Corren tiempos revueltos en la Policía Municipal de Madrid, sobre todo desde la filtración del chat interno de WhatsApp con amenazas a, entre otros, la alcaldesa Manuela Carmena y con comentarios filonazis. Aquel episodio enfrentó a la sección local de Comisiones Obreras (CCOO) con la mayor parte de las otras centrales sindicales: al primero pertenecía el agente (Ronin) que denunció los hechos revelados por eldiario.es, mientras que los tres policías investigados por el chat y cuya causa ha sido recientemente archivada militaban en otras organizaciones.

Esto ha provocado una guerra soterrada en el cuerpo local, con imprecaciones sutiles, casos de desconfianza mutua o comunicados internos señalando a la otra parte, según revelan varias fuentes. Una situación agravada por los disturbios en Lavapiés a mediados de marzo, que llevaron a dos de estas organizaciones (APMU y UPM) a denunciar a la concejala de Ahora Madrid Rommy Arce por un tuit. El último episodio conocido, sin embargo, amenaza con elevar la tensión intersindical a niveles desconocidos y tiene como protagonista a un policía local asesinado por un perturbado el pasado agosto en el Distrito de Vicálvaro.

La Fiscalía se alinea con CCOO y pide condena por asesinato al juzgado popular

El juicio por el asesinado el 9 de agosto de 2017, Juan Ballesteros Peiró, un agente afiliado a CCOO bastante querido según las informaciones publicadas posteriores al crimen y vecino de Vicálvaro, está ahora en el foco de la polémica. Principalmente por las distintas acusaciones que están teniendo lugar en torno al Juzgado de Instrucción Número 30 de Madrid, que investiga la causa. Y es que la denuncia de CCOO pide la condena por «delito de asesinato en concurso ideal con delito de atentado», 25 años de cárcel y una indemnización de 300.000 euros, mientras que los servicios jurídicos de APMU (Asociación de Policía Municipal Unificada) rebaja la petición a «delito de homicidio», una pena de 15 años y 150.000 euros en daños y perjuicios, la mitad que CCOO.

La sombra de ‘Ronin’

Así lo ha sabido El Independiente tras acceder a ambos escritos. Las cartas datan de principios de febrero pasado. El portavoz de CCOO de la Policía Local de Madrid, Emiliano Herrero, no ha querido hacer declaraciones. Pero fuentes de este sindicato en Madrid apuntan a la guerra interna, sobre todo porque la Fiscalía también ha pedido la calificación de asesinato en su escrito particular al jurado popular, el encargado de dictaminar un veredicto cuando corresponda. «APMU supuestamente se metió con el argumento de defender a un compañero y limpiar la imagen del cuerpo y al final lo que hacen es suavizar nuestra petición y la del fiscal», denuncian en CCOO.

Según APMU, pedir homicidio es lo más correcto para evitar la absolución del agresor

El portavoz de APMU, Carlos Bahón, niega que se trate de nada parecido a una vendetta. «Fue nuestro abogado el que nos dijo que la calificación de homicidio tenía más visos de prosperar, porque el informe médico-forense del autor del crimen sostenía que padece un trastorno mental. A mi también me dio un vuelco al corazón cuando leí la petición de nuestro letrado, pero luego la comprendí», asegura Bahón. «Con ese informe podrían absolver al atacante y nosotros queremos que no se libre de la cárcel». En CCOO discrepan de esta versión y aseguran que la premeditación del agresor es más que evidente.

«Lúcido y colaborador»

El informe médico-forense señala que el asesino, de 50 años, «se muestra lúcido, abordable y colaborador» según la exploración psicopatológica realizada en los juzgados de Plaza de Castilla los días 9 y 10 de septiembre de 2017, justo un mes después del crimen. «Espontáneo» (…) «pobreza del lenguaje» (…) «sin alteraciones en el contenido» (…) «bien orientado en tiempo, espacio y forma» (…) «no refiere ansiedad y muestra arrepentimiento». Las consideraciones hablan de un «trastorno cognitivo leve» debido a un «gesto autolítico que le mantuvo en coma dos meses durante su servicio militar», cuando tenía 18 años. El informe además recurre al abuso de alcohol y cocaína.

Desde la filtración del chat interno de WhatssApp, la tensión en el cuerpo va en aumento

«Con relación a los hechos», concluye el documento, «es imposible establecer el estado en el que se encontraba cuando sucedieron ya que no disponemos de ninguna determinación objetiva». La víctima tenía 47 años y, según se desprende del informe, ambos polemizaron seis meses antes por una mujer, «un enfrentamiento de escasa relevancia» de acuerdo con las palabras del autor del crimen. «Yo tengo una amiga y este señor le andaba rondando», dijo a la policía el agresor, que rebanó el cuello a su víctima por sorpresa en el Bar Luis.