “preocupante” la desigualdad en Vietnam.

Según Javier Pérez Gil, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad de Comillas, “el partido comunista en Vietnam estaba legitimado tras haber ganado una guerra civil y así tomó el poder. Pero, al igual que China, dejó la planificación de la economía e introdujo la liberalización.  Vieron que el sistema comunista en lo económico no funcionaba, tanto en China como en el bloque del Este. Fueron pragmáticos y se adaptaron”.

Sin embargo, en el plano político no hay apertura. “Siguen reprimiendo a cualquier enemigo político, ahora por ejemplo persiguen a los blogueros disidentes. Han mejorado la calidad de vida de la población pero no abren el juego político y hay deseo de apertura. La clave es cómo reformar sin perder el control”, señala Gil Pérez.

Laos, ni libertad económica ni política

Sufrió la guerra de Vietnam, tanto la invasión de los vietnamitas como los bombardeos de los estadounidenses, y en 1975, al caer la monarquía se instauró el comunismo. El país está gobernado por una junta de generales leales al marxismo y a finales de los 80 inició una tímida apertura al permitir ciertas formas de propiedad privada. Se unió a la Organización Mundial del Comercio en 2013. Presenta graves problemas para su desarrollo como la presencia de miles de minas antipersona sin activar lo que dificulta la agricultura o la falta de una red de ferrocarriles. Viven con menos de dos dólares al día el 16% de su población.

Corea del Norte, la vía atómica del comunismo

Ocupada por Japón en la Segunda Guerra Mundial, se dividió en una zona norte dominada por Rusia y otra sur por EEUU. Corea del Sur se declaró independiente en 1948 y el Norte clamó su soberanía. Respaldado por la Unión Soviética, el líder comunista Kim Il-sung se hace con el poder. Entre 1950 y 1953 las dos Coreas se enfrentaron en una guerra fratricida que costó la vida a 1,6 millones de civiles y 1,2 millones de combatientes. Aún no se ha firmado técnicamente la paz.

Aunque para el mundo Corea del Norte es comunista los norcoreanos se consideran caso aparte. “Para Kim Il-sung la juche (autoconfianza) supone una superación del marxismo leninismo, incluso una manera de diferenciarse del maoísmo.Desde las reformas chinas de Deng Xiaoping de finales de los años 70, los comunistas chinos se convirtieron en traidores a la causa por abandonar sus ideales por el capitalismo y con la URSS pasa lo mismo. Todos se convierten en traidores”, explica Rafael Bueno, director de Política y Sociedad de Casa Asia.

Corea del Norte dedica un 25% del PIB a defensa con el fin de desarrollar un programa nuclear con el que, según su concepción, defender su régimen de los enemigos externos. La población,  mientras tanto, padece hambre. Como explicaba Rafael Vilasanjuan, analista y ex presidente de Médicos sin Fronteras, en El Periódico, “sucede año tras año, porque tiene un modelo de producción ineficiente, incapaz de producir los alimentos que necesita, y este año la situación es crítica, por la sequía, y afecta a más de la mitad de la población”. Ha de exportar bienes de consumo y con las sanciones aún tiene más problemas para acceder a ellos. Es un sistema que no crea riqueza y depende de China y Rusia principalmente.

Logran mantener el control por un extraordinario culto a la personalidad y con un régimen de terror “El régimen de vigilancia y denuncia se basa en que todos vigilan a todos, en la familia, en la comunidad de vecinos, en la fábrica, en la universidad…. Y pueden denunciarse, con el consiguiente castigo que además implica que el castigo lo sufre toda la familia y durante varias generaciones. A nivel del alcance de penetración en la sociedad probablemente sea el más represivo en la actualidad”, señala Bueno, de Casa Asia.

Según Rafael Bueno, “el sistema empieza a resquebrajarse poco a poco a medida que las élites viajan fuera y ven otra realidad distinta a la que durante años creían que era la única realidad. Cuanto más se abra el país al exterior, más rápido será el cambio, aunque puede llevar décadas”.La esperanza es que antes el actual mandatario Kim Jong-un recuerde las consecuencias de la guerra de los años 50 y deje de jugar con sus misiles nucleares ante la mirada de Donald Trump y sus aliados en la zona, surcoreanos y japoneses.

