Fue una mirada al pasado reciente, al más doloroso. También al presente en el que la herida aún sangra pero empieza a cicatrizar. Un reconocimiento de los errores cometidos para construir un futuro en paz. El ejercicio lo hicieron ayer en Bilbao políticos, instituciones y víctimas del terrorismo y de la violencia policial. A ocho días del acto anunciado en la localidad vascofrancesa de Cambo y que se presenta como antesala de la disolución de ETA -y apenas una semana desde que la banda hiciera pública su petición de perdón parcial-, el alcalde de Bilbao, Juan María Aburto, pronunció su propio discurso de petición de perdón por el desamparo en el que durante años instituciones como la que él representa dejaron a las víctimas: “No hemos estado a la altura moral que se nos requería, quiero pedir perdón”, dijo. Y advirtió de la obligación de no olvidar y la necesidad de recordar, “el enemigo de la memoria no es el tiempo sino el silencio”, dijo.

Lo hizo en el primer acto público del recién creado foro ‘Bilbao para la paz y la convivencia’ que reunió a víctimas de ETA y de la violencia ejercida por la Policía Nacional y la Guardia Civil durante los último años del franquismo. Un encuentro en el que se escucharon reproches y esperanzas, temores y asignaturas pendientes dirigidos a las instituciones y al conjunto de la sociedad por su actitud durante años.

Joseba Goikoetxea, hijo del sargento mayor de la Ertzaintza, asesinado por ETA en 1993, aseguró que su mayor “pesar” a pocos días de que ETA anuncie su final “es que algunos han justificado y siguen justificando esa violencia”. Un reproche similar al que pronunció Inés Núñez de la Parte, hija de Francisco Javier Núñez, muerto en 1977 a consecuencia de las torturas de la Policía Nacional. Afirmó que “la sociedad vasca ha estado anestesiada, vivía diciendo que ‘mientras no mataran a los nuestros’ nos daba un poco igual”. “La sociedad vasca ha sido inmoral, tenemos que reconocerlo”, dijo.

«Dolor, silencio y separación»

Dori Monasterio, hija del taxista Fermín Monasterio, primera víctima civil asesinada por ETA en 1969, definió su condición de víctima del terrorismo con tres palabras, “dolor, silencio y separación”. También ella lamentó la falta de apoyo que en torno a las víctimas ha existido en la sociedad durante demasiado tiempo, “la sociedad no debe olvidar, debe reconocer el silencio que ha habido durante muchos años, ha pasado de largo durante demasiado tiempo”.

A su lado, Belén Mentxaka, hermana del ertzaina Alfonso Mentxaka, asesinado por ETA en 1991, apeló a la necesidad de abrir un nuevo tiempo en el que futuras generaciones no se sientan tentadas por el uso de la violencia. “Me gustaría que usen siempre la palabra, no la violencia, que sean tolerantes y que los que hemos sufrido la violencia podamos hacer esa historia, recordársela y que les llegue”.

El alcalde de Bilbao, Juan María Aburto, afirma que «el enemigo de la memoria no es el tiempo sino el silencio»

La última de las víctimas, Javier Batarrita, hijo de Francisco Javier Batarrita, asesinado por la Policía y  Guardia Civil en 1961, alertó de “los riesgos del futuro en este mundo tan cambiante” y que situó como una amenaza “de que la violencia pueda resurgir”.

En el relato de sus experiencias, Goikoetxea dijo que es tiempo de hacer justicia a las víctimas más olvidadas, a las primeras, a las que en pocas ocasiones se recuerda. Reconoció que en su caso, por el momento en el que se produjo el asesinato de su padre, sí contó con apoyo que merecen las víctimas, “pero aún hay hacer justicia con quienes menos justicia se hizo”. “Muchos no han tenido ese apoyo y otros ni siquiera han sido reconocidos como víctimas”. Aseguró que él mismo vivió un periodo de cierta distancia y alejamiento del fenómeno de la violencia, “hasta que me tocó”. “Fuimos una sociedad aturdida que no supo reaccionar en el momento que había que hacerlo”. Ante el riesgo de que un fenómeno como éste pueda rebrotar, recordó que “el germen está ahí” y que urge trabajar para erradicarlo de modo definitivo, “hace tiempo pensaba que el futuro era muy halagüeño pero ahora creo que vamos a tener que luchar mucho”.

Pasar página «muy rápido»

Núñez de la Parte también se refirió al riesgo de querer “pasar la página muy rápido” que percibe en algunos sectores de la sociedad vasca, “cuando aún las distintas víctimas ni siquiera tienen un trato igual en la ley”. Apuntó que el daño causado en todos estos años ha sido elevado y de distinto tipo, “el físico, la muerte y la tortura en su caso, pero también ha habido daño moral, psicológico y el patrimonial, que muchas veces se olvida. Un daño que también se ha hecho a todos los que vivimos en este pueblo y que no hemos podido vivir, hablar libremente”.

En el acto participaron todas las formaciones políticas a excepción del PP que considera que en el Foro del Ayuntamiento de Bilbao no se ha garantizado un “suelo ético” suficiente. El alcalde Aburto aseguró que a partir de ahora eventos como el celebrado ayer se repetirán en la capital vizcaína para seguir cerrando heridas en pos de una convivencia en paz. Un foro creado con el objetivo no sólo de reconocer a las víctimas “y comprometernos a no utilizarlas ni apropiarnos de su sufrimiento” sino también para fomentar el diálogo y trabajar con las instituciones para que sepan dar amparo “a todas las víctimas”.

Aburto afirmó que la utilización de la violencia “ha sido, es y será siempre un fracaso” y que el dolor causado en todos estos años requiere del reconocimiento del daño causado y de reparación para quienes lo han padecido.