Nueva dirección y nuevos ejes programáticos. Esquerra parece dispuesta a salir del letargo en el que la dejó sumida el encarcelamiento de su líder, Oriol Junqueras, y la derrota del 21D, y se prepara para la Cataluña post-155. Esta semana se ha oficializado la nueva dirección del Grupo Parlamentario, después de que Pere Aragonés asumiera hace un mes la presidencia adjunta del partido. Y desde anoche las agrupaciones han empezado a recibir la propuesta programática para los próximos años, que el partido votará el 30 de junio. Con la vista puesta en la formación de gobierno si se cumplen las expectativas y Carles Puigdemont oficializa la designación de Elsa Artadi para la presidencia de la Generalitat, ERC se reorganiza para recuperar el terreno perdido en los próximos meses.

En el terreno ideológico, los republicanos dejan atrás la vía unilateral y proponen «una estrategia realista» para ampliar las bases del independentismo tras el fracaso de la proclamación de la república por la que los líderes de ERC -Oriol Junqueras y sobre todo Marta Rovira– presionaron en los días clave de octubre. En el documento base avanzado por Ara, Esquerra propone a sus bases una «profunda reflexión» sobre el proceso vivido del que reconocen que «es evidente que no se ha traducido en el nacimiento de la república catalana».

En el terreno organizativo, tras el nombramiento de Aragonés, llamado a ser el hombre fuerte de ERC en el nuevo Govern, el partido ha dado las riendas del grupo parlamentario a Sergi Sabrià, hasta ahora portavoz y desde el miércoles nuevo presidente del Grupo Parlamentario, cuya portavocía asumen los diputados Anna Caula y Gerard Gómez del Moral. La nueva portavoz del partido es Marta Vilalta, otra «joven promesa» del ámbito local. Unos nombramientos que oficializan el relevo forzado en el partido por los procesos judiciales en los que están inmersos Junqueras, Rovira -huida en Suiza-, Carme Forcadell y Raül Romeva.

La ponencia de ERC pide no confundir la mayoría social con la parlamentaria y «entender que el proceso hacia la independencia es necesariamente multilateral».

La ponencia propuesta a las bases republicanas advierte que para llegar «en las mejores condiciones posibles al próximo embate con el Estado» deben ante todo «ampliar la mayoría social, sin confundirla con la mayoría parlamentaria» un discurso que choca frontalmente con el de los grupos independentistas en el Parlament, impermeables al hecho de que su mayoría parlamentaria solo refleja el 47% del electorado.

Los republicanos se proponen además «recuperar las complicidades con aquellos sectores favorables al derecho a decidir que se han situado al margen de la estrategia» de los independentistas, es decir, del unilateralismo. Reclama «profundizar en los componentes de nuestra política que conectan con la diversidad de la sociedad catalana» y entender que «el proceso hacia la independencia es necesariamente multilateral».

El texto repasa además el «octubre catalán» para concluir que «la exitosa celebración del referéndum» y la posterior aplicación del 155 y la convocatoria de elecciones «no se han traducido en el nacimiento de la república catalana». Por tanto, advierte de que «no podemos caer en el error de reproducir mecánicamente la hoja de ruta anterior sin tener en cuenta las circunstancias presentes y la actual correlación de fuerzas. Es necesaria una nueva estrategia realista, valiente y eficaz que ayude a avanzar a los partidarios de la república».