A los CDR se les agota la paciencia. Quieren «república ya» y así lo han demostrado esta mañana con la ocupación de la sede principal de la Conselleria de Trabajo y Bienestar y protestas ante la de Salud, ambas gestionadas por Esquerra, el partido que en los últimos meses se ha mostrado más prudente sobre la nueva «hoja de ruta» del independentismo y ha dejado claro que no volverán al camino de la desobediencia si esto supone riesgo de prisión para sus dirigentes.

Miembros de diversos CDR de Barcelona han ocupado desde las ocho de la mañana la Conselleria que dirige Chakir El Homrani para exigir la implementación de la república. Los manifestantes han entrado con dos pancartas al grito de «El pueblo manda, el gobierno obedece», junto a una estelada gigante que ocupa la entrada del departamento. Reclaman además igualdad laboral entre hombres y mujeres, poner fin a la discriminación racial y a la precariedad laboral, según sus dirigentes.

 

«Las instituciones somos nosotros» defienden los impulsores de la ocupación, que reclaman al Govern de Quim Torra menos discursos y más acción para «implementar la república». Los antisistema denuncian en el departamento gobernado por Esquerra, el partido que ha mostrado un discurso más «conciliador» y ha defendido la necesidad de «ampliar la base» antes de seguir con el desafío independentista: «ya lo hemos comprobado: cuanto más cedemos, peor nos han tratado. Represión, humillación, amenazas constantes, difamación… sin desobediencia no hay independencia» concluyen.

Fuentes del departamento confirman que la ocupación de las instalaciones se mantiene y que no han pedido, de momento, la intervención de los mossos para desalojar el acceso a la Conselleria.

Paralelamente, miembros de otros CDR se manifiestan ante las instalaciones del Departamento de Sanidad, en manos de la también republicana Alba Vergès, bajo el lema «quien no se mueve no siente las cadenas».

Ambas acciones forman parte del plan de reactivación de los CDR, que a principios de junio anunciaron una oleada de acciones de denuncia, ante lo que consideran inmovilismo del gobierno de Quim Torra. El detonante de esta nueva oleada de concentraciones de protesta fueron las declaraciones de la ex consejera de Educación, Clara Ponsatí, reconoció que el anterior Govern «íbamos de farol» con el referéndum ilegal y la declaración unilateral de independencia.