Los (des)equilibrios de la Revolución cubana

Muerto Fidel Castro hace un año, ahí sigue en pie su hermano Raúl como presidente de Cuba, cargo que dejará en 2018. La “proclamación del carácter socialista de la revolución” ya ha superado los 56 años. Raúl Castro se ha empeñado en actualizar el modelo económico cubano pero los cambios han sido mucho menores de lo esperado.

Ha fomentado el trabajo por cuenta propia, actividad que se limita a 201 oficios, la mayoría manuales. Aún así en 2016 ya había medio millón de cuentapropistas. También se pueden comprar y vender viviendas, hasta las construidas después de la revolución. Sólo los residentes pueden acceder. Con un salario mínimo de 225 pesos (ocho euros) hay mucho que inventar para adquirir un apartamento de 18.000 en el centro de la capital.

Según el economista Pedro Monreal, citado por Le Monde Diplomatique, el país está en recesión pero su principal preocupación es que la gente pueda hacerse un patrimonio. Mientras que la mayoría de los países luchan contra la pobreza, Cuba lucha contra la riqueza”. En la Asamblea de junio el tema más discutido fue el de la amenaza de la acumulación. Es el temor a que esta riqueza resquebraje la fe en la revolución.

Mientras la mayoría de países luchan contra la pobreza, Cuba lucha contra la riqueza», dice el economista Monreal

En una nueva etapa, probablemente a cargo del  primer vicepresidente Miguel Díaz-Canel, según Augusto Zamora, “habrá reformas, con cautela y paso a paso, más próximas al modelo chino que no al modelo yeltsiniano. Es posible crear una economía mixta, con un sector de la economía manejado según las leyes del mercado y otro controlado por el Estado. Eso ocurre en China y Vietnam”.

En el plano político, Zamora no augura grandes rupturas. “El Partido Comunista Cubano tiene más de 20 años preparando el relevo generacional, a partir del hecho biológico de que somos finitos. Seguramente se acelerarán algunos cambios, pero el PCC no se suicidará como lo hizo el PCUS”, agrega el profesor de Relaciones Internacionales.

Los logros sociales son innegables. A juicio de Renaud Lambert, enviado de Le Monde Diplomatique, “Cuba constituye un cóctel singular de servicios sociales dignos de los países más avanzados y de una productividad que la relega al rango de país en desarrollo”. Una de sus principales vías de ingresos son sus servicios sanitarios.

El desmoronamiento del bloque soviético, del que dependía la economía cubana, provocó una caída del PIB de un 35% entre 1991 y 1994. Ahora vuelve a la recesión por el impacto del hundimiento de la economía venezolana. Los envíos de petróleo subvencionado se han reducido un 40% en 2016.

Para Zamora, “el apoyo incondicional soviético hizo posible esa resistencia que, sin la URSS, habría resultado insostenible. El comunismo cubano es, por eso y sobre todo, un comunismo de resistencia, con una economía deformada por el bloqueo regional y el embargo económico impuesto por EEUU. Cuba ha resistido la embestida de EEUU incluso después del suicidio de la URSS”.

Zamora señala que Marx “no construyó una iglesia, sino un sistema de análisis, una ideología socialista cuya etapa final era la construcción del comunismo, un equivalente de la parusía para los cristianos. El legado de Marx trasciende los intentos de los partidos comunistas de construir un sistema alternativo al capitalismo. En última instancia, la diferencia entre un modelo y otro radica en su voluntad de crear sociedades menos injustas y desiguales”.

Sin embargo, Nicolás de Pedro, investigador del CIDOB especializado en la antigua esfera soviética, mantiene “el comunismo no funciona como sistema económico. No es viable un sistema que no es capaz de producir un iPhone, y sobre todo que no puede abastecer a su población. Y la sociedad sin clases y el igualitarismo no se dan en estos países. En lugar de una sociedad sin clases generan sociedades en las que el partido lo es todo. Lejos de internacionalizarse suelen ser regímenes donde se fomenta el nacionalismo”.

De Pedro destaca, especialmente, “el enorme sufrimiento en el ser humano” que han generado estos regímenes políticos, como todos los sistemas totalitarios. Quienes no comulgan con su doctrina se quedan fuera. Desde los miles de muertos del estalinismo a los cientos de detenidos por disentir, por ser libres. “El problema, según De Pedro, es que en estos paraísos la mitad de la gente no tiene sitio”.