Vivimos tiempos extraños en los que no sobran las oportunidades de asociar dos términos que, en teoría, deberían ir unidos: coherencia y política. Por ello me produce una especial satisfacción, aunque sea muy de cuando en cuando, encontrar en mi camino representantes públicos que han simultaneado estas dos condiciones.

Hoy tengo el placer de tomar mi café dominical con Joan Coscubiela, histórico político y sindicalista catalán, de La Barceloneta, como a él le gusta recordar, que ha pasado ya por derecho propio a la historia como el hombre que hizo agachar la cabeza en un pleno del parlament a Carles Puigdemont. Todo un diputado que tuvo el coraje de dimitir porque no le gustaba nada de lo que estaba viviendo en aquellos enloquecidos días de eclosión del procés, pero que antes de hacerlo dejó para el Diario de Sesiones toda una proclama de elogio a la libertad y a la democracia. Un discurso que, en esta España y en este siglo, debiera haber sido normal, pero que en aquella Cataluña de hace poco más de un año sonó a completamente revolucionario.

Joan Coscubiela fue secretario General de CCOO de Cataluña entre 1995 y 2008, diputado en Cortes por Iniciativa per Catalunya-Verds y diputado autonómico en el parlament y portavoz de Catalunya Sí que es Pot, hasta que el hartazgo le llevó a abandonar la vida pública.

En estos convulsos meses en los que el president Torra sigue con su enloquecida carrera de fractura hacia el abismo de la sociedad catalana, en los que siguen cayendo ídolos de barro como Rodrígo Rato que acaba de ingresar en prisión o en los que el Gobierno socialista rompe relaciones con el PP, Coscubiela observa con mirada aguda la actualidad y da a la imprenta libros como el último que ha publicado: Empantanados. Una alternativa federal al soviet carlista.

Pregunta.- ¿Cómo valora los últimos acontecimientos vividos en Cataluña, sobre todo los que se han desencadenado con la celebración del primer aniversario de la consulta ilegal del 1 de octubre de 2017? Hemos visto disturbios callejeros que han llegado incluso a las puertas del Parlament, un president algo irresponsable alentando a los CDR… un Torra que lanzaba un ultimátum al Gobierno de Pedro Sánchez amenazando con retirarle su apoyo…

Se ha manifestado la falta de estrategia del independentismo, el recrudecimiento de la pugna insomne entre los neo-convergentes y ERC”

Respuesta.- Aprovechando la primera pregunta hago una observación que servirá para todas las respuestas que vienen a continuación. El hecho de que responda a las preguntas no significa que comparta necesariamente las premisas desde las que se formulan. En estos momentos una parte del conflicto se está orientando hacia la batalla por el relato de lo que sucedió durante estos meses. Y de manera frecuente se explica lo que sucedió de manera parcial e interesada. Por ejemplo, el independentismo ha borrado del relato el Pleno del Parlament de Catalunya del 6 y 7 de setiembre, mientras destacan el 1 de octubre, su supuesto mandato y la represión policial. Y otros ignoran o esconden la actuación policial del 1 de octubre.

En este contexto el independentismo ha intentado hacer de este aniversario de los hechos un factor de reforzamiento de su relato, pero el resultado final ha sido otro. Se ha puesto de manifiesto su falta de estrategia, el recrudecimiento de la pugna insomne entre los neo-convergentes y ERC. Y lo que me parece más importante, la ruptura entre la dirección y las bases del independentismo.

P.- Es además notoria la división, no solo en las filas del propio partido mayoritario sino entre los socios del Govern, porque no parece que ERC esté muy satisfecha con el rumbo que están tomando los acontecimientos. Tanto es así que ahora es ERC quien parece más moderada en esta coalición gubernamental. ¿Esto es real u obedece solo a una clave preelectoral?

Junqueras ha puesto en marcha la estrategia que tenía prevista, pero no desde la Presidencia de la Generalitat”

R.- Aunque pueda parecer que ERC ha modificado su estrategia, no es así. Oriol Junqueras está aplicando lo que antes del 26 y 27 de octubre ya tenía previsto hacer. Constatar la dificultad de la vía unilateral y proceder a un reajuste de su actuación. Eso pretendía hacerlo desde la Presidencia de la Generalitat, una vez ganara las elecciones, después de hacerle pagar a Puigdemont el coste de haber convocado las elecciones el 26 de octubre, renunciando a aplicar la vía unilateral. Ese escenario que ERC tenía previsto no se produjo al dar marcha atrás Puigdemont en la convocatoria de las elecciones autonómicas. Y después de lo sucedido, especialmente tras el injusto encarcelamiento -no hay rebelión y la prisión preventiva se está aplicando abusivamente-,  Junqueras ha puesto en marcha la estrategia que tenía prevista, pero no desde la Presidencia de la Generalitat.

