Las dos reinas de España, la Reina Letizia y la Reina emérita Sofía, protagonizaron una escena de tensión el pasado domingo, a la salida de la Catedral de Palma, donde acudieron a la tradicional misa de Pascua y donde la actual Reina intentó evitar que la Reina emérita se hiciera una fotografía con sus hijas, la infanta Leonor y la princesa Sofía. En un vídeo difundido en las redes sociales este martes, se puede observar a la Reina Sofía junto a sus dos nietas, con las manos en sus hombros posando para una fotografía. En ese preciso momento, la Reina Letizia entra de lleno en la escena y, en un ademán de arreglarle el pelo a su hija mayor, se puede apreciar claramente cómo trata de retirar la mano de la Reina emérita de los hombros de la infanta.

El primer intento no queda ahí. La Reina Sofía se resiste y trata de mantener su posición. Tanto la Reina Letizia como la propia infanta Sofía vuelven a la carga para retirar la mano de la Reina emérita. Su nieta Sofía busca de nuevo retirar el brazo de su abuela hasta en dos ocasiones. Finalmente consigue zafarse de la Reina Sofía, que se muestra visiblemente incómoda. Toda la escena se produce ante la atenta mirada del Rey emérito Juan Carlos, que observa fijamente la situación desde un segundo plano. Justo en ese momento interviene el Rey Felipe VI, que se dirige a la Reina Letizia y con gesto serio le dedica unas palabras. La situación parece normalizarse en este punto después segundos de tensión.

La polémica ha superado nuestras fronteras y han entrado miembros internacionales de la Familia Real. La heredera de la monarquía Griega, Marie-Chantal de Grecia, prima política de los Reyes y sobrina de la Reina Sofía, ha reaccionado al vídeo en la red social Twitter, donde se ha mostrado «muy enfadada» y donde ha salido en defensa de su tía Sofía. «Ninguna abuela se merece ese trato. Ella [por Letizia] ha mostrado su verdadera cara», ha señalado la princesa griega, que previamente ha preguntado si las imágenes eran reales y que ha calificado como «horribles».

Los reyes Felipe y Letizia, sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, y los reyes don Juan Carlos y doña Sofía asistieron este domingo a la tradicional misa de Domingo de Resurrección en la Catedral de Mallorca, que fue presidida por el obispo de esta diócesis, Sebastià Tartavull. Es el cuarto año consecutivo que don Felipe y doña Letizia acuden con sus hijas a la misa pascual en la seo de Palma, consolidando una tradición de la familia real, que habitualmente pasa en Semana Santa unos días de descanso en su residencia de Marivent.

En esta ocasión, la novedad fue la presencia de don Juan Carlos, que desde la Semana Santa de 2014, año en el que abdicó, no asistía a este acto religioso. La presencia de los reyes causó gran expectación entre los turistas, nacionales y extranjeros, que cada año llenan las calles de la capital balear en Semana Santa y que una vez más han ofrecido una calurosa bienvenida a la familia real a su entrada al templo gótico mallorquín, con aplausos y gritos de «Viva el Rey» y «Viva España».

Antes de entrar para asistir a misa posaron ante un numeroso grupo de fotógrafos y cámaras de televisión y saludaron con una imagen sonriente al público que les vitoreaba. Tras la misa de Resurrección, los miembros de la familia real volvieron a pararse un momento para atender la demanda de los medios gráficos y se acercaron al público congregado para saludar y han vuelto a ser aplaudidos profusamente. Fue en ese momento cuando las cámaras captaron la incómoda escena.