El independentismo se ha fijado como próximo objetivo en favor de los políticos procesados por el 1-O convertir el juicio oral en un auténtico espectáculo mediático. Argumentan que el proceso en el Tribunal Supremo «no será un juicio justo» y que «la sentencia está dictada» como han repetido desde los partidos, las entidades y el propio Govern de la Generalitat, y por ello han decidido que la única opción de Oriol Junqueras y el resto de los 18 procesados por su participación en el proceso independentista es que el Supremo «se sienta vigilado».

Pero además, los presos se han convertido en el único aglutinador de un independentismo cada vez más fragmentado, por lo que confían en que el juicio oral sirva de nuevo impulso para un movimiento desnortado.

Para conseguirlo, partidos y entidades trabajan desde hace semanas en dos vías: conseguir que el juicio sea televisado, de manera que todo el mundo pueda seguirlo, y la participación de «observadores internacionales» que trasladen a las opiniones públicas europeas lo que ellos consideran un deficiente funcionamiento de la justicia española. Tanto desde ERC como en JxCat y el PDeCat insisten en la necesidad de que se el juicio a los lideres del 1-O sea lo más abierto y seguido posible.

El primer objetivo cuenta con el apoyo de las propios medios de comunicación, los primeros interesados en poder acceder a las sesiones de un juicio oral que se convertirá en protagonista de la actualidad a partir de enero de 2019. Por eso partidos y entidades confían en que la presión de los propios medios, junto a la de las defensas que ya han reclamado que el juicio sea público, obligará al Supremo a permitir la retransmisión de las sesiones.

Observadores invitados al juicio

Para el segundo, defensas legales y partidos se están coordinando con el Parlamento Europeo como principal palanca la presencia de «observadores internacionales». Cada uno de los 18 acusados usará parte de sus cuotas de acceso al juicio para contar con esos observadores, juristas y políticos de reconocido prestigio que supongan una presión en favor de los líderes independentistas.

Fuentes de Esquerra confirman que están gestionando ésta estrategia desde los partidos y Òmnium, probablemente también desde la ANC. De hecho, la lista está avanzada, aseguran, aunque quedan nombres por confirmar. Una estrategia en la que por su puesto participan las defensas de los procesados, pero no el Govern, aseguran, como se ha apuntado.

Uno de los vehículos será la plataforma Diálogo UE-Catalunya, creada tras el fracaso del proceso independentista por los eurodiputados catalanes Josep Maria Terricabras (ERC) y Ramon Tremosa (CDC) para instar a la mediación de la Unión Europea.

Esta plataforma ha organizado hoy la visita a un grupo de eurodiputados a la prisión de Lledoners, y tras la visita el eurodiputado francés José Bové, ha confirmado la voluntad de asistir al juicio como observadores de algunos de los que han visitado a Oriol Junqueras y el resto de dirigentes independentistas encarcelados.

Los «observadores internacionales» llegarán con la lección bien aprendida a tenor de los comentarios de José Bové, convencido de que el proceso «no tiene garantías»

Entre los integrantes de esta plataforma destacan el eurodiputado esloveno Ivo Vajgl (Alde), la italiana Elonora Florenza (Verdes), o Izaskun Bilbao (PNV). Pero el independentismo apelará también a miembros europeos de organizaciones de defensa de los derechos humanos.

En todo caso, todos los «observadores» propuestos por el independentismo llegaran con la lección aprendida, a tenor de lo argumentado por Bové. El eurodiputado francés ha asegurado tras visitar Lledoners que el juicio «no tiene garantías» y se ha mostrado convencido de que las condiciones que afrontarán los procesados durante el litigio «suponen un verdadero problema de democracia».