P- Le digo todo esto porque hemos visto ya cosas que parecían impensables: Rufián criticando el ultimátum del president Torra o Junqueras, político preso, saliendo en TVE, en Informe Semanal, para decir cosas casi calcadas a las que ha dejado dichas el Gobierno, por boca por ejemplo de Isabel Celáa; es decir, sobra gestualidad, etc.

R.- Sobre el comportamiento de Gabriel Rufián en todo este proceso prefiero no opinar. Me quedo con los planteamientos más serios y rigurosos -se compartan o no- de Joan Tardà.

P.- Visto todo esto, ¿está Cataluña mejor que hace cuatro meses? ¿Está mejor Cataluña con Sánchez que con Rajoy?

R.- No hay duda de que el triunfo de la moción de censura y el cambio de gobierno ha relajado la situación y en este sentido la situación es mejor. En este año muchas cosas han cambiado pero lo sustancial no se ha movido, continuamos empantanados con la política catalana congelada y la española bloqueada. El guión de lo que sucede está en manos de los Tribunales que tienen una lógica y unos tempos distintos a los de la política.

La solución de fondo al conflicto está hoy más difícil que hace un año, entre otras cosas porque la sociedad catalana está más fragmentada. Y la salida -que no es exactamente lo mismo que la solución- al conflicto parece compleja.

La sociedad catalana ha retrocedido en términos nacionales. Hoy hay mucha menos cohesión social y la democracia española se ha deteriorado de manera evidente como consecuencia de la victoria -al menos hasta ahora- de los planteamientos más extremos.

P- ¿Qué solución debe darse a los políticos encarcelados? ¿El nuevo tablero político debe influir en una mayor flexibilidad penal o no?

No existe ningún fundamento para mantener la acusación de rebelión y mucho menos la prisión preventiva”

R.- Yo creo que el tema judicial debe plantearse en otros términos. Desde mi punto de vista, que es el de más de 100 catedráticos y profesores de Derecho Penal de toda España y también de personas con gran autoridad académica y jurídica como Pascual Sala, que fue Presidente del Tribunal Supremo, del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Constitucional, no existe ningún fundamento para mantener la acusación de rebelión y mucho menos la prisión preventiva. Sería deseable que, basándose en la instrucción y la marcha del juicio, las conclusiones definitivas del Ministerio Fiscal atendieran a esa falta de sustentación de esta acusación. El problema, quizás, es que nuestro Código Penal está construido para una realidad social que no es la actual y con categorías jurídicas y tipos penales que en algunos casos son propias del siglo XIX o XX.

P.- Lo que sí parece claro es que el mapa político y el escenario preelectoral está en función de esto. Es un secreto a voces que habrá elecciones autonómicas inmediatamente después de los juicios…

R.- Yo no suelo hacer predicciones categóricas casi nunca, sobre todo porque en política cinco meses es una era geológica. Pero parece evidente que los partidos independentistas van a aprovechar las elecciones para cohesionarse en la solidaridad con las personas encarceladas -por otra parte lógico y legítimo- y para utilizar este argumento en los procesos electorales. Un factor que me parece no beneficia a las personas que están injustamente encarceladas.

Los partidos independentistas van a aprovechar las elecciones para cohesionarse en la solidaridad con las personas encarceladas”

P.- Hablemos de su libro, Empantanados. Traslade su tesis más sobresaliente, su visión del problema y su propuesta de solución.

R.- Imposible resumir 300 paginas en 10 líneas. Creo que no va a quedar mas remedio que comprar el libro o pedirlo a alguna amistad que lo haya comprado y leído.

