170 votos como mucho, sin contar con el PNV, y Pedro Sánchez con todos los apoyos amarrados». Este es el cálculo que ha hecho Moncloa para descartar, finalmente, la dimisión de Mariano Rajoy antes de perder la votación de la moción de censura. Contra el que era su deseo de tener asegurados los respaldos para la investidura de su «número dos» en el Gobierno, la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, y poder así tirar la toalla, no le salen las cuentas. Cree que sería Pedro Sánchez y no Sáenz de Santamaría el que ganaría la votación de investidura sin necesidad, incluso, de la mayoría absoluta.

Fuentes de Moncloa también arguyen que Rajoy no abandona «porque no ha hecho nada malo, lo único que ha hecho es sacar a España de la ruina» y si tanto se insiste en su dimisión por parte de los «socios» de Sánchez «es porque intentan disimular y eludir sus responsabilidades en la decisión de hacer presidente a una persona que sistemáticamente ha perdido en las urnas». Desde el PP no han dudado en calificar de «trampa» de los partidos de la oposición la petición de dimisión de Rajoy.

«No tiene nada que comunicar al Rey»

Su ausencia esta tarde del Hemiciclo ha desatado todo tipo de especulaciones respecto a si estaba en Zarzuela comunicando a Don Felipe su abandono. «No, no está en Zarzuela. No tiene nada que comunicar al Rey», han explicado fuentes gubernamentales, aunque parece que tampoco estaba muy claro el paradero del presidente casi en funciones del Gobierno.

Los todavía ministros, aunque sólo por el tiempo que se tarde en nombrar un nuevo ejecutivo y tomar posesión, se aferran ahora a las dificultades objetivas que pueda tener Sánchez «primero para formar gobierno tras las exigencias de Podemos de entrar en el mismo» y, segundo,  para «dar satisfacción a los independentistas, que se querrán cobrar un precio».

A eso fían un proceso de desgaste que creen puede ser por la vía rápida, a eso, y a la posibilidad de autoenmendarse en el Senado los Presupuestos Generales del Estado, posible estrategia que el portavoz del PNV, Aitor Esteban, se ha permitido calificar de «irresponsable» poco antes de anunciar su voto a favor Sánchez. El PP tiene en su mano intentar hacerlos saltar por los aires si cambia aquellos capítulos que pactaron con el nacionalismo vasco a cambio de su apoyo.

Además, ya han comunicado al Ejecutivo vasco que no les volverán a apoyar los presupuestos regionales para los que el gobierno de coalición PNV-PSE no tienen la suficiente mayoría.

La dimisión hubiera sido el camino correcto para muchos de los suyos, aunque no hay unidad sobre las ventajas de tal paso. Parte del Grupo Parlamentario Popular ha visto con desaliento cómo esta vez no se había apostado «por conservar el Gobierno, que es lo importante» siguiendo el camino de Madrid o Murcia, donde se acabó sacrificando a Cristina Cifuentes y a Pedro Antonio Sánchez.

El PP pierde el poder a un año de las locales y autonómicas y poco más de las generales

Claro que la presidencia del Gobierno central y el presidente del Ejecutivo no son lo mismo, pero ser desalojado de Moncloa a un año de las elecciones locales y autonómicas y de unas generales para las que no hay fecha, pero que se prevén tampoco lleguen mas allá de 2019, es la peor de las noticias posibles.

La sentencia de la primera etapa de la Gürtel, aún no firme, pero que condenara civilmente al PP como partícipe a título lucrativo ha cambiado en una semana de forma radical el panorama político. Entonces se felicitaban por tener la legislatura asegurada hasta 2020. No queda nada de eso más que recoger las cajas de los despachos, algo que, por cierto, ya empezaron a hacer algunos cargos de confianza ayer mismo, tras constatar que el PNV había dado el «sí» a Sánchez.

Partido abierto en canal

Por delante queda un partido abierto en canal que deberá tomar decisiones a no mucho tardar antes de entrar en proceso de implosión. Dan por hecho que Rajoy dejará el escaño e intentará pilotar la presidencia del partido hacia una gestora o un congreso extraordinario que acelere el proceso de sucesión. Todos los ojos se giran hacia Galicia, en general, y hacia Alberto Núñez Feijóo, en concreto.

Ante la negativa a dimitir, la sesión de investidura se reanudará este viernes a las 9 de la mañana. El candidato del PSOE sumará nada menos que 180 votos a favor, más la abstención de Coalición Canaria. Falñta por saber cuál será el posicionamiento final de Albert Rivera.