Cerca de 2.000 neonazis han tomado las calles de la ciudad alemana de Kemnitz, situado al este del país. Esta concentración se produce un día después de unos 800 se lanzaran «a la caza del extranjero» por la localidad.

La situación refleja una «nueva dimensión de la disposición a la violencia», acrecentada por la «difusión de mentiras», ha explicado el ministro del Interior del ‘Land’ de Sajonia, Roland Wöller, a raíz de lo ocurrido en Chemnitz este domingo, cuando unos 800 neonazis se lanzaron «a la caza del extranjero» por las calles de la ciudad.

El detonante de estas acciones ha sido la la muerte de un joven alemán, de 35 años, en una reyerta. En la disputa se vieron involucradas varias personas más, de diversas procedencias y nacionalidades. Entre ellos,  un sirio y un iraquí, de 23 y 22 años respectivamente, que este lunes han sido detenidos autores materiales de la muerte a cuchilladas del hombre y a los que se imputa homicidio.

La tensión se ha disparado. El Gobierno de Angela Merkel ha calificado la situación de «intolerable incitación xenófoba» alimentada por el partido de ultraderecha, Alternativa Para Alemania que a través de las redes sociales ha hecho un llamamiento a los alemanes a tomarse la justicia por su mano contra los extranjeros.

A pesar del fuerte dispositivo policial desplegado para evitar incidentes con una contra manifestación convocada por simpatizantes antifascistas la jornada de protestas ha terminado con varios heridos.