P.- ¿Quién es Joan Coscubiela? Le avanzo que, para mí, es usted uno de los pocos políticos valientes con los que me he topado en años. Se lo digo porque no es frecuente que un señor con escaño parlamentario diga las verdades del barquero, en primer lugar a los suyos, y después coja la puerta y se vaya…

R.- Soy un Chava de la Barceloneta, al que sus padres, obreros industriales, le dieron la posibilidad con mucho esfuerzo de estudiar Derecho. Vinculado a CCOO desde que detuvieron a mi padre en 1965, cuando yo tenía 10 años. Y formado políticamente en la cultura del PSUC, la última cultura política que en Catalunya merece este nombre. Muy convencido de los valores de libertad e igualdad que defiendo, aunque siempre con las oportunas dosis de escepticismo para no caer en el dogmatismo y el sectarismo. Y dispuesto a defender que otras personas, con valores, ideología y políticas muy distantes de las mías, las puedan defender democráticamente. Me llevo muy mal con los “cara girada”, las personas falsas que no van de cara. Creo, después de pensarlo a posteriori, que todo esto fue lo que emergió en mi intervención del 7 de septiembre en el Parlament. Que tal como dice mi amigo Lluis Rabell, fue improvisada pero llevaba preparándose dentro de mí durante 54 años (ahora tengo 64).

P.- ¿Es usted independentista, señor Coscubiela? Yo sé perfectamente dónde está pero se lo pregunto por si algún lector despistado aún no le tuviera bien calibrado.

No soy independentista, pero lo respeto, igual que rechazo el procesismo como la manipulación partidista del independentismo y el unilateralismo”

R.- No soy independentista, pero respeto el independentismo como opción política legítima, de la misma manera que rechazo el procesismo como la manipulación partidista del independentismo y el unilateralismo como una gran ficción y estafa, en primer lugar de los independentistas.

No soy independentista, porque creo que en un contexto de globalización económica sin reglas, ni derechos, ni contrapoderes sociales y políticos, gobernada por el capitalismo financiero, cada frontera, actual o nueva, es una oportunidad de dumping social y fiscal. Y solo sirve para reforzar la soberanía no democrática de los mercados y devaluar la soberanía democrática de las instituciones.

Mi apuesta para España es el federalismo porque creo que la cultura federal aporta dos valores que nos permitirían salir de la crisis: reconocimiento de la diversidad -que no es desigualdad- y cooperación. Todo ello con la vista puesta en el reforzamiento político de la Unión Europea. Mi utopía, alternativa a la del independentismo, es la de una España Federal en el marco de la Europa Federal.

P.- ¿Por qué no es posible la independencia? ¿Lo sería en el futuro? ¿En qué condiciones?

R.- No creo que el debate sobre la independencia deba plantearse en términos de posibilidad, sí o no, sino en el terreno de si nos permite avanzar en la soberanía de la ciudadanía y en la defensa de un Estado Social. Mis razones expuestas antes son que en lugar de avanzar en esta senda, nos harían retroceder. A Catalunya y a España.

Me parece muy peligroso el discurso de Salvini y la utilización de las vísceras como arma política”

P.- ¿Qué posición juega ahora la marca catalana de Podemos? ¿Cómo ve a los Comunes?

R.- Sinceramente con la distancia de un año me cuesta analizarlo sin caer en los riesgos de la lucidez del ex.

P.- ¿Hay sitio para una tercera vía en Cataluña? ¿Es posible tender puentes entre un extremo y otro?

R.- En Catalunya existe un sector muy amplio de la ciudadanía que permanece oculto y no articulado ni social ni políticamente. Son ese 70% que en todas las encuestas y durante muchos años expresa su identidad múltiple. Agrupados en tres grupos, los que se sienten más catalanes que españoles, los que se sienten tan catalanes como españoles y los que se sienten más españoles que catalanes. Todos se sienten cómodos con una identidad compartida. Son también los que creen que extremando el conflicto y polarizando todos salimos perdiendo. Son los que cada día nos piden que apliquemos moderación y dialogo. La gran polarización del debate, a la que por cierto contribuyen mucho algunos medios de comunicación  -la División Mediática Brunete y la División Mediática Ítaca- y la fragmentación social dificultan la articulación de esta gran mayoría social

P.- ¿Será posible reparar la fractura en la sociedad civil catalana? Familias, grupos de amigos rotos, destrozados…

R.- En Catalunya no existe una realidad homogénea, pero el nivel de fragmentación social y de fractura -que no significa violencia, pero sí asfixia ambiental o intimidación emocional- es importante. Nuestro reto es invertir esta tendencia, pero es difícil si no encontramos una salida, y la salida requiere acabar con el encarcelamiento injusto de los dirigentes independentistas. Sobre todo porque no podemos arriesgarnos a que esta situación se enquiste y termine afectando a la formación de nuestros niños, adolescentes y jóvenes, en Catalunya y España.

