Pablo Casado ha hecho un llamamiento al voto útil del centro-derecha frente al aldabonazo que el partido VOX ha dado este fin de semana llenando la plaza de toros de Vistalegre. Desde Barcelona, a donde ha acudido a una reunión de la Junta Directiva regional, Casado ha asegurado tener «una excelente relación con su presidente, con su fundador», Santiago Abascal, antiguo militante del PP vasco, «y sólo puedo decir que todos aquellos militantes que acudieron al acto de ayer tienen mi respecto».

 

Ha añadido que «compartimos ideas y principios, otros no, pero mi proyecto es que queremos liderar el centro-derecha en España y es muy importante que optimicemos esfuerzos», esto es, aglutinando «todo a lo está a la derecha del PSOE. No me gustaría que fuéramos a a unas elecciones y pasase como hace dos años, sin mayorías suficientes, interinidad, repetición electoral…».

«La derecha…  nueva»

En definitiva, que «no se repita esta ingobernabilidad». Le ha costado definir qué tipo de derecha representa Vox. No quería usar el término «ultraderecha» y ha acabado hablando de «derecha nueva», para insistir en que «por el bien de España se deben  concentrar esfuerzos. Los votos que no alcanzan un escaño pueden ser escaño para Podemos» por el reparto de restos de nuestra Ley dhont. ¿Y en qué difieren o se parecen el PP y Vox?, le han preguntado en una comparecencia ante la prensa. Pues los respeta cuando defienden la unidad nacional y la Constitución», pero discrepa de propuestas como la desaparición de Estado autonómico, que considera un éxito, o la inmigración.

De hecho, la propuesta de Vox respecto a recentralización del modelo de Estado exigiría una reforma constitucional de calado y Casado defiende que «no hay mimbres para abrirla en canal y reformarla», en definitiva, que ahora hay un Pablo Iglesias y no un Jordi Sole Turá, o un Carles Puigdemont y un Quim Torra y no un Miquel Roca.

«Aglutinar el máximo espacio electoral posible»

Casado no se quiere mover de sitio «sino aglutinar el máximo espacio electoral posible, con vocación de mayoría». Conseguir la transversalidad y liderar el centro-derecha «y luego hablaremos de la refundación, que es necesaria», en la misma línea que defiende José María Aznar.

Por otro lado, Casado quiere que el PP «vuelva a ser el partido de referencia del constitucionalismo en Cataluña». Y lo ha dicho antes de asistir a una reunión de la Junta directiva Regional del partido en esta región destinada a poner fecha al congreso que los populares catalanes celebrarán en noviembre para sustituir a Xavier García Albiol, futuro candidato a la alcaldía de Badalona (Barcelona) donde ya tuvo el bastón de mando de la ciudad.

Tras defender que el triunfo del constitucionalismo en las elecciones locales «es esencial» para parar a los independentistas y apelar a que el partido ponga «toda la carne en el asador» para esa cita ante las urnas, ha agregado que el PP es la única fuerza que puede garantizar constitucionalmente la legalidad en Cataluña con su mayoría absoluta en el Senado. Una mayoría que permitiría aplicar un 155 que intervenga la Educación, la policía autonómica,  TV3 e instituciones penitenciarias  para impedir el «trato de favor! de los secesionistas presos.

La cita en Barcelona es justo un año después de «esa concentración histórica que devolvió la dignidad a Cataluña, cuando se vivió otro espíritu de Ermua. En Cataluña no hay terrorismo pero hay violencia, confrontación en las calles y persecución». Además, ha presentado a Albiol como el adalid de la lucha «contra la xenofobia y el supremacismo de los independentistas».