Esquerra Republicana es el partido más estructurado del independentismo -vista la crisis permanente en la que vive el PDeCat y el carácter plenamente asambleario de la CUP- pero también el que presenta una dirección más diezmada por las consecuencias judiciales del 1-O y la proclamación de la república del 27 de octubre de 2017. Su presidente, Oriol Junqueras, se encuentra en prisión incondicional en Lledoners, y su secretaria general, Marta Rovira, huida de la justicia supuestamente en Suiza.

Además, otros tres miembros de la ejecutiva están procesados por su participación en la organización del referéndum ilegal. Destaca entre ellos Pere Aragonés, adjunto a la presidencia del partido, y vicepresidente del Govern, además de Lluís Salvador y Josep Maria Jové. Todos ellos fueron directos colaboradores de Junqueras en el Departamento de Economía y participaron por tanto muy directamente en los preparativos del 1-O.

El instructor del 1-O, Pablo Llarena, ha decidido mantener en prisión a otros dirigentes republicanos que podrían haber tomado el relevo en la formación que lidera Junqueras. Se trata de la ex presidenta del Parlament, Carme Forcadell, con gran proyección entre el electorado independentista, o el ex conseller Raül Romeva, fichado como independiente pero que tuvo un papel protagonista en la campaña del 21D hasta que Llarena volvió a decretar su ingreso en prisión.

Dirección ampliada y más femenina

Por todo ello, la Ejecutiva del partido ha aprobado esta tarde la incorporación a la dirección de cuatro nuevos dirigentes y la creación de dos nuevas vicepresidencias para repartir el trabajo asumido hasta ahora básicamente por Aragonés y, sobre todo, Sergi Sabrià, en su papel de sustituto de Marta Rovira como portavoz y presidente del Grupo parlamentario.

El partido asegura en un comunicado que estos cambios no suponen una rebaja en el peso político de Junqueras y Rovira sino «reafirmar su liderazgo ante la represión del Estado». Lo cierto, sin embargo, es que mientras la dirección política de Junqueras se ha reforzado notablemente desde su traslado a la prisión catalana de Lledoners, la de Rovira se ha diluido desde que abandonó Barcelona para escapar a la acción de la justicia.

Los cambios propuestos, que debe ratificar el Consell Nacional del próximo sábado, suponen la creación de dos vicesecretarias -pasando de las cuatro actuales a seis- y la entrada de cuatro caras nuevas, todas ellas mujeres, para «feminizar el partido». La actual portavoz, Marta Vilalta, asumirá la nueva vicesecretaria de Estrategia, desde la que «descargará» de responsabilidades a Sabrià, mientras Marta Vilaret será la nueva vicesecretaria de Apoyo a la Presidencia y la Secretaria General y asumirá la secretaría de Análisis Electoral que hasta ahora recaía también en Sabrià.

Además, se incorporan a la Ejecutiva Mireia Mata como secretaria de Mujeres, Sus Martí sustituye a Mónica Palacín como secretaria de Organización y Georgina Oliva a la consellera Alba Vergés en la secretaria de Salud. Natalia Garriga es la última incorporación, como responsable de la secretaria de Cultura y Deportes.