La Policía Nacional ha procedido a la devolución a Marruecos de la mayoría de los 116 inmigrantes irregulares que este miércoles asaltaron de forma violenta la valla fronteriza de Ceuta para ingresar en España, dejando heridos a siete guardias civiles. El asalto se produjo a primera hora de la mañana y los protagonistas atacaron a las autoridades con «orín, cal viva, heces y sangre» para lograr romper el perímetro de seguridad, según el relato de los agentes.

Un día después, la mayoría han sido expulsados del país por un procedimiento de urgencia y excepcional, basado en un acuerdo de circulación firmado entre España y Marruecos en 1992, pero que ha permanecido prácticamente sin utilizar y olvidado en un cajón desde entonces. Se trata del Acuerdo entre España y Marruecos relativo a la circulación de personas, el tránsito y la readmisión de extranjeros entrados ilegalmente, rubricado en Madrid el 13 de febrero de 1992 por los ministros del Interior de ambos países. En el caso español se trataba por entonces de José Luis Corcuera, bajo el gobierno de Felipe González.

En su artículo primero, este acuerdo establece que «las autoridades fronterizas del Estado requerido readmitirán en su territorio, a petición formal de las autoridades fronterizas del Estado requirente, a los nacionales de países terceros que hubieren entrado ilegalmente en el territorio de este último procedentes del Estado requerido». Esto se produciría siempre y cuando las autoridades españolas consigan probar que los inmigrantes ilegales provienen efectivamente de territorio marroquí, lo cual es sencillo en los casos de Ceuta y Melilla, pero prácticamente imposible en el caso de las pateras que llegan a las costas andaluzas.

Apenas 24 horas

El acuerdo establece también un plazo de 10 días para tramitar la solicitud, durante el cual «se harán constar todos los datos disponibles relativos a la identidad, a la documentación personal eventualmente poseída por el extranjero y a las condiciones de su entrada ilegal en el territorio». En el caso de la expulsión de los 116 inmigrantes que este miércoles asaltaron la valla en Ceuta el plazo apenas ha llegado a las 24 horas. Si las expulsiones se están produciendo significa, además, que Marruecos las está aceptando, puesto que el acuerdo contempla también que las autoridades marroquíes deben emitir un certificado en frontera documentando la devolución.

En su momento, el acuerdo se vendió como beneficioso para ambas partes puesto que España se comprometía, antes de la entrada en vigor del Acuerdo de Schengen, a que los marroquíes que residieran legalmente en países de la Unión Europea pudiesen circular libremente por España durante tres meses sin necesidad de visado, lo que agilizaba el tránsito de vuelta hacia Marruecos, especialmente numeroso en los meses de verano.

En los primeros 13 años de aplicación del acuerdo sólo se expulsó a 113 personas por esta vía y desde entonces la agilidad no ha sido mucho mayor

El principal problema del acuerdo es que durante más de 20 años se aplicó de manera provisional y no entró en vigor mediante su publicación en el BOE hasta el mes de diciembre de 2012. Y aun así, nunca se ha aplicado con regularidad. Durante los primeros 13 años de aplicación provisional sólo se expulsó a 113 personas por esta vía, y desde entonces la agilidad no ha sido mucho mayor.

De hecho, en el año 2014 el ministerio del Interior encabezado por Jorge Fernández Díaz trató de impulsar un nuevo acuerdo que permitiese la expulsión «inmediata» de quienes accediesen al territorio español de forma «violenta o flagrante». En un comunicado enviado entonces, el ministerio aseguraba que «el primer paso ya estaría dado a través del acuerdo de readmisión hispano-marroquíde 1992, actualmente en vigor», deslizando la necesidad de actualizarlo o ampliarlo.

El acuerdo se ha esgrimido habitualmente como escudo legal para proteger al Estado de las posibles consecuencias de las ‘devoluciones en caliente’ por las que España ya ha sido condenada en tribunales internacionales. No obstante, en los casos documentados estas devoluciones suelen tener un carácter inmediato, interceptando a los migrantes entre las dos vallas que separan Marruecos y España y devolviéndolos al país africano por las puertas de la alambrada, antes incluso de ser identificados.