El Ministerio del Interior ha activado oficialmente el plan para terminar con la política de dispersión de los presos de ETA en cárceles alejadas de Euskadi. Lo ha hecho con el traslado hoy de los dos primeros reclusos de la banda. Se trata de Kepa Arronategi, que tal y como avanzó El Independiente figuraba en el la lista de máxima prioridad para ser acercado, y de la etarra Marta Igarriz. En el caso de Arronategi su traslado ha sido a la prisión de Zuera, en Zaragoza, al estar dotada de una unidad de tratamiento psiquiátrico. Por su parte Igarriz ha sido trasladada a la prisión de Logroño.

Arronategi padece de graves patologías de carácter psiquiátrico y cuenta con varios intentos de suicidio. Se encontraba cumpliendo condena en la cárcel de Almería por un intento de asesinato al Rey durante la inauguración del Museo Guggenheim de Bilbao. Su pena es de 158 años de prisión. Por su parte Igarriz cumplía 15 años y medio de condena en la cárcel de Castellón por alojar en su casa a miembros del comanda ‘Amaiur’ y esconder explosivos en un local de la familia. fu encarcelada el 11 de abril de 2005 por un delito de tenencia de explosivos y colaboración con banda armada. Según ha informado Instituciones Penitenciarias en una nota, Igarriz cumplió las tres cuartas partes de la condena en noviembre de 2016 y se encontraba en segundo grado desde el mes de julio.

A los dos terroristas se les ha exigido que se desvinculen de la organización terrorista, respeten la legalidad penitenciaria y se desmarquen del uso de la violencia.

El traslado de ambos reclusos a dos prisiones cercanas al País Vasco es el primer gesto del Ejecutivo en la línea de adaptación al nuevo tiempo de la política penitenciaria anunciado por el Gobierno. A comienzos del mes de agosto otros dos presos de ETA, Olga Sánz Martín y Javier Moreno fueron trasladados de la prisión de Asturias a la cárcel de Basauri (Vizcaya), si bien su caso no se correspondía con ninguna modificación de la política de alejamiento aplicada a ETA desde finales de los 80. Ambos se habían acogido a las medidas de reinserción ofrecidas por Instituciones Penitenciarias durante el Gobierno del PP en el contexto de la Vía Nanclares. Se habían desvinculado de ETA, habían solicitado perdón a las víctimas y habían colaborado con la justicia. Tanto la AVT como Covite respaldaron ambos acercamientos. Sánz Martín y Moreno fueron condenados por, entre otros delitos, recabar información para atentar contra el entonces consejero de Interior del Gobierno Vasco, Juan María Atutxa, la ex consejera de Turismo, Rosa Díez, y el presidente del PP vasco, Carlos Iturgaiz.

Zaragoza y Logroño

Los dos acercamientos a Zaragoza y Logroño autorizados ahora por Instituciones Penitenciarias responden al criterio que se había anunciado de proceder a acercamientos selectivos y progresivos. En una primera fase está previsto que se puedan acercar a los presos de ETA a centros penitenciarios próximos a Euskadi y posteriormente a cárceles vascas.

Los acercamientos se aplicarán en primer lugar a los reclusos especialmente enfermos, los mayores de 70 años y, siempre que se trate de reclusos sin condenas por delitos de sangre. No se descarta incluir también a las madres con hijos.

El caso de Kepa Arronategi es especialmente significativo. Este preso de ETA, de 51 años, está condenado por intentar asesinar al hoy Rey emérito, Juan Carlos I, durante el acto de inauguración del Museo Guggenheim de Bilbao el 18 de octubre de 1997. Arronategi Azurmendi cumplía condena en la prisión de Almería, a cerca de 1.000 kilómetros de Euskadi. Actualmente sufre una grave patología psicótica que se ha complicado en los últimos meses. Es el único de los ocho reclusos de ETA que cumplen condena en la cárcel de Almería que ha requerido ser tutelado por un ‘preso sombra’, un interno de apoyo que se fija siguiendo el protocolo de prevención de suicidios o para evitar posibles situaciones conflictivas.

El Ejecutivo tiene identificados a los 109 presos de ETA que no tienen delitos de sangre -el 40% del total de 270 reclusos de la banda ahora en prisión- y entre los que se seleccionará a quienes se beneficiarán de la primera fase de acercamientos.