Es la fotografía que desde hace semanas disecciona con detenimiento el Gobierno. Lo hace en busca de detalles que le faciliten la toma de una de las decisiones más sensibles que deberá adoptar desde que accedió al poder el pasado 1 de junio. En ella aparecen 236 presos de ETA. Todos ellos están esperando desde hace años que el Ejecutivo acceda a la vieja reclamación que etarras, sus familias y la izquierda abertzale hacen desde que en 1989 comenzara a aplicarse la política de alejamiento al colectivo de presos de la banda. La ‘radiografía’ de esa imagen carcelaria es compleja: presos ancianos, jóvenes, hombres, mujeres, etarras enfermos, terroristas violentos, arrepentidos…

Ante ese ‘mapa de ETA’, que junto a los informes solicitados a los centros penitenciarios se evalúa, ahora sólo resta elegir. La lista de candidatos para estrenar la política de acercamiento a prisiones de Euskadi o de cerca del País Vasco es corta. Tiene perfiles acotados: presos sin delitos de sangre, de edad avanzada y enfermos. El ‘retrato robot’ de los presos de ETA que aún están en las cárceles españolas sería el de un varón de entre 40 y 59 años que acumula menos de 15 años en prisión, que sigue en primer grado y cuyo lugar de residencia es Vizcaya o Guipúzcoa.

El perfil de los presos es el de un hombre menor de 50 años, sin delitos de sangre y con menos de 15 años en prisión»

En esa primera lista, tal y como adelantó ‘El Independiente’, ya figuran casos como los de Kepa Arronategi -72 años de condena-, en prisión en la cárcel de Almería por el intento de asesinato contra el Rey Juan Carlos el 13 de octubre de 1997 con motivo de la inauguración del Museo Guggenheim de Bilbao. Arronategi, de 51 años, padece una grave patología psicótica. Junto a él, los responsables penitenciarios tendrían ya seleccionados a otros dos presos de la banda sin delitos de sangre que podrían formar parte de ese primer grupo de acercamientos.

Minimizar el ‘daño colateral’

La fotografía del colectivo de presos de ETA da muchas opciones. Entre los 236 reclusos de la banda el 45% -109 presos- lo hace por condenas que no incluyen delitos de sangre. Un requisito que al igual que ya hiciera el Gobierno francés, el Español también quiere fijar para poder beneficiarse de los traslados a centros penitenciarios cercanos al País Vasco.

La toma de las decisiones está siendo meditada, tanto en la elección de los reclusos como del momento de iniciar el proceso. El Ejecutivo Sánchez no quiere encender más el patio. Con el PP dispuesto a convertir esta cuestión en arma arrojadiza y de desgaste, y algunas asociaciones de víctimas dispuestas a salir a la calle si se termina por acercar a etarras sin exigirles una previa colaboración con la Justicia, el reto es minimizar el daño colateral.

Los primeros acercamientos se harán con presos que por su situación puedan suscitar un menor rechazo»

Pese a todo, la decisión es firme; terminar con la política de dispersión que otro Ejecutivo Socialista iniciara hace casi tres décadas, con ETA activa y convirtiendo las prisiones en un frente más de su acción terrorista. El delegado del Gobierno en Euskadi, Jesús Loza, insiste en que será este mismo mes de agosto cuando se comenzará a desmantelar la política de dispersión.

29 mujeres y 213 hombres

El ‘mapa carcelario’ de ETA que estos días evalúan los expertos está compuesta por 236 presos de la banda, la mayor parte de ellos hombres. En el colectivo sólo figuran 29 mujeres. La edad es uno de los indicadores que será tenido en cuenta. Una vez que Santiago Arrozpide Sarasola, ‘Santi Potros’, salió en libertad el pasado día 5, en la población reclusa de la banda sólo restan tres presos que superen los 70 años. El etarra de mayor edad en prisión es Sebastián Etxaniz Alkorta, con 74 años.

Tras ellos figura un grupo numeroso de etarras que oscila entre los 60 y 69 años, edad en la que se encuentra algo menos una treintena de reclusos. El grueso de los presos de la organización terrorista tiene menos de 50 años y entre los 28 años del etarra presos más joven y los 49 años, se encuentra la mayoría, 137 reclusos.

El etarra en prisión mas joven tiene 28 años, el mas anciano, Sebastián Etxaniz, alcanza los 74″

Además de decidir a quién trasladar, el plan debe definir a qué cárcel acercar a los que se beneficien de la nueva política penitenciaria. Las cárceles de Basauri, Zaballa y de la capital guipuzcoana son las más solicitadas, tanto por los reclusos como por sus familias. El Ejecutivo sin embargo planea que los acercamientos se puedan llevar a cabo por fases, según los casos. De este modo, se contempla trasladar a los internos a prisiones cercanas, como la de Zaragoza, para posteriormente ingresarlos en centros vascos.

