Se denomina propaganda circular a un bucle de informaciones que se citan unas a otras pretendiendo extender un argumento de autoridad, dando la impresión de obtener los datos de múltiples fuentes, cuando en realidad proceden sólo de una. Habitualmente falsa. Y un ejemplo evidente de esto se ha producido estos últimos días en la prensa independentista, que ha dado como indiscutible una información que asegura que la canciller alemana, Angela Merkel, evitó un “baño de sangre” el pasado 1 de octubre mediante una llamada al mediodía a Mariano Rajoy.

El titular fue recurrente en los digitales catalanes durante el fin de semana. “Un diario alemán asegura que Merkel ‘evitó un baño de sangre’ el 1-O”. Algunos medios incluían en el titular el nombre del diario: Telepolis. Otros no. ¿Y qué es Telepolis? Pues no es ni el Frankfurter Allgemeine, ni Süddeustsche Zeitung, ni Handelsblatt, ni Die Welt.

Telepolis es una revista online centrada principalmente internet y derechos digitales, premiada por un trabajo en el año 2000 pero sin mayor relevancia política, cuyos artículos sobre la situación en Cataluña acostumbra a firmar Ralf Streck, un periodista que en su cuenta de Twitter luce el lazo icónico del independentismo y un avatar por el derecho a decidir del País Vasco, tuitea prácticamente en exclusiva sobre el procés y cuyos contenidos distribuye habitualmente la sección alemana de la Asamblea Nacional de Cataluña (ANC).

Telepolis es una subsección del grupo Heise Online, que sí está en el top-50 de medios alemanes según el ranking Alexa, pero ni siquiera está promocionada en la página principal de la web. Hace falta hacer un scroll completo 17 veces para llegar a los primeros contenidos de la sección.

El origen de la bola

En el artículo que cita al unísono la prensa catalana, titulado Cada vez más difícil para el juez español Llarena, Streck lanza alegaciones tan categóricas como que “obviamente fue la canciller Angela Merkel quien evitó un baño de sangre en el referéndum de independencia el 1 de octubre”. “Estaba claro que debió haber una intervención al mediodía”, dice en referencia a una supuesta llamada de Merkel a Rajoy, que argumenta en que por la mañana se produjo una “operación contra ciudadanos pacíficos” por parte de “tropas paramilitares” que fue “repelida” durante la tarde.

Streck no cita fuentes gubernamentales de ningún tipo, sino que se limita a reproducir unas declaraciones del Síndic de Greuges catalán, Rafael Ribó, al diario The National, alineado claramente con el independentismo escocés. Pero en esas declaraciones, Ribó tampoco aportaba ninguna prueba, ni daba ningún dato más allá de una mera interpretación personal.

La información, que surge de una opinión del Síndic catalán, vuelve en forma de verdad absoluta previo paso por Escocia y un periodista alemán cercano al independentismo

“No tengo las cintas de las conversaciones, pero de repente todo paró sobre la una o las dos del mediodía. La policía española empezó a las nueve de la mañana de manera brutal en diferentes partes del territorio. Sobre la una y media paró completamente y no había ninguna razón, porque si quieres prevenir la celebración del referéndum y empiezas a hacerlo a las nueve de la mañana, seguirías hasta que los colegios cierren, no pararías por la tarde”, argumenta Ribó, que hace unos meses compareció ante el Parlament a petición de los grupos independentistas para exponer sus conclusiones sobre el 1-O en las que, sin embargo, no había ni rastro de Merkel.

“Se dice que Merkel intervino diciendo que Europa no puede aceptar lo que España estaba haciendo en Cataluña. Es el único hecho en el que tenemos una conexión entre políticos españoles y europeos”, agrega Ribó, sin aportar más pruebas que su percepción personal sobre la situación.

Esas declaraciones son la base sobre la que The National publica su “exclusiva”, que luego cita Telepolis afirmando que “obviamente” fue Angela Merkel quien frenó las actuaciones de la Policía Nacional y la Guardia Civil en Cataluña el 1-O.

Técnica habitual: la ONU, Finlandia…

Una publicación menor, que buena parte de la prensa catalana utiliza posteriormente como argumento de autoridad por proceder del mismo país que gobierna Merkel, pero ocultando en sus titulares que no es una información propia sino un refrito de declaraciones del Síndic, que ya compareció en el Parlament sin mencionar este asunto. Nada de lo cual impide que la información consiga miles de retweets en redes sociales en cuestión de horas. O que políticos como el diputado Joan Tardá se refieran a la expresión “baño de sangre” en declaraciones públicas, como las realizadas este miércoles.

No es una práctica aislada. De hecho, la generalización y el argumento de autoridad son un rasgo reconocible en las informaciones del último año. De la misma forma en que Telepolis y su redactor Ralf Streck se han convertido en fuente habitual de contenidos, cada vez que en los titulares se lee “un diputado finlandés”, la información se basa en el 100% de los casos en un tweet del nacionalista lapón Mikko Karnä, que organizó la visita de Carles Puigdemont a Helsinki.

Sucede lo mismo con la fórmula “un experto de la ONU”, que en la mayoría de las ocasiones se corresponde con el relator independiente Alfred de Zayas, en consideraciones personales que nada tienen que ver con la posición oficial de las Naciones Unidas. De esta forma, se trata de utilizar la opinión personal de Zayas para hacer calar la idea de que la ONU cree que es necesario celebrar un referéndum de autodeterminación tras el cambio de gobierno, que Jean Claude Juncker debe mediar en la situación o que el organismo exige que se respeten los “derechos fundamentales” en Cataluña.