El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha dado instrucciones para que España acoja el barco Aquarius, que navega con más de 600 inmigrantes y refugiados “abandonados a su suerte”, rescatados por MSF y Sos Mediterranée, cuya entrada a Italia ha sido impedida por el nuevo ministro del Interior, Matteo Salvini.

 

El destino de este barco será el puerto de Valencia, previa coordinación con la Generalitat valenciana. “Es nuestra obligación ayudar a evitar una catástrofe humanitaria y ofrecer un puerto seguro a estas personas, cumpliendo de esta manera con las obligaciones del Derecho Internacional”, ha añadido en un comunicado Presidencia del Gobierno.

Así lo acababa de adelantar el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, que ha asegurado que el Gobierno de España ofrecerá a la ONU Valencia como “puerto seguro” para el buque.

“Me ha comunicado (la vicepresidenta Carmen Calvo) que el Gobierno situará el puerto de Valencia como el puerto seguro para esta operación humanitaria que el Gobierno de España va a emprender de la mano de la ONU”, ha dicho Puig, que ha asegurado que es una buena noticia para España “que sea considerado un país abierto y hospitalario”. “La Comunidad valenciana siempre ha sido una comunidad hospitalaria, ya quisimos en su momento fletar un barco para los refugiados sirios”, ha incidido, recordado que el Ejecutivo regional también había expresado su voluntad de recibir a los migrantes y refugiados del Aquarius.

El Aquarius en este momento se encuentra a 35 millas náuticas de Italia y 27 de Malta, pero a más de 700 millas del puerto de  Valencia, según confirma la periodista de Radio Nacional de España Sara Alonso Esparza en su cuenta de Twitter. “Tardaríamos varios días en llegar”, escribe.

 

En el buque viajan junto a los migrantes Sara Alonso y el fotoperiodista Óscar Corral -junto a una tercera reportera de El País- quienes han alertado a Efe de que la comida podría acabarse pronto.

El barco de la ONG Sos Méditerranée -con la asistencia de Médicos sin Fronteras- tiene 629 inmigrantes a bordo, entre ellos un centenar de niños, y se encuentra a 35 millas de Italia y 25 de Malta, esperando que se concrete esa autorización para desembarcar, después de que las autoridades italianas y de Malta no lo hayan permitido.

Dentro del barco, “la gente está preocupada porque no tiene información, quieren que les dejen cargar el teléfono móvil para hacer llamadas y avisar a su familia y estamos en medio del Mediterráneo”, ha relatado Oscar Corral, que con su trabajo está poniendo rostro a los protagonistas de este drama.

“Hace calor y se han colocado lonas, pero empieza a haber problemas de espacio; hay momentos de tensión porque en toda la mañana el barco no se ha movido y no tienen ningún tipo de información”, ha añadido el fotoperiodista de El País.

Corral opina que “la solución debe ser rápida” porque los responsable del barco aseguran que la gestión de la comida para más de 600 personas no está calculada para muchos días.

“Hay que dar una solución porque la comida se va a acabar”, explica este reportero, quien alerta de que “empiezan a saltar chispas por cuestiones de espacio; los migrantes se están agrupando por nacionalidades y se están creando guetos”.

A los inmigrantes ya les empieza a pesar el cansancio por los días de navegación, ya que algunos fueron rescatados el pasado sábado y la capacidad del barco no es suficiente para estar tantas jornadas en el mar.

“La gente ya está muy cansada, llevamos dos días aquí dentro del barco, más la jornada de fuera”, ha alertado Sara Alonso, periodista del área internacional de RNE, quien ha detallado que los hombres duermen en la cubierta del buque, mientras que las mujeres y los niños en el interior.

Valencia, ‘ciudad refugio’

El alcalde de Valencia, Joan Ribó, ha asegurado que la ciudad ha empezado los trámites junto al Gobierno de la Generalitat para que el barco pueda atracar en el puerto valenciano. “Valencia fue declarada en su momento Ciudad Refugio y quiero manifestar públicamente que vamos a mover todos los dispositivos para que, si no hay otra posibilidad, València sea el sitio de atraque de este barco”, ha afirmado Ribó, quien ha defendido que no puede permitir “otra tragedia como la de Aylan”, el niño sirio ahogado cuya imagen muerto en una playa dio la vuelta al mundo.

Ribó ha asegurado que le parece “fundamental que, en un momento en el que gobiernos y posiciones de extrema derecha se están manifestando en Italia, no se deje abandonados a su suerte a 629 refugiados”. “Creo que hay 130 chiquillos, uno de ellos nacido esta noche porque hay muchas mujeres embarazadas. Nos parece absolutamente inhumano que se deje un barco a la deriva en esa situación. Valencia tiene puerto y por tanto, vamos a hacer las gestiones para que sea lo que ha pretendido siempre y no se le permitió en su momento, una ciudad refugio”, ha añadido.

Sobre si ya había contactado con el Gobierno, ha señalado que eso “le corresponde a la Generalitat” pero que el Ayuntamiento “va a empezar a arbitrar las medidas” junto con otras ciudades refugio como Madrid o Barcelona “para realizar una tarea fundamental”. “El tema de los refugiados es fundamental y no queremos comportarnos como determinados países”, ha incidido Ribó, quien ha recordado que la Agencia para los refugiados de la ONU (Acnur) ha pedido que se deje atracar al barco y que se trata de una embarcación de una ONG próxima a Médicos sin Fronteras, cuya situación “hay que resolver”.

El ofrecimiento de Colau

La alcaldesa de Barcelona hizo este ofrecimiento preguntada sobre este asunto en un desayuno informativo de Nueva Economía Fórum donde previamente había lamentado la situación de este barco y había reafirmado la obligación de “no mirar hacia otro lado” y atender las cuestiones humanitarias. “Las ciudades queremos cumplir los derechos humanos. Barcelona y Madrid ya están acogiendo con recursos propios y queremos hacerlo bien, queremos organizarnos con las otras ciudades y con el Gobierno de España”, reclamó la regidora barcelonesa.

La alcaldesa ha pedido organización a la Unión Europea en cuanto al fenómeno de la inmigración

La alcaldesa ha pedido organización a la Unión Europea en cuanto al fenómeno de la inmigración porque, ha dicho, “la gente igualmente viene” porque “huye de la desesperación y del horror”. “En lugar de atenderlos bien se pierde un montón de dinero en políticas de frontera que fracasan”, ha lamentado Ada Colau.

En su discurso, Ada Colau también ha comentado la situación de “terrible actualidad” de los inmigrantes al bordo de ese barco y ha criticado que mientras los refugiados luchan por su vida los gobiernos “miran a otro lado” y toman decisiones “profundamente racistas e inmorales”.

“Si nos creemos Europa es momento demostrarlo”, ha advertido Ada Colau para acto seguido recordar que España está incumpliendo todos los compromisos en materia de asilo y está dejando a las ciudades “solas”, en referencia a los fondos propios que tanto Madrid como Barcelona destinan a atender a estas personas. “Barcelona quiere ayudar”, ha recordado, y para ello necesita que el Gobierno de España “asuma sus responsabilidades y no incumpla los compromisos”, ha recordado la regidora.