Vizcaínos y guipuzcoanos

Vizcaya es la provincia de residencia de más de un tercio de los etarras presos. 87 de ellos han nacido en este territorio. En segundo lugar figura Guipúzcoa, lugar de residencia de 74 etarras encarcelados. Navarra, con 25 presos, Álava con 15 y Madrid y Barcelona con uno cada uno completan la lista de residencia de los reclusos de la banda. Sobre los 40 restantes no consta dirección alguna.

En el proceso iniciado por Francia el grado de cumplimiento de la condena ha sido otro de los elementos a valorar. En el caso español, desde el Gobierno también se ha trasladado a los colectivos de víctimas que será un criterio tenido en cuenta para llevar a cabo los acercamientos.

Sólo en los dos últimos meses han salido en libertad siete presos de la banda, y todos ellos tras cumplir largas condenas. El último, Joseba Enbeitia, salió en libertad ayer al abandonar la prisión de Puerto III en Cádiz tras cumplir 23 años en prisión.

De los 236 presos, 147 han cumplido menos de 15 años de cárcel y 95 de ellos oscilan entre los 16 y 28 años»

El colectivo de presos de ETA, disperso por 44 cárceles de nuestro país, está condenado en la mayoría de los casos a penas abultadas. Actualmente cerca de un centenar, -96 presos-, lleva entre rejas más de tres lustros, 15 años. Entre ellos figuran algunos de los presos más sanguinarios de ETA. Es a los que se les aplica el máximo grado de alejamiento de Euskadi, ingresándolos en prisiones como Algeciras o Cádiz. En la larga lista de internos de la banda, 26 de ellos llevan privados de libertad más de 20 años. El preso que tras la salida de ‘Santi Potros’ de la cárcel -tras 31 años de prisión- lleva mayor tiempo entre rejas está interno en Puerto III y suma ya 28 años continuados de cárcel.

El resto, más de la mitad de ellos, 147, está aún lejos de alcanzar el máximo legal permitido de 30 años. De ellos, casi un centenar acumula por ahora menos de diez años de prisión.

Régimen cerrado

Quienes parecen descartados de figurar en el proceso de acercamiento, al menos en las primeras fases, son los 50 reclusos que cumplen su condena en régimen de aislamiento. La mayor parte de ellos lo hace en alguna de las cárceles de Andalucía. En la prisión de Morón, en Sevilla, una decena, y en Huelva y Córdoba, ocho presos más en cada una de ellas. Además, otros nueve etarras se encuentran en régimen cerrado en la prisión de Teixero, en A Coruña. Se trata de un régimen especial que limita no sólo las horas de patio de los reclusos sino su régimen de visitas y el resto de comunicaciones y el acceso a beneficios.

En cuanto al régimen penitenciario en el que se encuentran, la inmensa mayoría no ha progresado de grado y continúa en el más férreo, el primer grado, sin acceso a permisos ni otros beneficios. Durante meses decenas de presos, tras la decisión de acogerse al régimen penitenciario general acordado por el colectivo EPPK, han solicitado cambio de grado. Instituciones Penitenciarias les ha denegado de modo reiterado la evolución, incluso a pesar de tener cumplida, en muchos casos, más de dos terceras partes de la condena. Recientemente el ‘Diario Vasco’ publicó que a 80 presos de ETA se les habían denegado por parte de las Juntas de Tratamiento de las prisiones y el Juez de Vigilancia de la Audiencia el cambio de grado al constatar “falta de arrepentimiento”.

La mayoría continúa en primer grado. Instituciones Penitenciarias les ha denegado las progresiones de grado»

Los acercamientos que en los próximos días tendrá que decidir el Ejecutivo tuvieron un primer gesto con el traslado de dos presos Olga Sanz y Javier Moreno, si bien son ajenos al cambio de política de alejamiento anunciado. Se trata de dos reclusos que ya se habían acogido a las medidas previstas durante el Gobierno del PP y por las cuales, si se acreditaba un desmarque de ETA, un repudio a la violencia y la petición de perdón y reparación civil a las víctimas, se procedería a su acercamiento y consignación del tercer grado, como así ha sido.

Ambos se encuentran ingresados en la prisión de Basauri, en Vizcaya, donde ya cumplen condena otros dos presos de ETA. En el País Vasco están encarcelados otros seis miembros de la banda. La cárcel de Zaballa, en Alava, acoge a cuatro presos y la prisión de San Sebastián a dos. Todos ellos han acreditado un desmarque de ETA y de la violencia.