Colombia vive uno de los episodios más crudos de la Colombia de la guerra, más de 300 dirigentes sociales y personas en defensa de derechos humanos han sido asesinados desde el 2016 hasta la fecha. En los últimos días esta cifra se ha elevado tras el asesinato de 8 dirigentes sociales lo que ha provocado la reacción en las calles mediante la ‘Velatón por la vida’ por parte de la población civil que enciende una vela por cada uno de los asesinados y pide se frene este tipo de violencia en el país.

De acuerdo con los datos recopilados por el Centro Nacional de Consultoría (CNC) existe un carácter sistemático si se analiza el perfil de las víctimas: 45% eran líderes comunitarios, 23% pertenecían a cabildos, resguardos indígenas o consejos comunitarios afro, 11% eran líderes campesinos y 5% líderes sindicales.

La gran mayoría de los activistas asesinados, por su trabajo en favor de la construcción de paz, representan un obstáculo para diferentes grupos criminales. Concretamente, en el 47% de los casos se sabe que la autoría es de grupos armados que no han logrado ser confirmados por las autoridades, en el 39% de los casos no hay certeza si quiera de si se trató de un grupo armado o no, el 5% de los casos corresponden a la Fuerza Pública y el 3% a grupos posdesmovilización, según han logrado identificar las autoridades.

Un grito de solidaridad

En las últimas dos semanas una nueva escalada de violencia se ha exacerbado acabando con la vida de 8 líderes sociales en los territorios de Cauca y Antioquia, dos de los departamentos más golpeados por estos asesinatos junto a Nariño, lo que hizo saltar las alarmas de las autoridades y la sociedad en general. El colectivo Las Mujeres Contamos convocó la ‘Velatón por la Vida’ que congregó a miles de colombianos en todos los rincones del país y fuera de él.

La indignación por los asesinatos de líderes sociales llegó a las calles de más de 80 ciudades donde alzaron su voz el pasado viernes en contra de este tipo de violencia. En Madrid se congregó un centenar de personas en la entrada del parque del Retiro bajo las consignas “Que la paz no nos cueste la vida” y “Ser líder social no es delito” para mostrar su rechazo ante estos crímenes y exigir una mayor respuesta por parte del Gobierno ante estos hechos.

En conversación con El Independiente, una de las representantes de El Comité por la Paz de Colombia en Madrid ha explicado la elaboración, junto a más de 20 organizaciones sociales, de una carta dirigida al presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, donde se le pone en conocimiento la situación de los derechos humanos en Colombia. Además se le solicita: “que incluya medidas de cooperación bilateral condicionadas al cumplimiento del acuerdo de paz, la protección de defensores de derechos humanos, y líderes sociales, fortalecimiento de la democracia y garantías a la oposición política e integridad de sus militantes”.

Primera visita del presidente de Colombia a Madrid

En dicha carta aprovechan para referirse a la reunión con su homólogo colombiano, Iván Duque, “le instamos respetuosamente a que esta cuestión forme parte de la agenda de conversación y, en la medida de las posibilidades, se avance en acuerdos que garanticen la vida e integridad de defensores derechos humanos y líderes sociales.”

Es el primer viaje oficial del presidente electo de Colombia a España con motivo de la primera Cumbre Innovación Tecnológica y Economía Circular en Madrid. Durante su visita se reunió con el jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, donde se analizó las perspectivas de cooperación bilateral entre España y Colombia. Hablaron, entre otras cosas, de “riesgos en materia de seguridad” y “cuestiones regionales iberoamericanas”.

Organismos como ACNUR y la ONU ya se pronunciaron haciendo un llamado urgente al gobierno nacional de actuación efectiva. Por su parte, en el reciente informe anual de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (Ginebra, 21 de marzo), la OACNUDH expresó su extrema preocupación por tan grave situación, remarcando entre otras cosas la ironía de que “en años anteriores la mayoría de los defensores de derechos humanos fueron asesinados por oponerse a las políticas de gobierno, no por apoyarlas”.