Opinión | Política Maldito verano

Corinna non fala galego

Alberto Núñez Feijó y Pablo Casado. EFE

Está siendo un verano extraño. La más interesante de sus particularidades, más allá de ver a Croacia en la final del Mundial y que vayamos a desenterrar a Franco, está en que todo el mundo quiere hablar gallego. El último en sumarse a esta moda ha sido Pablo Casado, que en su reciente visita a Santiago a ver si pescaba el codiciado apoyo de Núñez Feijoo exclamó ante un grupo de empresarios gallegos: «Gustaríame falar galego, lo hago en la intimidad». Así lo dijo.

Tan raro está siendo todo que ya no sabemos si el mentor de Pablo Casado es Aznar o James Rhodes

Tan raro está siendo todo que ya no sabemos si el mentor de Pablo Casado es José María Aznar o James Rhodes. Porque a lo mejor no fue el cortejo de Aznar cuando hablaba en catalán a Pujol lo que inspiró a Casado a falar galego en busca de apoyo para las primarias del PP, sino la creciente popularidad del pianista londinense, famoso en redes sociales por lo mucho que le gusta España en general y merendar en particular. Que Rhodes tuiteara en gallego desde Vigo dio más que hablar en Galicia que el discurso de Casado en Santiago.

Normal que Casado quiera hablar gallego. Bastó que Rhodes le dijera adeus a un tuitero que criticó su afán políglota para que el Faro de Vigo le dedicara una noticia al gesto. Podía haber dicho adiós o bye, pero el inglés eligió hacerlo en gallego. ¡Paren las rotativas!

Casado, sin embargo, se esforzó en vano deshaciéndose en elogios a Núñez Feijoo para que luego la prensa gallega se limitara a destacar que aún no se sabe si el abulense cuenta con el apoyo del presidente de la Xunta. Mucho más cariñosos, dónde vas a parar, fueron con el pianista riquiño se ligó a Vigo, como tituló La Voz de Galicia.

Visto el cariño que despierta Rhodes, Casado también ha querido hacerse el riquiño en unas primarias de lo más ajustadas para dulcificar su aire neocon. Con lo de falar galego por lo menos cobró un poco más de protagonismo.

En España hablar idiomas es un arma de doble filo porque la admiración deriva rápidamente en el cachondeo y la desconfianza

En España hablar idiomas es un arma de doble filo porque la admiración deriva rápidamente en el cachondeo y la desconfianza. Lejos de reconocerle el esfuerzo, a un español que pronuncia bien otro idioma rápidamente lo consideramos un snob. ¿Qué es eso de ir alardeando de que uno sabe bien inglés? Con un extranjero que habla bien castellano, sin embargo, nos sentimos siempre pueblerinamente en deuda. Y si además es en gallego ya es la releche.

Claro, que como este verano está siendo tan extraño lo de ser un guiri que habla bien el castellano ya ni siquiera es garantía de caer bien. Mira la pobre Corinna. Según unas grabaciones a la ex amante del rey Juan Carlos I desveladas por OK Diario y El Español, el rey Juan Carlos I podría tener cuentas en Suiza y haber utilizado a su ex amiga entrañable como testaferro para ocultar su patrimonio en el extranjero. Nada más hacerse públicas esas sospechas, la primera reacción fue desconfiar de la autenticidad de las grabaciones porque… ¡cómo va Corinna a hablar en español! Más que extrañarnos de el rey emérito pueda haber cometido fraude fiscal, el debate estaba en si la señora Sayn-Wittgenstein sabe realmente castellano.

Según el diario The Times de Londres, la empresaria «no era consciente de que estaba siendo grabada». Si no, claramente, no habría hablado en español. Tuvo el encarcelado ex comisario Villarejo que grabarla a escondidas para que descubriéramos que la princesa Corinna lo habla en la intimidad, como Casado el gallego y Aznar el catalán. Y visto que en castellano no nos la creíamos, Corinna ha enviado un comunicado al Hola, en inglés por supuesto, para denunciar los «intentos de descrédito público que he padecido con un sinfín de información falsa«.

Juan Carlos I no ha dicho nada todavía, tal vez esté buscando cómo se dice lavado de dinero en gallego. Qué extraño verano este.

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