El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont ha dicho este lunes que en Cataluña hay partidos que «están flirteando con la violencia» y quieren dar la imagen de «una confrontación social en Cataluña, «incluso usando hechos y fotografías falsas» de presuntos altercados en torno a los lazos amarillos en la vía pública.

Puigdemont, que se reunió hoy con el presidente de la Generalitat, Quim Torra, para tratar los temas de inicio del curso político en Waterloo (Bélgica), no concretó a qué partidos se refería, si bien dijo que en ningún caso conseguirán con sus «provocaciones» que la sociedad catalana «se desvíe» del diálogo pacífico.

Con estas palabras, Carles Puigdemont pretendía restar gravedad a la agresión sufrida este sábado a mediodía por la pareja de un militante de Ciudadanos, que recibió un puñetazo en la cara cuando tiraba a la basura lazos amarillos que estaban en el suelo cerca del Arco del Triunfo, en Barcelona.

Fue en ese momento cuando su agresor se acercó amenazando con llamar a la Guardia Urbana. Tras una discusión entre ambos, en la que el agresor invitó a la agredida a «irse a su puto país» y la llamó «extranjera de mierda» -es de origen ruso-, lanzó un puñetazo que rompió la nariz de la mujer.

Los Mossos d’Esquadra acudieron a la escena e identificaron a ambas partes, sin detener a nadie. Pese a que la policía autonómica ha confirmado el incidente, condenado principalmente por Ciudadanos, PP y PSC, relevantes sectores del independentismo han aprovechado la difusión de una fotografía falsa que no se corresponde con la verdadera agredida para desacreditar el hecho al completo. Así lo ha hecho por ejemplo Gabriel Rufián, que en el Congreso se ha referido a este tema como «fake news».

La defensa de Llarena

Tras la reunión, Puigdemont se ha referido también a la intención del Gobierno de asumir la defensa del juez Pablo Llarena en Bélgica, donde el propio Puigdemont le ha interpuesto una demanda por su instrucción de la causa del procés y sus declaraciones públicas.

«Sentaría un precedente gravísimo que el Estado español pagase la defensa jurídica de un ciudadano español, sea juez o no, que tiene una demanda particular en otra jurisdicción» ha dicho el expresidente catalán ante la prensa. «En una primera decisión que me pareció correcta, el Gobierno español se inhibía, como no puede ser de otra manera, de comprometer recursos públicos en la defensa de un particular», ha precisado.

Tras reunirse en un hotel de Waterloo con el actual presidente de la Generalitat, Quim Torra, Puigdemont ha afirmado que «hay cierta confusión sobre si (el Gobierno) ha contratado o no un despacho de abogados (en Bélgica) para defender a Llarena», tras la publicación de un comunicado de prensa por parte de Moncloa que, en su opinión, «no es claro».

«Lo veremos el día 4 si es así o no», ha añadido el expresidente, fecha para la cual está prevista que el abogado de Llarena comparezca ante un juez de un tribunal de Bruselas tras la presentación de una demanda civil en Bélgica por parte de Puigdemont y de los exmiembros del gobierno catalán huídos de la Justicia española.