En Catalunya existe un sector muy amplio de la ciudadanía, el 70%, que permanece oculto y no articulado ni social ni políticamente”

P.- Después de algo más de 110 días de gobierno de Sánchez, ¿cómo valora las decisiones de este Gobierno? ¿Habrá presupuestos? ¿Podrá agotar la legislatura?

R.- Creo que el Pacto entre el gobierno español y Unidos Podemos supone un punto de inflexión muy importante. Y más allá de que se aprueben o no los presupuestos el Pacto contiene un acuerdo de legislatura que supone una fuerte discontinuidad con las políticas aplicadas durante la gran recesión y abre esperanzas de que una alternativa de progreso se consolide en España. Lo que también supondría ampliar las expectativas de encontrar una salida al conflicto catalán.

P.- Se habla mucho de avance de la extrema derecha a nivel mundial. Este 28 de octubre tenemos segunda vuelta de elecciones en Brasil y todo apunta a que pueda ganar el líder de extrema derecha, Bolsonaro. En España Vox ha entrado en escena con su puesta de largo en Vistalegre llenando el evento con 10.000 personas. ¿Cómo valora la extrema derecha y su repunte?

R.- Cada una de sus preguntas merecería una entrevista para no caer en la consigna o en la obviedad. Lo más significativo de Vox no es tanto la fuerza que puedan llegar a tener, sino su incidencia en el condicionamiento de los discursos y la política del PP y Ciudadanos. Pueden marcar agenda reforzando todos los conflictos identitarios. Esperemos que Pablo Casado y Albert Rivera hayan tomado nota de las elecciones de Baviera, en las que la CSU, intentando no perder votos por su extrema derecha, los ha perdido por el centro.

Esperemos que Casado y Rivera hayan tomado nota de las elecciones de Baviera, en las que la CSU, para no perder votos de su extrema derecha, ha perdido los del centro”

P.- ¿Qué respeto le merece un líder como Salvini en Italia? ¿Puede la extrema derecha ganar en Europa en mayo 2015?

R.- ¿Salvini respeto? Ninguno. Me parece muy peligroso su discurso y la utilización de las vísceras como arma política. La extrema derecha en su nueva versión nacional-populista, que tan bien explica Marion Machéral (la nieta del patriarca Le Pen), puede aumentar su representación en el Parlamento Europeo. Urge construir una alternativa europea de izquierdas para evitar que la ciudadanía tenga que escoger entre el “cosmopolitismo” tecnocrático de Macron y el Nacional-Populismo.

P.- ¿Definiría a Torra como populista? ¿Se enmarcan sus políticas en la extrema derecha?

R.- Las definiciones siempre son empobrecedoras, porque eluden la complejidad que hay en la realidad y en las personas. Pero creo que, guardando las grandes distancias históricas, Quim Torra expresa un cierto resurgimiento del Neo-Carlismo. En el sentido de un proyecto de país que busca en las raíces ancestrales e inamovibles de la sociedad su seña de identidad, que crea en la superioridad de esa manera de ser frente a otras sociedades, y que expresa el rechazo a eso que Puigdemont llamó “pueblos decadentes”, refiriéndose a Europa. Afortunadamente este no es el planteamiento  mayoritario dentro del independentismo, y mucho menos en la sociedad catalana. Aunque no es descartable que el bloqueo, el empantanamiento del conflicto produzca un crecimiento de estas posiciones, como también puede suceder en España. Las declaraciones de Pablo Casado sobre la Hispanidad las podía haber hecho perfectamente Quim Torra refiriéndose a alguno de los mitos catalanes. Lo explico en mi libro Empantanados como uno de los efectos colaterales y los riesgos del proceso.

P.- ¿Cómo ve el futuro y qué podrá llegar a ocurrir en los próximos meses?

R.- Creo que hasta que no se celebre el juicio en el Tribunal Supremo y las elecciones de mayo todo va a continuar empantanado. Y después todo va a depender mucho de que pase en estos meses. Sobre todo si Pedro Sánchez decide convocar elecciones generales para mayo, haciéndolas coincidir en un gran domingo electoral.

P.- ¿Qué objetivos tiene para el futuro?

R.- Intentar rebajar el ritmo de trabajo de los últimos cincuenta años -aunque con entrevistas como ésta va a ser difícil- y dedicar más tiempo a leer, escribir, hacer montaña. Y en la medida de mis posibilidades contribuir desde la sociedad a lo que aprendí de mis padres y he intentado hacer durante estos años.

En relación al resto de cosas he decidido no pensar ni planificar demasiado. He aprendido que suele ser la vida la que te viene a buscar.