Un operario sustituye la placa de la calle General Romero Basart en Madrid tras el fallo del TSJM.

Un operario sustituye la placa de la calle General Romero Basart en Madrid, renombrada como Blas Cabrera, tras el fallo del TSJM. EFE

Política

Donativos a la Fundación Franco para plantar batalla por el callejero

La asociación asegura estar recibiendo aportaciones de vecinos y comerciantes sin afinidad ideológica pero "cabreados por los trastornos" que conlleva el cambio del nomenclator promovido por Carmena en aplicación de la Ley de Memoria Histórica

La Fundación Francisco Franco asegura estar recibiendo donativos de ciudadanos y comerciantes que, aun sin vinculación ideológica, quieren ayudarles económicamente a plantar batalla en los tribunales al cambio en el callejero promovido por el Ayuntamiento de Madrid por las molestias que -dicen- la modificación del nomenclator les ocasiona.

“Está pasando algo curioso: vecinos y comercios en nada afines a la Fundación pero cabreados con los trastornos (DNI, pasaporte, Agencia Tributaria, bancos…) nos aportan algo. Ven que somos nosotros los que estamos implicados”, declara a este diario Juan Chicharro, presidente de la Fundación Francisco Franco.

Creada en 1976 para difundir “la memoria y obra” del dictador y cuya ilegalización promueve el PSOE en el Senado, la organización libra desde hace casi un año una batalla judicial con el gobierno de Manuela Carmena en un intento de evitar el cambio en la rotulación de 52 calles, plazas y travesías con referencias franquistas en aplicación de la Ley de Memoria Histórica, como acordó la Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Madrid el 4 de mayo de 2017.

A la espera de que el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo 23 de Madrid dicte sentencia en los próximos meses y resuelva el fondo de la cuestión, si las referencias franquistas en los rótulos de las calles suponen exaltación del golpe de 1936 o de la represión franquista, el pulso lo va ganando por ahora el Consistorio. En una sentencia fechada el pasado 18 de abril, la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) ha revocado la suspensión cautelar del cambio que el citado juzgado de instancia había acordado el 24 de octubre de 2017, lo que ha llevado al gobierno local a proceder ya a la sustitución de las placas identificativas de diversas calles como las dedicadas a los generales Millán Astray (ahora Maestra Justa Freire) y Romero Basart (Blas Cabrera).

“El Ayuntamiento ya está cambiando los nombre de calles, algo temerario porque si el juzgado fallara a nuestro favor tendría que volver a sustituirlos otra vez. Lo prudente hubiera sido esperar pero no lo han hecho. Hay gente que lo sabe y que le molesta este quita y pon de calles”, añade Chicharro. Éste recuerda que, como ha concluido el informe pericial que aportaron al procedimiento para pedir la suspensión cautelar del cambio, la retirada de los rótulos supone para el vecindario “un perjuicio económico de 57,3 millones de euros”.

La Fundación recurrirá ante el Supremo la revocación de la suspensión cautelar del cambio a la espera de que dicte sentencia

La Fundación Francisco Franco ya ha anunciado que recurrirán ante el Tribunal Supremo el fallo del TSJM que revoca la prohibición de sustituir las placas mientras hay sentencia y, cuestionando la “constitucionalidad” de la Ley de Memoria Histórica, insiste en que seguirá trabajando para tratar de impedir que “se borre la historia de nuestras calles, plazas y monumentos”.

En su artículo 15, la Ley de Memoria Histórica -vigente desde finales de 2007- establece que “las Administraciones públicas, en el ejercicio de sus competencias, tomarán las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura. Entre estas medidas podrá incluirse la retirada de subvenciones o ayudas públicas.

“No admitimos a los impostores que aprovechan la democracia para destruirla. A los falsarios de la cultura que pretenden ‘resignificar’ nuestro más insigne legado histórico. Que intenten hacer lo mismo con el Mausoleo de Lenin, en ‘Los Inválidos’ de París, con las Pirámides de Egipto, con la estatua en honor de Oliver Cromwel en el exterior del Palacio de Westminster, con el Mausoleo de Bismarck en Hamburgo, con el Coliseo Romano o el Mausoleo a Benito Mussolini en su villa natal (Predappio) o cualquier basílica con especial significación histórico/cultural. ¿Qué dirían rusos, franceses, egipcios, británicos, alemanes o italianos? Que la barbarie no se compadece con la Historia. La nuestra, la que Franco protagonizó, tiene tanta dimensión histórica y tal trascendencia social, política y económica, que no puede entenderse este siglo y el futuro de España sin los 40 años de la generación del ‘Reinado de Franco’, auténtica transición de cuarenta años, de la República a la Monarquía”, defiende.

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