«Desmantelamiento, demagogia y despilfarro» son las tres «des» en las que Mariano Rajoy ha resumido la que podría ser la ejecutoria de Pedro Sánchez en caso de que triunfe la moción de censura cuyo debate ha arrancado hoy en la Cámara Baja. Y con ese equipaje, el líder del PSOE, a decir de Rajoy, «pone a España al servicio de su campaña electoral». Frente a la ausencia de un concreción sobre cuándo convocaría elecciones generales se ha respondido a sí mismo: «lo hará en cuento las encuestas mejoren para usted, que puede no ser nunca».

En un rifirrafe final y tras unas palabras de Sánchez que sonaban a despedida,  le ha espetado que «no puede ser presidente del Gobierno porque no tiene el apoyo de los españoles y no ha ganado unas elecciones nunca» además de acusarle de carecer de proyecto para el país.

 

Tras rebatir la petición de Sánchez de que dimita y evite la moción -«porqué tengo que dimitir yo cuando usted no tiene la confianza de los ciudadanos ni de esta Cámara. Debería haber dimitido usted tras perder dos elecciones seguidas», ha dicho- se ha detenido especialmente en la paradoja de que el socialista haya anunciado que respetará los Presupuestos Generales del Estado de Cristóbal Montoro. A sabiendas de que es el peaje que puede estar pagando a cambio del apoyo del PNV, ha recordado cómo el PSOE  votó «en contra y con entusiasmo, era un ‘no’ de los ‘no es no’. Les parecían espantosos, casi les generaban urticaria». Por eso, dice Rajoy que es incapaz de comprender «cómo van a convivir con tamaña monstruosidad. ¿Van a apoyar las decisiones ideológicas del Gobierno al que quieren censurar?», se ha preguntado.

Apela a Podemos, que tendrá que asumir los Presupuestos de Montoro

Así, en un intento por romper el frente que apoya la moción o, al menos, poner de manifiesto sus «incoherencias» ha especulado son sorna en torno a quién «de sus apoyos le han exigido que los mantengan». «Se lo voy a decir yo». Y cuando se esperaba que citase a los nacionalistas vascos ha sentenciado que «Podemos se lo ha pedido». Y por eso «cuando Podemos vote lo hará con conocimiento de causa y con una enorme sonrisa.» Podemos «fue muy elogioso, habló de migajas sociales, precariedad,  de que reducían al mínimo el estado de bienestar… pues todo esto se lo van a tener que comer con patatas», ha sentenciado entre el entusiasmo de los suyos.

Asimismo, ha subrayado en sus argumentos que Sánchez ha pasado de querer formar un «gobierno frankenstein» (Rubalcaba, dixit) a un «programa frankenstein». «¿Alguien se puede tomar en serio a un candidato así? Quien nos iba a decir que el único punto de su programa era mantener los Presupuestos Generales del Estado? No me lo puedo tomar en serio».

«¿Cómo va a gobernar?»

«Daltonismo político». Esta  ha sido otras de las acusaciones lanzadas por Rajoy desde la tribuna contra un Sánchez al que ha interrogado sobre si va a mantener su oposición al procés o, por el contrario, ceder a las peticiones de Quin Torra o admitir, a cambio del voto de los independentistas, el supuesto derecho de autodeterminación. Asimismo ha recordado las aceradas críticas que el socialista ha emitido no pocas veces, contra su ahora socio de moción Pablo Iglesias.

 

Y una última advertencia: «¿Cómo va a gobernar?, ¿cree que con 84 se puede? no es fácil y además con  el apoyo de gente que creí que no le gustaba mucho». Una afirmación que viene a constituir la asunción de que puede tener perdida la presidencia del Gobierno ante un PNV que todavía no se ha manifestado públicamente respeto a su apoyo a Sánchez.