Old Market Square, Nottingham. Una de las plazas peatonales más vivas -y más grandes- de todo el Reino Unido. Un turista español pasea entre los puestos de la feria internacional, donde se agolpan souvenirs y gastronomía de todos los rincones del mundo. Cuando mira al cielo para deleitarse con el poco habitual azul, le sobresalta una estelada. Le sobresaltarán más los productos en oferta. Apropiación cultural en toda regla: unas cuantas paellas al fuego, chorizo, albóndigas, croquetas, dados de pollo y carteles con la palabra “TAPAS” escrita en enorme tipografía.

Todo acompañado de dos grandes carteles promocionales, coronados por una estelada gigante, imágenes de la Torre Agbar y lo que parecen palabras escogidas al azar. “Barcelona”, “arroz”, “salsa brava”, “ajo”, “diversión”, “sangría”, “tomate”, “tradicional”. Hay lugar para el expansionismo, con guiño a la parroquia local: “Benidorm”, “Valencia”, “Alicante”. Incluso pone “Spanish”, aunque tachado.

El turista lo denuncia como “un insulto” cultural y permanece grabando durante más de tres minutos, en los que varios viandantes se acercan a curiosear y alguno se lleva un poco de paella en tupper de papel de plata. “El Gobierno, o alguien, debería hacer algo”, lamenta el cámara.

Precisamente este jueves, el consejero de Acción Exterior de la Generalitat, Ernest Maragall, ha estado en el Reino Unido en la reapertura de la delegación del Govern en Londres, la segunda que se reabre tras la retirada del 155, después de la de Berlín.