El presidente de la Generalitat, Quim Torra, y el líder del PSC, Miquel Iceta, han puesto hoy las bases del encuentro entre Gobierno y Generalitat con una reunión en el Palau de la Generalitat que ha abierto el diálogo de Torra con la oposición catalana. Desde la enorme distancia que separa a ambos dirigentes, Iceta se ha felicitado por el tono cordial, imprescindible para recuperar una mínima interlocución personal.

Iceta ha insistido tras el encuentro, sin embargo, en que él no quiere tener un papel de «mediador» entre ambos gobiernos y ha insistido en que corresponde los ejecutivos y sus presidentes sentar las bases y poner las condiciones a ese diálogo. En este contexto, el líder del PSC ha abogado por el encuentro entre Pedro Sánchez y Quim Torra se celebre «cuanto antes» aunque ha recordado que «estamos en proceso de formación reciente de Gobierno y eso reclama días de trabajo con equipo ministerial, pero sería bueno que en las próximas semanas se produzca esa reunión con voluntad de reemprender un diálogo que permita establecer niveles de confianza necesaria para abordar soluciones de problemas concretos y abordar otros que requerirán mucho tiempo».

Una urgencia sobre la necesidad de celebrar ese encuentro en la que ha insistido la portavoz del Govern, Elsa Artadi. Torra, ha explicado la portavoz, «ha expresado la importancia de esa reunión para conocer el proyecto de Sánchez sobre Cataluña y su opinión sobre as violaciones de derechos fundamentales, la represión que sufre Cataluña». Unos términos que no comparte Iceta, quien ha advertido que «necesitamos diálogo, negociación y pacto, ahora estamos de momento en el diálogo» para enfriar las expectativas.

En lo que sí coinciden unos y otros es en el desbloqueo de las leyes sociales que reivindica la Generalitat, un ámbito en el que el líder del PSC ha abogado por «una buena negociación entre gobiernos que permita» recuperarlas. Iceta ha citado en este sentido las leyes de pobreza energética y de emergencia habitacional.

Artadi, sin embargo, ha advertido de que su voluntad es recuperar las 12 leyes, no solo aquellas que en su momento contaron con el respaldo del PSC en el Parlament.

Acercamiento de los presos

El acercamiento de los políticos en prisión preventiva por decisión del Tribunal Supremo a causa de su participación en el 1-O, que Ada Colau ha fijado como prioridad para el deshielo de las relaciones entre Gobierno y Generalitat, ha sido evitado paradójicamente tanto por Iceta como por Artadi. El primero, para no condicionar al Gobierno con una exigencia políticamente controvertida, y la segunda alegando que «nuestra postura es firme es que estén libres».

«Somos conscientes de la importancia de esta cuestión» ha afirmado el líder socialista, «pero en ésta, como en otras, no podemos sustituir a los gobiernos, ni el de aquí ni el de allá». Tras el encuentro, que se ha prolongado más de una hora, Iceta ha insistido en que «unilateralidad e ilegalidad han quedado descartadas tras la ultima legislatura por el coste que tuvieron. Son un grave error que no se debería repetir».

Un concepto que no comparte Artadi. La portavoz del Govern ha asegurado que «no podemos renunciar al derecho a la autodeterminación por el pueblo de Cataluña» y ha argumentado que España ha firmado tratados internacionales que reconocen ese derecho, por lo que forma parte del marco legal español.

La líder de C’s en Cataluña, Inés Arrimadas, por contra, ha plantado a Quim Torra en la primera cita de la ronda de contactos con la oposición, una actitud que han criticado PSC ni PP. Arrimadas ya advirtió el miércoles a Torra que no aceptaría su invitación si seguía colgada en la fachada principal del Palau de la Generalitat la pancarta con un lazo amarillo que reclama la libertad de los políticos imputados por el 1-O.

Una exigencia que el Govern se ha negado a aceptar reiteradamente. «El lazo amarillo sólo se descolgará de la Generalitat cuando ya no haya motivos para tenerlo, porque están libres» los miembros del anterior ejecutivo, ha advertido Artadi.

«No nos podemos dar invitados por Torra a un lugar que excluye a millones de catalanes» ha alegado Arrimadas quien ha defendido que el suyo es «el partido del diálogo» pero que no pueden celebrar un encuentro con Torra, porque»no quiere dialogar, solo quiere confrontación. Es una persona que se salta la ley y defiende los símbolos partidistas. Quiere excluir a millones de catalanes de la vida pública».

El president de la Generalitat le ha respondido con una carta en la que reitera su invitación al diálogo. «En nuestro caso» afirma Torra, «no le pediremos que renuncie a su proyecto político para establecer un diálogo reposado y respetuoso». El president aboga además por «una actitud menos crispada en el Parlament y en la actuación política».