En Euskadi no hay casas colgadas, acaso algún puente colgante entre Portugalete y Las Arenas. Su gran museo tampoco es de arte abstracto español sino más bien contemporáneo, con mucho titanio y formas imposibles. En las mesas vascas la caza se hace pequeña ante el protagonismo  de la pesca y a la hora de divertirse San Mateo poco tiene que decir ante la cadena de ‘Semanas Grandes’. No, definitivamente, Euskadi no es Cuenca, ni aunque figure en los folletos turísticos con el sello oficial del Gobierno vasco.

‘Vender’ el País Vasco en el corazón de Castilla La Mancha no parece un desliz propio de quien aspira a atraer visitantes dispuestos a conocer la costa y la gastronomía vasca, pero sucedió. Y así ha pervivido durante meses hasta que alguien ha dado ahora la voz de alarma al descubrir que aquel mapa llamado a captar turismo de todo el mundo acababa de cometer un desatino mayúsculo de más de 500 kilómetros.

Al Ejecutivo vasco no le ha quedado más remedio que reconocer el error y ordenar la retirada de los casi 23.000 folletos que se había editado para promocionar Euskadi. El material publicado por el departamento de Turismo, Comercio y Consumo estaba llamado, como cada año, a divulgar las bondades del País Vasco como destino atractivo. En esta ocasión se había decidido innovar y actualizar el pequeño librito que se remite a las diversas oficinas de turismo en las que el Ejecutivo quiere promocionar su oferta gastronómica, cultural y de ocio.

‘Basque Country’

El libro, con una portada oscura, reproduce un mapa de Europa y bajo él el lema ‘Basque Country’ junto al escudo y anagrama del Gobierno vasco. Un punto rojo situado en el centro de España señala donde está el País Vasco, y se amplía para mostrar el mapa de las tres provincias vascas. El error sobre la ‘nueva’ ubicación de Vizcaya, Guipúzcoa y Alava parece ahora evidente pero ha pasado desapercibido durante meses. Esta vez, la edición de los citados folletos se encargó a una imprenta de Granada, donde tampoco descubrieron el fallo.

El turismo se ha convertido en los últimos años en una fuente de ingresos cada vez más importante para la tradicionalmente industrial economía vasca. Desde que el final del terrorismo se asentara en Euskadi, la llegada de visitantes se ha ido incrementando, superando las cifras año tras año. Actualmente el turismo en en el País Vasco representa casi el 6% del producto Interior Bruto. Durante 2017 las tres provincias vascas recibieron a algo más de 3,5 millones de visitantes, una cifra que el responsables de turismo del Gobierno ya han anunciado que esperan que se supere «ampliamente» al cierre de 2018. Los últimos datos de este verano también apuntan en la misma dirección. En 2000, cuando ETA aún estaba muy activa, la llegada de visitantes apenas alcanzó los 1,5 millones de visitantes, menos de la mitad.